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Guía NBA 2018/19: Boston Celtics, por Andrés Monje

Guía NBA 2018/19: Boston Celtics, por Andrés Monje

Memoria 2017-18
Balance: 55-27. Segundos del Este. Eliminados en Finales de Conferencia (Cleveland, 3-4)
Eficiencia Ofensiva Ritmo Eficiencia Defensiva
105.3 (18º) 98.2 (23º) 101.5 (1º)
Ataque 4 Factores Defensa
51.8% (15º) % efectivo en tiros 49.5% (2º)
24.3% (18º) Tiros libres 25.1% (16º)
14.2% (15º) Pérdidas 14.3% (13º)
21.5% (18º) Rebote ofensivo 21.6% (11º)
Ataque Triple Defensa
35.7% (8º) Volumen 32.6% (10º)
37.7% (2º) Acierto 33.9% (1º)
Glosario de la Memoria 2017/18:
* Ritmo: posesiones cada 48 minutos / Ef. Ofensiva: puntos anotados cada 100 posesiones / Ef. Defensiva: puntos recibidos cada 100 posesiones.
* Porcentaje efectivo: une valores en tiros de dos y triples / Tiros libres: porcentaje de tiros libres (lanzado o recibido) sobre el total de lanzamientos de campo / Pérdidas: pérdidas de balón (propias o provocadas) cada 100 posesiones / Rebote ofensivo: Capturas de ataque (conseguidas o permitidas) sobre el volumen total.
* Volumen de triples: porcentaje de lanzamientos (intentados o permitidos) de tres puntos sobre el total de tiros de campo/ Acierto de triples: porcentaje de acierto (propio o permitido) en lanzamientos de tres puntos.

celtics

El pasado puede ser doloroso. Pero de él se aprende. A apenas seis minutos para la conclusión del séptimo partido de las últimas Finales de Conferencia Este, los Celtics estaban un punto arriba, ante los Cavs, tras un triple de Jayson Tatum. El Garden rugía viendo las Finales NBA en el horizonte.

Sin Kyrie Irving ni Gordon Hayward (ambos baja por lesión), los dos flamantes refuerzos para el curso, Boston acariciaba su regreso a la serie por la gloria ocho años después. LeBron James, permanentemente a lomos de la leyenda, acabó esfumando el sueño pero el camino, aunque fallido, regaló lecturas positivas.

En su viaje más largo por la fase final durante la era Brad Stevens, Boston confirmó que Marcus Smart es la mecha que mejor prende el Garden, encontró a Terry Rozier como detonador de partidos y respiró aliviado al saber que Jayson Tatum no es sólo lo que buscaban. Es muchísimo más.

La franquicia verde ha tenido un verano de nuevo eficiente, en el que retuvo a Smart (52 millones por 4 años), conservó a Rozier y no entró fuerte en el juego de pujas por Kawhi Leonard, sin querer entregar a alguno de sus jovencísimos aleros, de proyección excelente (Brown y el propio Tatum). Además, un acuerdo corto y asequible (11 millones por 2 años) ligó a Baynes de nuevo al equipo.

La figura del australiano, de profesión enforcer, no ha de pasar desapercibida. Baynes es un jugador secundario pero tras su apariencia tosca, de leñador ajeno al esférico, esconde un doble valor: primero, hace más sencilla la labor de Al Horford, decisivo en la estructura por su peso defensivo (el mayor del equipo) y al generar ventajas en ataque (ejerce de ‘base’ a menudo); y segundo, ayuda a rescatar la esencia de todo equipo de Stevens: el orden y dominio defensivo.

Baynes encajó como un guante en la pista, el vestuario y el corazón de los técnicos. Permitió a Al Horford pasar más al puesto de cuatro, generando una mejor alternativa de jugar con dos grandes, necesaria ante determinados rivales y que funcionó de forma magnífica (+10 puntos de net rating con ambos en pista), y de paso corrigió el agujero del rebote.

Los Celtics pasaron de ser el cuarto peor equipo en aro propio, dato del año anterior, a quedarse a las puertas del top 10. Baynes tuvo el mejor rating defensivo de la plantilla (sólo 97 puntos recibidos por 100 posesiones con él en cancha) y solidificó de nuevo el rendimiento atrás. Por ello asegurar su continuidad era importante.

El baloncesto de los aleros

El gran foco de los Celtics este curso apunta a la recuperación de dos jugadores de calibre All-Star, Irving y Hayward, que no pudieron aportar llegado el punto clave del calendario. De hecho el segundo directamente no pudo hacerlo en ningún momento, al lesionarse de gravedad a los cinco minutos de comenzar la campaña.

Ambos representan el salto cualitativo de un equipo que, ya sin LeBron James en el Este, está casi obligado a reinar. Irving posee la capacidad de producción ofensiva en uno contra uno, el recurso individual que (por no tenerlo) acabó precisamente alejando a los Celtics de la gloria el pasado curso. En momentos de atasco, su cóctel de bote, tiro y penetración es desequilibrante. Pudiendo salir al mercado el próximo verano, se le espera además bien motivado.

No obstante el caso más fascinante lo genera Hayward, no únicamente por su calidad y acomodo a la estructura, idóneo a todas luces tanto pudiendo generar con balón o sin él como pudiendo comandar o delegar según la necesidad, sino especialmente porque su perfil, junto al de Brown y Tatum, marca al colectivo. Los Celtics muestran el futuro en forma de un baloncesto ‘alerizado’.

