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Guía NBA 2017/18: Miami Heat, por Andrés Monje

Guía NBA 2017/18: Miami Heat, por Andrés Monje

Memoria 2016-17
Balance: 41-41. Fuera de Playoffs en el Este
Eficiencia Ofensiva Ritmo Eficiencia Defensiva
105.2 (16º) 97.6 (21º) 104.1 (5º)
Ataque 4 Factores Defensa
51.2% (15º) % efectivo en tiros 49.6% (4º)
25.1% (26º) Tiros libres 28.1% (19º)
13.7% (10º) Pérdidas 13.9% (16º)
24.2% (11º) Rebote ofensivo 23.6% (14º)
 
Glosario de la Memoria 2016/17:
* Ritmo: posesiones cada 48 minutos / Ef. Ofensiva: puntos producidos cada 100 posesiones / Ef. Defensiva: puntos recibidos cada 100 posesiones.
* Porcentaje efectivo: une valores en tiros de dos y triples / Tiros libres: porcentaje de tiros libres (lanzado o recibido) sobre el total de lanzamientos / Pérdidas: pérdidas de balón (propias o provocadas) cada 100 posesiones / Rebote ofensivo: Capturas de ataque (conseguidas o permitidas) sobre el total.

miami

Los Heat protagonizaron una de las historias del año. Tras completar con sólo once victorias la primera mitad de la temporada (11-30), fueron capaces de revertir por completo la situación logrando treinta en la segunda (30-11). La heroica remontada no les valió para jugar la fase final pero quizás sí para dejar grabado algo más profundo. Estamos a apenas unos meses de comprobarlo.

Miami fue un excelente equipo defensivo todo el curso, estructurado de forma impecable por Erik Spoelstra y con dos grandes elementos de dominio: su defensa al triple (cuarto mejor dato) y la transición (equipo que menos puntos permitió en contraataque). Pero el drástico cambio emergió de un comportamiento ofensivo mucho más dinámico y vertical la segunda parte de la campaña, en la que el equipo adquirió además una unión extrema dentro y fuera de la pista. Siempre –esto último- el escenario soñado por Pat Riley, la figura que más alimenta la cultura de franquicia entre todos aquellos que la integran.

Con mucho más énfasis a sistemas cortos y un mejor aprovechamiento del triple, los Heat detonaron los últimos meses de temporada hasta convertirse en una fuerza. Ya lo eran atrás (quinta mejor defensa NBA al final de temporada), pero entonces lo consiguieron también en ataque. Miami integró el top 10 de eficiencia ofensiva tras el All-Star (más de 109 puntos cada 100 posesiones) y ascendió a la élite en el tiro de tres durante ese mismo período, anotando más de 11 por partido con un 38% de acierto, ambos quintos mejores datos de la Liga.

En verano Riley trató de captar a Gordon Hayward para la causa, buscando un salto cualitativo para el sistema. No tuvo éxito ahí pero sí al retener a dos de los jugadores vertebrales de la resurrección competitiva, casi desde las cenizas, del equipo meses antes. Dion Waiters (52 millones por 4 años) y James Johnson (60 por 4) ligaron su futuro a la franquicia. Se lo habían ganado sobre la pista.

La gran cuestión con Miami es hasta qué punto aquel rendimiento sería sostenible todo un curso o en qué medida su nivel real es una mezcla de ambas circunstancias: la horrible del arranque y la asombrosa del final. En Miami la formación de un equipo resulta primordial, por lo que si solidaridad, sacrificio y buen plan se mantienen, y a buen seguro será la gran prioridad del núcleo, los Heat pueden estar mucho más cerca de su versión final que de la inicial.

Desde Dragic y Waiters

El ataque se orquesta esencialmente a partir de dos jugadores de perímetro. Ni Goran Dragic ni Dion Waiters son generadores primarios clásicos, disfrutan más siendo verticales ellos mismos que produciendo para el resto, pero su unión gestó un combo de gran desequilibrio y eficiencia. Y si la estabilidad de Waiters no fue una máscara para firmar un gran contrato, es de esperar que se repita.

Incluso bajo ritmos controlados, los preferidos por Spoelstra, Dragic volvió a ser un arma ofensiva de excelente nivel. Respondió desde el triple (40% de acierto) y sobre todo atacando el aro (tercero en penetraciones por partido en toda la NBA, con 52% de acierto en ellas). El esloveno es uno de los mejores jugadores de la Liga cuando ataca la zona, lo es por volumen y lo es por acierto. Y ha pasado a ser un más que digno sucesor del mejor Tony Parker en ese apartado. Con el extra emocional de su salvaje Eurobasket (oro y MVP), puede subir aún más su nivel este año.

Foto: Getty

Waiters afrontaba una campaña clave, probándose a sí mismo un año completo en un escenario que o bien podía confirmar que era un jugador poco práctico en sistemas de élite… o bien revelar que aún había esperanza. Vaya si la hubo. Pulió su toma de decisiones (mejor dato de su carrera en asistencias/pérdidas, 1.9), seleccionó mejor sus tiros e incluso anotó con más consistencia desde el midrange. Fue agitador de partidos o integrante del sistema según tocase y se convirtió en pieza clave.

