Guía NBA 2017/18: Atlanta Hawks, por Andrés Monje

Guía NBA 2017/18: Atlanta Hawks, por Andrés Monje

Memoria 2016-17
Balance: 43-39. Quintos del Este. Eliminados en Primera Ronda (Washington, 4-0)
Eficiencia Ofensiva Ritmo Eficiencia Defensiva
102.3 (27º) 99.8 (10º) 103.1 (4º)
Ataque 4 Factores Defensa
50.4% (19º) % efectivo en tiros 50.7% (8º)
29.5% (5º) Tiros libres 23.2% (4º)
15.7% (28º) Pérdidas 15.3% (2º)
23.6% (15º) Rebote ofensivo 23.9% (19º)
 
Glosario de la Memoria 2016/17:
* Ritmo: posesiones cada 48 minutos / Ef. Ofensiva: puntos producidos cada 100 posesiones / Ef. Defensiva: puntos recibidos cada 100 posesiones.
* Porcentaje efectivo: une valores en tiros de dos y triples / Tiros libres: porcentaje de tiros libres (lanzado o recibido) sobre el total de lanzamientos / Pérdidas: pérdidas de balón (propias o provocadas) cada 100 posesiones / Rebote ofensivo: Capturas de ataque (conseguidas o permitidas) sobre el total.

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Hace apenas dos años y medio Atlanta impactaba a la Liga tras cerrar la fase regular liderando el Este con 60 victorias. Pero de aquella superlativa obra, una de las corales más brillantes del último lustro y con alguna muestra para la historia (17-0 en enero de 2015 y un tramo de 33 victorias en 35 partidos aquel curso) queda sólo el arquitecto del banquillo. Porque Mike Budenholzer se fue quedando sin Carroll, sin Horford, sin Teague, sin Korver y por último –este verano- también sin Millsap.

La demolición progresiva del proyecto ha chocado con el plan técnico del mejor discípulo que haya tenido Gregg Popovich. Porque mientras por un lado se iban perdiendo recursos por el otro el interés nunca dejó de ser competir. Para esta campaña, sin embargo, el desafío de hacerlo va a ser mayúsculo.

Además de Millsap, esencial en ambos lados de la pista por su inteligencia y versatilidad, Atlanta ha perdido otros dos focos de anotación. El experimento de Dwight Howard no acabó de resultar, siendo el pívot complejo de integrar en una estructura tan dinámica; mientras que a Tim Hardaway Jr se le permitió firmar por los Knicks después de que Atlanta rechazase igualar el megacontrato que le ofreció Nueva York. Así los Hawks han perdido a tres de sus cuatro hombres con mayor anotación el pasado año, quedando raquíticos en ese área.

¿Cómo suplirlos? Posiblemente Budenholzer reciba con los brazos abiertos a Marco Belinelli (obtenido en el traspaso de Howard), para atribuirle un rol importante sin balón y buscando recuperar un tiro exterior frágil tras la marcha de Korver (Atlanta tuvo un volumen medio de intentos de tres y uno de los ocho peores aciertos ahí). Y otra alternativa es dar más peso ofensivo a Kent Bazemore, que pese a que está lejos de ser fiable creando desde el bote sí ha mejorado en ese apartado año tras año (bajando su volumen de pérdidas y subiendo el de asistencias), por lo que pudiera tener al menos una oportunidad.

Los Hawks prefieren los formatos abiertos, donde el espacio en la zona es elevado y los interiores son capaces de abrirse para tirar. En ese sentido, Ersan Ilyasova y Mike Muscala (los dos por encima del 35% en triples el año pasado), renovados en verano, aportarán. Como Luke Babbitt dando flexibilidad en quintetos muy móviles. Pero ya sin puntos al poste, grandes amenazas de tiro y escasas armas para replicar la frenética circulación de balón de antaño, construir un ataque eficiente sería de un mérito asombroso.

Todo para Schröder

Habiéndose reducido la cantidad (y calidad) de las herramientas ofensivas, el despliegue de Dennis Schröder será simplemente imprescindible. El joven base alemán no sorprendió demasiado en su primera temporada con gran minutaje en la NBA, que cerró con gran uso ofensivo (28%), casi 18 puntos por encuentro y buenos porcentajes de tiro… pero también lejos de mostrar dominio sobre el resto de labores de ataque.

Ya sin Millsap, al rescate colectivo para generar en multitud de ocasiones, los focos le apuntarán aún más a él, por lo que se enfrenta a un reto creativo considerable. Schröder acabó la campaña como el segundo jugador que más ‘drives’ (penetraciones a canasta) intentó por partido (12.3), sólo por detrás de Isaiah Thomas, pero a su fantástica productividad resolviendo (50% de acierto) se unió una notable carencia generando para el resto. Fue el segundo del top 10 que menos pasó el balón: de cada diez entradas, soltaba el balón menos de tres.

Pese a que no saca demasiados tiros libres en ello, Schröder es muy bueno atacando el aro gracias a su primer paso, resistencia al contacto en el aire y facilidad para ejecutar. Pero necesitará incorporar a su baraja la habilidad de facilitar buenos tiros para el resto, sobre todo ahora que buena parte del caudal ofensivo tendrá que nacer de sus manos.