El sueño de Stevens de disponer de un bloque casi simétrico a la hora de proyectar versatilidad posicional, intercambio de funciones e incluso de responsabilidades, alcanza un nuevo escalón. Porque si Hayward vuelve al nivel al que puede hacerlo, añadir su perfil al de los dos jóvenes en desarrollo puede marcar las diferencias.

Brown tuvo un segundo año fantástico, dando pasos notables en lanzamiento exterior (39% en triples, tanto en fase regular como en playoffs) e impacto defensivo. Ha de fortalecer su faceta creativa (menos asistencias que pérdidas el curso pasado), sobre todo desde el bote. Pero su polivalencia y capacidad, unidas a su edad y salvaje ética de trabajo, no invitan más que a salivar.

Foto: Getty

Y el caso de Tatum directamente sale de lo común. Si a la mayoría de novatos su estreno se les hace largo, a Tatum pareció quedarle corto. Su presentación fue muy buena y su recta final de estrella NBA. Aunque ha de seguir evolucionando, a nivel de condiciones lo posee todo: tamaño, velocidad, inteligencia, fundamentos, tiro en cualquier registro, deseo defensivo. Y a nivel de mentalidad, parece que también. Sólo queda descubrir hacia dónde puede llevar Stevens a un jugador con tal repertorio.

La capacidad de estos tres jugadores, Hayward, Brown y Tatum, de coexistir en formatos pequeños junto a Horford (otro comodín táctico por su lectura de juego) y con el verso libre de Irving al lado, puede hacer a los Celtics verdaderamente especiales. Y es que en un juego que camina hacia difuminar totalmente la posición de los jugadores en cancha en beneficio de lo versátil, tanto física como técnicamente, Boston tiene cartas para ganar. Y el as en la manga para rematar.

Más recursos y un genio en la banda

Ese as tiene nombre: Brad Stevens. Ya en la élite de la Liga en lo que a banquillo respecta. Por su gestión y visión del directo (maravilloso despliegue en jugadas tras tiempo muerto), por su aprovechamiento y desarrollo de jugadores, así como por su vínculo emocional y motivacional con ellos. El juego pertenece esencialmente a los jugadores pero Stevens es uno de los técnicos que más y mejor les ayuda a destacar.

El gran objetivo de sus estructuras, el rendimiento defensivo, recuperó brillantez el pasado curso. Los Celtics fueron el mejor equipo de la Liga atrás, brillando en varias áreas clave: mejor defensa al triple (sólo 33.9% permitido al rival), top 5 en transición, reducción de daños cerca del aro y en rebote (ambos datos cercanos al top 10), y limitar jugadas de ‘segunda oportunidad’ rival, donde pisaron también el top 5. Con capacidad para alternar también formatos de uno o dos interiores, su potencial vuelve a ser altísimo.

Brad Stevens

La presencia de hombres como Terry Rozier, Marcus Smart y Marcus Morris, tres piezas de rotación de gran impacto físico y defensivo, puede permitir a Boston lanzar una exigencia difícilmente soportable al rival. Y complementos también versátiles como Daniel Theis o Semi Ojeleye no hacen más que contribuir a esa causa. Dicho de otro modo, Boston lo tiene todo para volver a ser un equipo dominante en lo defensivo.

Pero la baraja competitiva esconde mucho más. Las denominadas ‘Lineup Rules’ del cuerpo técnico, fundamentadas en encontrar los formatos más complementarios posibles desde la visión de la estadística avanzada, permitieron a los Celtics que cinco de sus ocho quintetos más usados el pasado curso destruyesen al rival. Con el regreso de Hayward, el cuadro de opciones puede y debe aumentar.

Y no sólo atrás hay argumentos. Boston agilizó su transición (más de un tercio de los tiros llegaban en los siete primeros segundos de posesión), mantuvo su movimiento de balón (top 10 NBA), lo que hizo su triple mucho más decisivo (segundo mejor acierto de la Liga, con un volumen muy alto de intentos) y permitió libertad de actuación al jugador (algo importante para su desarrollo) en el seno de su estructura de orden. Todas ellas señas de identidad de Stevens… que alimentar aún más en lo que viene. Se espera a los Celtics más potentes de esta época

 Datos de lupa:

  • Colectivo:

Boston fue el mejor equipo NBA metiendo triples en los siete segundos finales de posesión, con un 36.3% de acierto.

  • Individual:

Marcus Smart sólo permitió un 30.4% de acierto al rival en triples. Mejor dato NBA con al menos 4 tiros defendidos por partido.

Situación salarial:

  • Salarios franquicia: 126.7 millones
    • Límite salarial: 101.8 millones
    • Impuesto de lujo: 123.7 millones
    • Mínimo salarial: 91.6 millones

Fuente: Basketball Insiders

  • Opción de jugador
  • Opción de equipo
  • Qualifying Offer
  • No completamente garantizado

Jugador a seguir:

Su estreno dejó sesenta partidos de buenas sensaciones pero la amargura de no poder verle cuando más le necesitaba su equipo, en la fase final. Kyrie Irving es uno de los jugadores más visuales y letales del planeta, el más desequilibrante de la plantilla y el llamado a resolver escenarios de máxima dificultad. Con el añadido de que podría salir al mercado en verano.

Kyrie Irving

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