Miami hace nacer los sistemas de ambos o jugadores que replicar ese papel, como el caso de Tyler Johnson. Pero hay mucho más. La ocupación de espacios es sensacional, herencia directa de la etapa con LeBron James, por lo que los carriles se abren y las posibilidades aumentan. Los Heat obligaron a defender mucho las esquinas y tuvieron prácticamente siempre al menos cuatro amenazas de triple en cancha, con perfiles como Josh Richardson o Wayne Ellington adaptándose sin problemas a roles secundarios.

Este verano firmaron a Kelly Olynyk (51 millones por 4 años) buscando perpetuar esa tendencia, que podría dar pie incluso a formatos ultrapequeños con James Johnson al cinco. Johnson es precisamente otra figura clave por cumplir funciones de generador y producir desequilibrios ante hombres más grandes. Contando además con Hassan Whiteside para servir buenos bloqueos, continuar tras ellos (élite de la Liga ahí) y jugar por encima del aro, el ataque resulta más que sugerente.

Hasta Whiteside y James Johnson

Si en ataque la chispa se origina desde fuera, en defensa sucede al contrario. La presencia de Whiteside resulta muy relevante en las proximidades del aro, donde cambia tiros y condiciona planes de ataque. Whiteside permitió un 47% de acierto a los rivales en las inmediaciones de la canasta, quinto mejor dato NBA para aquellos jugadores que tuvieron que defender esos lanzamientos al menos siete veces por encuentro.

Siendo una fuerza en el rebote y más móvil de lo que aparenta, su impacto es muy grande incluso con su lectura defensiva por mejorar (sigue teniendo tendencia a caer en fintas). Es precisamente ahí, en la capacidad de interpretar espacios y dar flexibilidad a la defensa, donde emerge James Johnson. Decisivo en la estructura.

Johnson es grande, duro y tremendamente atlético, pero también listo para saber cuándo forzar atrás y cuándo no. Como cuatro junto a Whiteside resulta perfecto pero ofrece la garantía, además, de cambiar asignaciones casi al gusto con grandes y pequeños, abriendo incluso la puerta a formatos puntuales con él como cinco. Johnson es uno de los defensores más incómodos de la Liga y su explosión en Miami puede estar al caer.

Para colmo, Spoelstra tiene a Justise Winslow y Bam Adebayo esperando. El alero cayó lesionado el pasado curso y sólo plantea la duda de su lanzamiento exterior para un ataque que vive mucho del espacio. Si es capaz de conectar tiros abiertos, Miami puede alinear un frontcourt simplemente terrorífico atrás en cada aspecto imaginable. Adebayo, elegido en el último Draft, se encuentra aún por formar pero su molde físico y potencial defensivo resultan espectaculares.

Más madera para un sistema que también responde en ayudas y al perímetro. Y que, además, incentiva un altísimo grado de despliegue físico a través de dos vías: la meticulosa preparación física que busca en los jugadores y dando a la rotación buen peso en el juego, evitando que jugadores excesivamente cansados permanezcan en pista.

A pesar de no resultar una defensa excesivamente agresiva fuera o que busque alimentar el ritmo, las herramientas para defender, sobre todo con las piezas del perímetro involucradas en hacerlo, son muy elevadas. Y si Spoelstra vuelve a construir una defensa top 10 NBA, Miami debería lograr un billete para la fase final en el Este.

Datos de lupa:

  • Colectivo:

Miami fue el equipo que menor volumen de triples permitió (27%) y después el cuarto mejor defendiéndolos (34.3%).

  • Individual:

Whiteside acabó la temporada liderando la NBA en rebotes por partido (14.1) y siendo cuarto en tapones (2.1).

Situación salarial:

  • Salarios franquicia: 100.3 millones
  • Límite salarial: 99.1 millones
  • Impuesto de lujo: 119.2 millones
  • Mínimo salarial: 89.2 millones

Fuente: Basketball Insiders

  • Opción de jugador
  • Opción de equipo
  • Qualifying Offer
  • No completamente garantizado

Miami es siempre un foco a seguir en verano. En el último persiguió (sin éxito) a Gordon Hayward, pero con Riley al mando la ambición jamás se echa en falta. Así que volvió a haber acción. Los Heat, que cuajaron una segunda parte de curso excepcional, ofrecieron seguir a James Johnson (60 millones por 4 años) y Dion Waiters (52 por 4), dos de las claves de ese rendimiento, además de a su líder de vestuario, Udonis Haslem (2 por 1).

En la agencia libre apostaron por un cuatro abierto como Kelly Olynyk, al que firmaron por 51 millones en 4 años, reforzando la estructura de un equipo que tenía ya a Whiteside y Dragic como contratos de volumen (ambos tienen player option en el verano de 2019). El resultado es un equipo comprometido en lo salarial pero tradicionalmente muy creativo en sus despachos a la hora de buscar espacio y seducir a agentes libres. A pesar de ello, en caso de interés no resultaría fácil lograrlo esta vez, Miami tiene más de 100 millones garantizados también para el curso 2018-19.

Jugador a seguir:

Goran Dragic se reencontró con su mejor versión la pasada campaña, replicando el molde agresivo y efectivo que brilló en Phoenix años atrás. Meses después hizo historia en el Eurobasket con Eslovenia y ahora afronta el curso aspirando a dejar el mejor nivel de su carrera. Deberá ejercer también como referencia veterana en una plantilla muy joven.

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