¿Por dónde pasa el futuro de los Mavs? ¿cuáles son sus siguientes pasos? ¿qué opciones tienen?

¿Por dónde pasa el futuro de los Mavs? ¿cuáles son sus siguientes pasos? ¿qué opciones tienen?

Los Dallas Mavericks quedaron fuera a las primeras de cambio en los Playoffs NBA, tras ser superados en seis partidos por los Clippers (4-2), sin embargo su temporada puede considerarse más que positiva. Con su primera presencia en la fase final después de tres años de ausencia, el proyecto de los Mavs ha dado un paso adelante evidente, especialmente a través de la evolución de Luka Doncic, que en solo su segunda campaña como profesional en Estados Unidos ha demostrado ser ya parte de la superélite NBA.

El registro de 43-32 obtenido en una atípica fase regular supone su mejor balance en cinco años. Y aunque los Mavs no han vuelto a ganar una sola ronda de Playoffs desde 2011 (cuando fueron campeones), el futuro puede romper pronto esa sequía.

De dónde vienen

Séptimo clasificado del Oeste, el curso de Dallas ha estado marcado por un pilar esencial: su rendimiento ofensivo. Los Mavs han producido 115.9 puntos por 100 posesiones, la marca más alta de la historia, por delante de los Warriors del curso pasado (115). De esa productividad ofensiva ha partido su éxito.

No obstante, han existido dos circunstancias clave para el equipo de Rick Carlisle. Una, su fiabilidad ante equipos por debajo del 50% de victorias (31-14 de récord ante ellos), que le ha dado una consistencia necesaria para estar en la zona noble de un Oeste muy exigente. La otra, menos positiva: sus enormes problemas a la hora de resolver partidos igualados. Los Mavs perdieron 11 de sus 13 encuentros resueltos por 3 o menos puntos esta campaña, el peor dato de la NBA.

Dallas ha podido ganar solo 17 de los 41 encuentros en los que ha afrontado finales igualados (marcadores en +- 5 puntos dentro de los últimos cinco minutos de partido), con su ataque anestesiado (por debajo de 100 en Rating Ofensivo). Considerando la escasa diferencia entre su séptima plaza y, por ejemplo, la cuarta de los Rockets (2.5 partidos), una mejora en ese apartado podría suponer ver a los Mavs mucho más arriba a corto plazo.

El proyecto

El hombre clave por supuesto es Luka Doncic. El esloveno ha firmado un segundo año NBA sensacional, con 28.8 puntos, 9.4 rebotes y 8.8 asistencias, cifras que ha incluso mejorado en su estreno en la fase final (31 puntos, 9.8 rebotes y 8.7 asistencias). Su rendimiento ha sido fantástico y su capacidad de absorber altísimo volumen de juego en ataque marca lo que le rodea. Dallas ha logrado lo más difícil, encontrar una superestrella. Lo que va a continuación es complementarla lo mejor posible para Dallas Mavericks.

El principal escudero es Kristaps Porzingis, que representa un caso particular. Con 25 años, su potencial es casi infinito. Pero hay serias dudas sobre cómo su físico va a permitir que lo alcance en su carrera. En su primer año en Dallas, el letón ha jugado 57 partidos de fase regular (sobre 75 totales) y 3 en Playoffs (sobre 6 posibles). El anterior no jugó nada, ya que estuvo recuperándose de la rotura del ligamento cruzado anterior en su rodilla izquierda.

Pero más allá de su nivel (que estando sano es más que bueno) y capacidad de complementar a Doncic –fuera de dudas-, el problema es precisamente su capacidad de evitar problemas físicos. Es una apuesta muy fuerte de la franquicia (contrato garantizado hasta 2023, con 93 millones a percibir en esos tres años, más una ‘player option’ de 36 millones en ese verano de 2023). Y por ello mantenerse sano puede marcar la diferencia.

Salarios de los Mavs

Fuente: B. Insiders

A partir de ahí, el proyecto se encuentra muy abierto. En lo deportivo, jugadores como Dorian Finney-Smith, Seth Curry, Dwight Powell o Maxi Kleber son secundarios sólidos y relativamente asequibles en lo salarial. Con la situación de Tim Hardaway Jr por resolver (puede seguir un año más por casi 19 millones), útil como tercera vía anotadora pero a un precio caro, el resto es enigmático.

Dallas ha sido, de momento, planteado como un equipo muy jerarquizado. Es decir, con varios jugadores con enorme peso en el juego y un gran núcleo de secundarios de roles mucho más reducidos y concretos. Pero cuenta con una importante ventaja a la hora de elegir qué tipo de proyecto quiere ser: el contrato de Doncic.

Opciones de futuro

El esloveno está aún con su primer contrato NBA. La siguiente temporada percibirá 8 millones y la siguiente, a través de una ‘opción de equipo’ solo 10, antes de que Dallas deba preocuparse de darle un gran contrato. En la práctica, tener una estrella de su calibre con un salario muy por debajo de mercado facilita que puedas invertir ese dinero en otra estrella.

Eso genera un escenario muy importante para el futuro en Dallas. Si bien para entrar con fuerza en el mercado de agentes libres en 2020 Dallas debería quitarse varios contratos de cierto volumen (Powell, Kleber, Wright), en 2021 la situación cambia. Y motiva bastante más. Dallas tendrá más espacio y margen para ir generando un hueco para algún gran agente libre. Y en 2021 los habrá.

Giannis Antetokounmpo, Anthony Davis, Rudy Gobert, Steven Adams o Victor Oladipo saldrán (si no firman extensión antes) al mercado. Y jugadores como Kawhi Leonard, Paul George o Jrue Holiday también podrían entrar en agencia libre, rechazando clausulas de continuidad en sus contratos.

En un escenario ambicioso, Dallas puede estar en disposición de pujar fuerte por alguna estrella, a partir de la capacidad de atracción que pueda tener en lo deportivo el núcleo Doncic-Porzingis (más la presencia de Rick Carlisle, uno de los técnicos más respetados de la Liga) y en lo económico la flexibilidad que puede tener la franquicia, con solo un contrato de gran volumen (Porzingis) y aprovechando el bajo contrato de Doncic. Para un gran agente libre, los Mavs pueden ser un destino más que interesante, en cuanto que pueden ofrecer máximas aspiraciones y buen contrato. No es disparatado pensar que, si lo buscan, Dallas pueda atraer otra estrella en el verano-otoño de 2021. Eso podría derivar en un Big-Three que disparase las opciones de los Mavs.

Otra forma de seguir con el proyecto significa apostar por la pareja Doncic-Porzingis e ir realizando cambios a menor escala, entre los propios secundarios, sin comprometer gran masa salarial en una tercera estrella, que obligue a que los secundarios sean prácticamente todos de contratos muy bajos. Delon Wright (17 millones a percibir en los siguientes 2 años) ha terminado mal la temporada y la lesión de Powell (33 le restan en 3 años) podría provocar, a medio plazo, una posible salida. Los únicos contratos que van más allá de 2022, entre los secundarios, son los de Powell, Kleber y Curry, por lo que la maniobrabilidad es buena.

En esa otra vía, más conservadora en cuanto a aspiraciones máximas pero con más capacidad para tener secundarios de más peso, Dallas podría iniciar ya los cambios que considere. En el fondo, rodear a Doncic es la clave y las ventajas que da su nivel y contrato puede permitir a la franquicia moverse sin problemas en el mercado aunque la clave final del proyecto, sobre todo a medio plazo, siga reposando sobre las rodillas de Kristaps Porzingis.