Finales NBA: Cinco claves para entender quién puede llevarse el anillo
La defensa de Dereck Lively, el triple desde la esquina, la marca de Kristaps Porzingis en ataque. Cinco claves para las finales.
Faltan todavía tres días para que empiecen las finales de la NBA, y tanto Dallas Mavericks como Boston Celtics siguen preparando maneras de hacer daño al rival. La presencia de Luka Doncic en pista, el nivel que pueda tener Kristaps Porzingis si está disponible o la vuelta de Kyrie al TD Garden son las principales narrativas, pero hay más detalles a analizar para entender quién puede acabar llevándose el anillo. Y aquí van cinco claves, en ataque y defensa de ambos candidatos, que pueden acabar decidiendo el campeón de la NBA esta temporada.
1. Sobrevivir a Luka Doncic
En toda su carrera, contando su año novato, Doncic promedia 29.9 puntos, 8.8 rebotes y 7.5 asistencias y un récord de 5-6 contra los Celtics. Y con eso va a tener que vivir Boston, porque Doncic es francamente indefendible. Lo intentaron los Clippers primero, Oklahoma en segunda ronda y la mejor defensa de la NBA en las finales de conferencia, y solo los problemas físicos del esloveno frenaron su rendimiento. Ha leído, entendido y superado cada defensa como ha querido, desde Terrance Mann a Jaden McDaniels, pasando por Lu Dort y cualquier alternativa que le lanzara el rival. Boston lo sabe y tiene que asumir que seguirá sucediendo. Nadie, ni Jrue Holiday, ni Derrick White ni Jaylen Brown son respuesta humana a Doncic. Y el objetivo es sobrevivir al choque contra Dallas. ¿Cómo? Evitando al resto.
Boston no se puede permitir que Kyrie promedie 26.5 puntos con un 45% en el triple, como hizo en primera ronda, o que PJ Washington meta 23 triples en una serie con un 47% de acierto, como sucedió ante los Thunder. Al contrario, buscar la versión opuesta: el 25% de triples de PJ ante Minnesota o los 17 puntos de promedio de Irving contra los Thunder. Porque Doncic siempre aparece, como los grandes talentos generacionales, pero los Celtics tienen armas para evitar que sea el resto de la plantilla de Dallas la que marque la diferencia. Boston tiene mejor quinteto y tendrán que ser los secundarios los que marquen la diferencia, porque una lucha de estrella a estrella, con Jayson Tatum, la va a ganar Doncic cada día de la semana. Sin ir más lejos, el 37-12-11 del último duelo. Pero lo único que importa es el anillo.
2. El triple desde la esquina
Dallas ha sido, durante toda la temporada, uno de los equipos que más y mejor ha usado una herramienta importantísima en el baloncesto actual: el triple desde la esquina. Tim Hardaway, Derrick Jones Jr, PJ Washington o el mismísimo Kyrie Irving han pasado la temporada completa con la escopeta desde ambas esquinas usando las ventajas que Luka Doncic crea en la zona alta. En estos playoffs, tanto Washington (28/68, 41.2%) como Jones Jr (17/37, 45.9%) han sido demoledores sobre todo en la serie ante Oklahoma, un rival que permite el triple desde la esquina. Y ahora se enfrentan al equipo que durante toda la temporada, en los 82 partidos de la fase regular y los playoffs, mejor ha defendido el triple desde la esquina.
No ha habido equipo que dejara al rival en peor porcentaje (35.1% en temporada regular, 25% en playoffs) ni en menos tiros intentados (7.7 y 6 respectivamente) desde la esquina. Dallas ha sido el equipo que más y mejor ha tirado en estos playoffs desde el córner, y ante Boston siguió tirando en los dos duelos de temporada regular, pero los Celtics cerraron el grifo (4/16, 25%). Que Dallas sea capaz o no de encontrar ese tiro y hacerlo con un acierto alto será clave para abrir la defensa de los Celtics y dejar espacio en la pintura para que Luka Doncic, Kyrie Irving y la batería de jugadores interiores de Dallas hagan daño. Pero al final, además del mejor ataque de la historia, Boston es una grandísima defensa que juega con las matemáticas para ganar. Y lo volverá a hacer en estas finales.
3. Dereck Lively II y la protección de la pintura
La ofensiva de Boston, tras barrer a Indiana, se va a encontrar con reto absolutamente opuesto. Los Pacers son un equipo que niegan el tiro de tres y permiten al rival entrar hasta la cocina, con la peor defensa interior de toda la NBA. Los Celtics tiraron solo 43 triples por partido en las finales de conferencia, pero metieron 41.8% de los puntos en la zona con la permisividad de Myles Turner, Pascal Siakam y compañía (el promedio en temporada regular fue 39%). Ante Dallas será lo opuesto: Daniel Gafford y sobre todo Dereck Lively han sido dos de los mejores rim protectors de toda la NBA y en estos playoffs le han ganado la partida a Zubac, Holmgren y la pareja de Minnesota, Towns y Gobert. La diferencia entre ellos tres y Boston es que ninguno depende tanto del triple como los Celtics.
