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Guía NBA 2018/19: Portland Trail Blazers, por Andrés Monje

Guía NBA 2018/19: Portland Trail Blazers, por Andrés Monje

Memoria 2017-18
Balance: 49-33. Terceros del Oeste. Eliminados en Primera Ronda (New Orleans, 0-4)
Eficiencia Ofensiva Ritmo Eficiencia Defensiva
106.1 (16º) 98.8 (19º) 104.2 (8º)
Ataque 4 Factores Defensa
51.1% (23º) % efectivo en tiros 50.3% (4º)
24% (19º) Tiros libres 25.6% (19º)
13.6% (8º) Pérdidas 12.8% (29º)
23.3% (10º) Rebote ofensivo 20.9% (5º)
Ataque Triple Defensa
32.4% (18º) Volumen 30.9% (3º)
36.6% (12º) Acierto 36.4% (16º)
Glosario de la Memoria 2017/18:
* Ritmo: posesiones cada 48 minutos / Ef. Ofensiva: puntos anotados cada 100 posesiones / Ef. Defensiva: puntos recibidos cada 100 posesiones.
* Porcentaje efectivo: une valores en tiros de dos y triples / Tiros libres: porcentaje de tiros libres (lanzado o recibido) sobre el total de lanzamientos de campo / Pérdidas: pérdidas de balón (propias o provocadas) cada 100 posesiones / Rebote ofensivo: Capturas de ataque (conseguidas o permitidas) sobre el volumen total.
* Volumen de triples: porcentaje de lanzamientos (intentados o permitidos) de tres puntos sobre el total de tiros de campo/ Acierto de triples: porcentaje de acierto (propio o permitido) en lanzamientos de tres puntos.

El resultado en los últimos Playoffs, donde no ganaron ni un solo partido ante los Pelicans en una serie con factor cancha a favor, deslució lo que hasta entonces había sido una temporada sobresaliente. Portland fue el tercer mejor equipo del Oeste y se clasificó para la fase final por quinto año consecutivo. Es decir, en un Oeste muy cargado de talento la pareja Lillard-McCollum no conoce otro escenario que no sea un lugar entre los ocho primeros.

El verano ha sido complejo, en el sentido de que para un equipo tan asfixiado en lo salarial (dos contratos por encima de 25 millones y otros tres en dobles dígitos ya previamente a la renovación de Jusuf Nurkic) el margen de maniobra es mínimo. El acuerdo con el bosnio fue aceptable (48 millones por 4 años, el último con solo una parte garantizada) pero aún así la Gerencia tuvo que desprenderse de varias piezas de rotación, como Shabazz Napier, Pat Connaughton y Ed Davis, por cuestiones puramente salariales. El impuesto de lujo no perdona.

A pesar de las llegadas a bajo coste de Seth Curry (2.7 millones) y Nik Stauskas (1.6), ambos por un año y con pleno sentido deportivo, la rotación es corta en el interior y se encuentra a la espera de explosiones en el perímetro. O dicho de otro modo depende de saltos cualitativos de perfiles como Evan Turner o Maurice Harkless para poder seguir aspirando a la zona alta de su Conferencia. Porque las estrellas necesitan más ayuda.

Damian Lillard y CJ McCollum siguen produciendo a muy alto nivel en el apartado ofensivo, donde además de su nivel exhiben una compatibilidad magnífica, y para colmo tuvieron progreso en el apartado defensivo, lo que permitió a los Blazers pasar de una de las diez peores defensas de la NBA hace años (por el agujero atrás que provocaba su unión) a una de las diez mejores el curso pasado.

Lillard, uno de los mayores desequilibrios individuales de la Liga, formó parte del ‘Mejor Quinteto de la Temporada’ (26.9 puntos y 6.6 asistencias de media) y McCollum se consolidó como un escudero de lujo, ideal además para la estructura de Stotts por su capacidad para alternar roles creativos y de ejecución. En un sistema básico de ataque (muy poca circulación, diseño mejorable y acierto discreto), la plenitud de ambos es simplemente necesaria para que Portland compita. Juntos aportaron 48 puntos, 10 asistencias y 5.6 triples por partido, absorbiendo un 56% de uso y generando una gran cantidad de buenos tiros para el resto. Pero tendrán que repetir algo así esta campaña.

De nuevo Stotts

El salto defensivo metió a Portland en la élite de la Liga en fase regular, acariciando las 50 victorias. Y si bien es necesario recalcar el trabajo e implicación de Lillard y McCollum, que a pesar de su total responsabilidad ofensiva no desconectaron atrás, la estructura del técnico, Terry Stotts, volvió a marcar la diferencia.

Stotts, que quizás sigue siendo uno de los entrenadores más infravalorados de la Liga, lleva varios años maximizando notablemente lo que tiene, creando sistemas que permiten a los suyos ser mejores (o darles más facilidad para aprovechar ventajas) en cualquier tipo de situación. Y su labor volvió a hacerlo el curso pasado. Los Blazers son un equipo que trata de proteger su aro a través de sistemas conservadores en los bloqueos, con muy poca agresión a las líneas de pase del rival, circunstancia que le lleva a saturar de cuerpos la pintura. Su apuesta es mucho más posicional, por deseo de su técnico. Y el curso pasado prácticamente tocó techo.