Sin llegar a las dos asistencias por cada vez que pierde el balón, haciendo hincapié en otro de los grandes problemas de Atlanta (tercer equipo con mayor volumen de pérdidas), su desafío es sacrificar algo de potencial finalizador para ser capaz de involucrar más al resto. Budenholzer va a crearle facilidades para dividir la zona, rodeándole de amenazas de tiro e interiores que se abran, pero debe ser cosa suya alimentar esas opciones además de la suya propia.

Toda la descarga que pueda tener va a partir de galones para Belinelli, que sí podría alternar roles de tirador con momentos en los que tome decisiones, o las pruebas que quiera hacer Budenholzer con Bazemore, ya que en Atlanta la opción de juntar a sus dos bases, Malcom Delaney y el propio Schröder, entraña un gran riesgo desde un punto de vista tamaño y supervivencia defensiva. Sin aleros muy creativos o pívots que generen de espaldas, toda la responsabilidad será del alemán.

¿Es posible mantener esa defensa?

En el otro lado de la pista también existen enigmas… pese al pasado reciente. Atlanta tuvo el curso pasado la cuarta mejor defensa de la Liga y hace dos años dejó la segunda. Una vez han decaído sus argumentos a nivel de talento individual, Budenholzer lo ha ido confiando todo al rendimiento colectivo atrás. Y ha funcionado.

Incluso bajando sus prestaciones al triple por un exceso de riesgo buscando la recuperación (permitieron el cuarto mayor volumen de intentos de tres), la defensa de los Hawks ha demostrado ser una fuerza. A una primera línea muy agresiva en líneas de pase, que atacaba directamente la yugular del rival (primer pase o pick&roll) y precipitaba un mar de pérdidas, el sistema fue capaz de unir un cerrojo cerca del aro. Atlanta fue el segundo equipo al que menos le anotaron desde la pintura (39 puntos por noche) y el quinto bajando porcentajes (51% permitido).

La secuencia de ayudas mejoró aún más con el incremento de rol de Taurean Prince la segunda parte del curso, a raíz de la marcha de Korver, generando una tela de araña de primer nivel. Sin embargo el sistema tenía un elemento clave que ya no estará: Paul Millsap.

Contar con Millsap era reducir por inercia descompensaciones en asignaciones problemáticas.  Capaz de defender hombres más grandes, más rápidos, con más juego de espaldas, con más rango de tiro… todo. Podía cambiar ante cualquiera. Y en una posición clave que apoyaba al perímetro sin desnudar la defensa del aro. Ahora que él no estará, será interesante ver si Budenholzer es capaz de sacar un conejo (más) de su chistera.

La ausencia de Howard también podría ser dura de asumir atrás. Pese a sus dificultades en ataque, Howard daba presencia física y rebote. Sin embargo su salida ha sido cubierta por Dewayne Dedmon, firmado en verano procedente de los Spurs (14 millones por 2 años), que parece preparado para asumir al menos una parte del trabajo.

Dedmon fue el séptimo mejor corrector interior de la Liga el año pasado (44% permitido, a unas décimas por ejemplo de Draymond Green o Rudy Gobert), aunque estará demasiado exigido en rebote y necesitará ayuda. Una que debería prestar Miles Plumlee, el otro interior destinado a aguantar una pintura que, más allá de ellos, no cuenta con demasiado apoyo. Replicar el gran éxito atrás parece muy complicado.

Datos de lupa:

  • Colectivo:

Atlanta repartió 1.5 asistencias por cada vez que perdió el balón, octavo peor registro NBA. Fue el segundo año seguido que bajó ese dato.

  • Individual:

El 50% de los tiros de Schröder llegaron a menos de tres metros del aro y sólo un 16% en catch&shoot.

Situación salarial:

  • Salarios franquicia: 94.2 millones
  • Límite salarial: 99.1 millones
  • Impuesto de lujo: 119.2 millones
  • Mínimo salarial: 89.2 millones

Fuente: Basketball Insiders

  • Opción de jugador
  • Opción de equipo
  • Qualifying Offer
  • No completamente garantizado

La marcha de Paul Millsap confirmó, por si quedaba aún alguna duda, que el giro de la franquicia es total. Más allá de esa salida en agencia libre, Atlanta hizo dos movimientos de interés este verano. El primero fue dejar marchar a Tim Hardaway Jr (no igualando la oferta de los Knicks) y el segundo el traspaso de Dwight Howard (a Charlotte). Con Millsap y Howard fuera, la franquicia no tiene ya contratos por encima de los 20 millones anuales y aumenta su flexibilidad de cara al futuro.

A las renovaciones de Mike Muscala (10 millones por 2 años) y Ersan Ilyasova (6 por uno), hay que sumar la apuesta por Dewayne Dedmon (14 millones por 2 años) para un equipo cuyos contratos de volumen son Bazemore (35 millones en 2 años y player option al siguiente), Schröder (62 en 4) y el recién llegado Miles Plumlee (38 en 3). No obstante Atlanta sólo tiene comprometidos 52 millones para el curso 2018-19, por lo que el margen de maniobra de la Gerencia es elevado.

Jugador a seguir:

Su técnico prefiere muchos pases e involucrar a todos sus jugadores pero Dennis Schröder tendrá la ofensiva de Atlanta en sus manos. De él partirán los mayores desequilibrios, lo que abre dos escenarios: la oportunidad para brillar es evidente y la exigencia para responder ante el reto será altísima. Talento y descaro ante un gran desafío.

Foto: Getty