El sistema ofensivo de Boston por momentos es tan sencillo como un drive and kick. Penetrar, sacar la ventaja y mover el balón hacia fuera para el triple liberado, y Dallas tiene una dependencia altísima de la protección del aro de Lively (y Gafford). Cada vez que uno de ellos dos tiene que acercarse a la pintura a una ayuda defensiva, es una victoria de Boston que sabe que si mueve el balón acabará con un triple liberado de un jugador que roza el 40% de efectividad en catch and shoot. Hasta la fecha, los equipos que mejor le han jugado a Boston son aquellos que le han quitado el triple y les han dejado anotar desde dentro, pero Dallas no se puede permitir jugar sin uno de sus dos referentes interiores (ni Kleber ni Powell están al nivel).
De los dos, entre Gafford y Lively, el novato parte con ventaja. El exjugador de los Wizards sigue siendo el titular, pero Dallas es insultantemente superior con el elegido el año pasado con el pick #12 del draft en ataque, en defensa y en net-rating. Veremos en estas finales contra Horford, pívot suplente de Boston, como se desempeña.
4. El pre-switch contra Luka
Si bien los dos duelos de temporada regular no deben servir para sacar conclusiones, sí podemos encontrar posibles patrones que Mazzulla y Jason Kidd puedan repetir. Sobre todo el que se jugó en marzo, con Dallas teniendo en sus filas a Daniel Gafford y PJ Washington. Y uno de los datos que más llama la atención es que un 38% de las defensas de Porzingis fueron con PJ Washington de matchup. Al contrario, Dereck Lively y Daniel Gafford defendieron al letón un 77.5% de las posesiones. Hay dos motivos detrás a analizar. El primero, que los Mavericks no se pueden permitir poner a un no interior con Porzingis por el arsenal de herramientas ofensivas que Boston para generar en bote (Jrue, White, Jaylen y Tatum).
Y la segunda y más importante, los Celtics hacen un pre-switch para evitar el bloqueo directo y dejar a Doncic con Porzingis o Horford. Más de un cuarto de las jugadas de Dallas son pick and roll, bloqueo y continuación donde generan 0.99 puntos por posesión. Boston, que no ha sido una gran defensa de una jugada tan simple (1.05 puntos recibidos por posesión) evita el peor escenario posible: Luka contra un interior. Con Lively defendido por Tatum, en caso de bloqueo, Doncic se queda con la estrella de los Celtics en defensa. Puede batirle, por algo es uno de los mejores jugadores del planeta, pero no será una situación como la vivida con Rudy Gobert en el segundo partido de las finales de conferencia.
Para solucionar el problema, Kidd apostó por jugar el pick and roll con PJ Washington en el partido de temporada regular, dejando a Luka con Horford/Porzingis en el cambio, pero por el camino perdió dos puntos de anotación claves para los Mavericks: el triple desde la esquina tras ayuda del propio Washington y el juego en el aro de Lively o Gafford, apartado con Tatum. Dejó pistas, como este bloqueo de Hardy a Luka antes del hand-off (con Brown marcando a Lively) para desconfigurar la defensa, pero es un parche que veremos como decide coser en estas finales Kidd.
5. El pick and pop de Boston
La defensa de Dallas ha sido, desde el cambio de la alineación en marzo, una de la las más efectivas de la NBA. La implementación de Derrick Jones, con PJ Washington y un interior ha destrozado sistemas ofensivos, pero tiene un punto débil. Uno que han elegido a dedo y con el que, por el sistema defensivo, están dispuestos a recibir: el pick and pop del pívot rival. Cuando la ofensiva juega un simple bloqueo y continuación, tanto Lively como Gafford juegan una defensa en drop, protegiendo la pintura (como ya hemos visto) y dejando un tiro liberado al interior rival, un triple abierto. Dos de los triples que metió Porzingis en el último duelo entre ambos equipos llegaron así, con Lively y Gafford siguiendo al jugador con balón. No fue problema con Zubac, ni con Gobert, pero sí que Holmgren, Towns o Naz Reid lo aprovecharon.
Sea Porzingis, si termina jugando, Horford o cualquier jugador alto de los Celtics, la opción de que acabe con un triple abierto es una probabilidad con la que Mazzulla está dispuesto a jugar. Y Boston, que finaliza una de cada cinco posesiones en bloqueo directo, es de los equipos que mejor usa el pick and roll. No solo para atacar la pintura y crear esas desventajas, sino para encontrar el mismatch adecuado. En primera ronda fue con Tyler Herro, en segunda contra Darius Garland y en las finales de conferencia, primero Haliburton y más adelante Obi Toppin. Doble herramienta para hacer sangre en la que Dallas tendrá que esforzarse para evitar.
