Guía NBA 2017/18: Los Angeles Clippers, por Andrés Monje

Guía NBA 2017/18: Los Angeles Clippers, por Andrés Monje

Memoria 2016-17
Balance: 51-31. Cuartos en el Oeste. Eliminados en Primera Ronda (Utah, 3-4)
Eficiencia Ofensiva Ritmo Eficiencia Defensiva
110.3 (4º) 98.2 (17º) 105.8 (13º)
Ataque 4 Factores Defensa
53.7% (4º) % efectivo en tiros 50.6% (6º)
31.2% (1º) Tiros libres 27.4% (13º)
13.1% (6º) Pérdidas 13.4% (21º)
21.5% (23º) Rebote ofensivo 23.1% (10º)
 
Glosario de la Memoria 2016/17:
* Ritmo: posesiones cada 48 minutos / Ef. Ofensiva: puntos producidos cada 100 posesiones / Ef. Defensiva: puntos recibidos cada 100 posesiones.
* Porcentaje efectivo: une valores en tiros de dos y triples / Tiros libres: porcentaje de tiros libres (lanzado o recibido) sobre el total de lanzamientos / Pérdidas: pérdidas de balón (propias o provocadas) cada 100 posesiones / Rebote ofensivo: Capturas de ataque (conseguidas o permitidas) sobre el total.

clippers

El jugador más importante de la historia de los Clippers está ahora fuera del proyecto. Y sin Chris Paul a bordo todo cambia. Los seis años de apuesta competitiva al máximo nivel partiendo de su binomio junto a Blake Griffin se disolvieron este verano con el traspaso del base a los Rockets.

Para desgracia de la franquicia, el período nunca llegó a fructificar en la fase final, ya que -a pesar de la altísima exigencia en el Oeste- tres eliminatorias ganadas en seis años, sin ninguna presencia siquiera en Finales de Conferencia, resulta un bagaje muy discreto para las expectativas creadas.

Por diferentes motivos, que fueron variando en cada ocasión con la fortuna tampoco poniendo de su parte, los Clippers de Paul y Griffin supieron a poco. Y la agrupación en torno a Griffin, renovado en verano (171 millones por 5 años), ya es un hecho. Piezas como Patrick Beverley, Lou Williams, Sam Dekker y Montrezl Harrell, lo más relevante del botín obtenido a cambio de Paul, deben ayudar al rearme.

Los Clippers se movieron en el mercado por necesidad. JJ Redick (agente libre) y Jamal Crawford (traspasado), dos perfiles muy representativos del pasado proyecto, tampoco iban a continuar. Se sumarían Luc Mbah a Moute y Raymond Felton, más Paul Pierce que había anunciado su retirada. Los cambios llegaron incluso a los despachos, donde se decidió que Doc Rivers se dedicase sólo a funciones de técnico. Que ya son suficientes.

El rumbo es totalmente novedoso. Danilo Gallinari entró en el movimiento (sign&trade) que sacó a Crawford, pero además los Clippers firmaron a Willie Reed para su pintura y convencieron al serbio Milos Teodosic para cruzar el Atlántico y aterrizar por fin en la NBA. La franquicia ha bajado un escalón competitivo pero desechó por completo una reconstrucción más profunda, confiando sobre todo en su atractivo como destino de agencia libre en 2018.

No obstante no será fácil recuperarse de la pérdida de Paul, a todas luces brújula en cancha. Su dominio de todas las facetas del juego reclamará respuestas, especialmente en un perímetro huérfano sin él.

Griffin y Jordan sin Paul

Por suerte para los Clippers una de las grandes virtudes de Blake Griffin, ahora líder del proyecto, es generar juego para sus compañeros. Y quizás de hecho una de las más infravalorados de su arsenal. Griffin lee muy bien el ataque, puede poner el balón en el suelo para dirigir y ofrece una descarga creativa a un juego exterior que la necesitará. Diferente será que Doc Rivers le atribuya total competencia creativa a tiempo completo, pero sin Paul es perfectamente capaz de asumir con éxito más responsabilidades ahí.

A pesar de ser conocido sobre todo por su potencial atlético y juego por encima del aro, Griffin no ha dejado de evolucionar el lanzamiento y así el 42% que registró el año pasado desde la media distancia, mejor marca de su vida, es ya bastante respetable e impide que se flote. No ha alcanzado rango de triple pero a seis metros es un jugador que produce puntos, con el añadido de que puede tanto bloquear como llevar él mismo un pick&roll. Un plus valioso para un interior.

Quizás el mayor reto al que se deba enfrentar este curso, además del factor liderazgo (y mantenerse sano, ya que se ha perdido 68 partidos de fase regular los dos últimos años), es su desempeño cuando los Clippers le reclamen como cinco, una opción táctica factible sobre todo si el Hack-a-Jordan vuelve a escena (y con un 39% de acierto en tiros libres del pívot, lo hará). Con Gallinari ejerciendo como cuatro, Griffin tendría que ocupar labores defensivas mucho más centradas en protección de aro y rebote, dos áreas que precisamente no adora.

El mayor perjudicado por la marcha de Paul apunta a ser precisamente DeAndre Jordan, que además afronta una campaña muy importante, con su previsible salida al mercado en verano. Una de cada cuatro canastas suyas el año pasado fueron asistidas por Paul. Y si bien Milos Teodosic es un absoluto fuera de serie en lo creativo, las rutinas de Jordan con el ahora base de los Rockets eran extraordinarias y la sostenibilidad defensiva del serbio en el (salvaje) puesto de uno NBA está por comprobar.

Se junta además el hecho de que Paul ordenaba bastante un sistema defensivo que sin él mostraba tendencia al caos. Patrick Beverley es un excelente defensor individual pero no alcanza la dimensión de control colectivo que muestra Paul. Beverley hace impecablemente su trabajo, Paul es uno de los jugadores más inteligentes y con mayor liderazgo de la Liga, y como tal gestionaba muchas otras situaciones atrás, especialmente de comunicación y colocación.

Ese hecho pondrá a Jordan ante el pleno foco defensivo, uno en el que sigue sin explotar todo su potencial. Es exageradamente atlético y buen taponador, además de muy sólido en el rebote, pero sigue muy lejos de la élite protegiendo el aro (50% permitido el pasado curso) y en la lectura defensiva. Con 29 años y un gran contrato a un año vista, es hora de demostrar evolución.

De perímetro y defensa

Si en defensa será Jordan el hombre que debe convertirse en ancla del sistema, uno posiblemente más agresivo y que busque aumentar el ritmo de los encuentros, en ataque será la reorganización del perímetro la que deba secundar a Griffin a la hora de generar buenas situaciones y mantener el ataque en la élite. En seis años con Paul, la franquicia no bajó del sexto mejor dato ofensivo en la Liga.

Para los Clippers resultaría fantástico que la adaptación de Teodosic al juego NBA fuese limpia y, sobre todo, factible en lo defensivo. El serbio tendrá que ser emparejado atrás con asignaciones sencillas pero poder mantenerlo en pista sería un desahogo notable, no sólo por su facilidad asociativa en pick&roll sino porque además es un gran tirador. Si no es posible el plan será distinto ya que Beverley, pese a ser muy eficiente en roles sin balón (40% en triples tras recepción), es más plano en lo creativo.

Quizás el más indicado para explotar, o al menos intentarlo, sea Austin Rivers. Y es que con las salidas de Paul, Redick y Crawford, los tres grandes referentes exteriores, su minutaje puede aumentar y su volumen de tiros también, sobre todo en un perímetro donde la otra gran alternativa de anotación la representa Lou Williams, que a buen seguro replicará el rol de sexto hombre que tuvo J-Crossover.

Con Sam Dekker y Wesley Johnson encaminados a roles abiertos y de pura ejecución, Rivers puede partir, junto a Gallinari, como interesante variante ofensiva. Será el italiano el que más deba interactuar con Griffin y, llegado el punto, resolver más desde lo individual.

Las dudas ofensivas por fuera se vuelven aún más en términos defensivos. A excepción de Beverley y el despliegue atlético de Johnson, el resto de piezas son teóricamente muy frágiles atrás. Los Clippers mordieron muy bien el triple rival la pasada campaña (35% permitido, octavo mejor dato NBA), pero sin Paul y Mbah a Moute la situación es ahora diferente.

En términos de pintura, pudiendo intuir que Rivers use formatos más abiertos para levantar su ataque, Montrezl Harrell, como vitamina de segunda unidad, y Willie Reed, en principio recambio de Jordan, pueden tener utilidad aunque en principio en minutajes limitados.

Datos de lupa:

  • Colectivo:

Los Clippers fueron el equipo más efectivo en situaciones de pick&roll en las que el bloqueador finalizaba atacando el aro. Promediaron 1.15 puntos por acción.

  • Individual:

DeAndre Jordan capturó el 69.8% de los rebotes a los que optó estando en cancha. Entre jugadores interiores, el mejor dato NBA.

Situación salarial:

  • Salarios franquicia: 119.1 millones
  • Límite salarial: 99.1 millones
  • Impuesto de lujo: 119.2 millones
  • Mínimo salarial: 89.2 millones

Fuente: Basketball Insiders

  • Opción de jugador
  • Opción de equipo
  • Qualifying Offer
  • No completamente garantizado

Era un verano clave y el resultado fue amargo. JJ Redick dejó el equipo… y Chris Paul también (aunque de formas diferentes, el primero en agencia libre y el segundo vía traspaso). No obstante, considerando la salida de Paul, hombre clave del proyecto más ambicioso de la historia de la franquicia, los Clippers han sabido aguantar el tipo. El golpe fue duro pero el pack obtenido a cambio, en el acuerdo con Houston, permite cierto rearme y los movimientos de agencia libre fueron interesantes para seguir siendo competitivos.

Blake Griffin renovó (171 millones por 5 años) y es ahora la cabeza del proyecto, mientras que en el mercado los Clippers se hicieron con Danilo Gallinari (65 millones por 3 años) y convencieron a Milos Teodosic para probar (por fin) en la NBA (20 por 3). Hay tres contratos por encima de los 20 millones en estos momentos (Griffin, Gallinari y Jordan), aunque el pívot puede salir al mercado en 2018, algo que también sucede con Austin Rivers (que percibirá casi 12 millones este curso). El payroll está cargadísimo pero con la situación expuesta hay más flexibilidad de la que parece (sólo 57 millones comprometidos para la campaña 2018-19), así que no sería descartable que los Clippers fuesen con todo a por otro gran agente libre el próximo verano.

Jugador a seguir:

Sin Chris Paul, Blake Griffin deberá ser líder dentro y fuera del rectángulo. Estará más exigido en lo creativo y en lo defensivo, pero sus cualidades sugieren que, si la salud le respeta, está capacitado para responder. Aunque las nuevas generaciones pujen fuerte, Griffin sigue siendo uno de los mejores interiores de la Liga.

Foto: Getty