Portland no solo fue un excelente equipo protegiendo el aro y después el rebote, sino que además fue capaz de estirar las ayudas hacia las esquinas (tercer menor volumen de triples permitido desde ahí), por lo que hizo la cancha estrecha, y llegar igualmente a los triples frontales (tercer volumen más bajo de triples concedidos). Pero no quedó ahí.

Sabiendo que los rivales buscaban y castigaban a su pareja de perímetro a través del ‘mismatch’ en situaciones de pick&roll, trabajó con ambos a conciencia ese aspecto, apoyándose en ayudas de aleros antes de cualquier ventaja clara. Y el resultado fue soberbio. Los adversarios basaron su plan de ataque al perímetro aún más que el año pasado y su efectividad fue reseñablemente menor: Portland pasó de la peor defensa de la Liga al pick&roll para el hombre con balón, a un dato cercano a la media. Y de una de las diez peores en el juego de bloqueos para la continuación del pívot, a la sexta mejor. Una exhibición.

Foto: Jonathan Ferrey/Getty Images

Jusuf Nurkic, última pieza del esquema, tiene gran importancia para confirmar el éxito del plan cerca del aro. Pero en realidad Al-Farouq Aminu es el hombre más importante de la estructura defensiva del técnico, por su versatilidad posicional y capacidad de lectura ante el ataque rival. Con el resto de aleros contribuyendo a la telaraña de ayudas, Portland empujó al rival a la media distancia y creó una defensa de élite donde aparentemente no tenía medios para lograrlo. Conviene no subestimar la pizarra de Stotts.

Aprovechar ventajas

En ataque la situación fue menos buena. Y en realidad el deseo del equipo para este curso se centra en ser capaz de aprovechar mejor lo que genera un perímetro de tanto nivel en el lado ofensivo. Por ahí circulan las llegadas de Curry y Stauskas, no tanto para dar vías creativas (se sigue confiando en Evan Turner para ese papel) como para ejecutar las ventajas que se creen.

Curry no jugó el pasado curso por una complicada lesión en su pierna izquierda. Pero en la anterior demostró que su tiro es más que fiable, estando por encima del 40% de acierto tanto en triples sobre bote como tras recepción. Similar caso al de Stauskas, peor sobre bote peor aún mejor para tirar tras recibir. Ambos comprometen el sistema defensivo pero Portland necesita jugadores que abran la pista y sean capaces de sumar en ataque, especialmente desde el banquillo.

Los Blazers fueron uno de los peores equipos de la Liga aprovechando tiros abiertos el año pasado. Y el nuevo perímetro está claramente enfocado a ello. Aún así, sería interesante seguir los casos de Evan Turner y Maurice Harkless, los dos jugadores exteriores llamados a tener un mayor impacto en el ataque como secundarios.

CJ McCollum

Ambos formaron parte, relevándose, de los dos quintetos más usados de los Blazers (junto al núcleo Lillard-McCollum-Aminu-Nurkic). Y aportan aspectos que el equipo necesita: Turner la capacidad de crear, es decir la posibilidad de asumir peso ofensivo cuando se sientan Lillard o McCollum; y Harkless la de ejecutar a alto nivel pudiendo ayudar también a la defensa. Es decir un perfil de ‘3&D’ más convencional.

Portland necesita que ambos den un paso adelante en sus funciones, para limitar en lo posible el uso ofensivo de Aminu (casi 5 triples intentados por partido el curso pasado, aunque con un más que decente 37% de acierto) y ayudar de paso a la vía Nurkic, al que podrían darle mejores condiciones en la zona.

Otro aspecto a seguir es qué tipo de impacto colectivo tienen tanto Meyers Leonard como sobre todo Zach Collins, especialmente ahora que sin Davis la rotación interior se abre. A pesar de que Aminu actúa de cuatro en los Blazers, para no congestionar de más el espacio en ataque y aprovechando su versatilidad atrás, el relevo de Nurkic no está definido. Y tal circunstancia es al mismo tiempo una oportunidad (hay un hueco que alguien debe asumir) y un posible problema (una lesión del bosnio dejaría la rotación interior sobre el alambre).

 Datos de lupa:

  • Colectivo:

Portland fue el mejor equipo NBA bajando porcentajes del rival en la zona restringida (la más cercana al aro), con un 58.8% de media.

  • Individual:

Damian Lillard fue capaz de producir 1.06 puntos en aclarados, cuarta mejor marca de la NBA (mínimo tres jugadas por partido).

Situación salarial:

  • Salarios franquicia: 131.6 millones
    • Límite salarial: 101.8 millones
    • Impuesto de lujo: 123.7 millones
    • Mínimo salarial: 91.6 millones

Fuente: Basketball Insiders

  • Opción de jugador
  • Opción de equipo
  • Qualifying Offer
  • No completamente garantizado

Jugador a seguir:

Una máquina de anotar y, sobre todo, un líder. Damian Lillard sigue siendo uno de los mejores tiradores de la NBA, especialmente decisivo tras bote y resolviendo situaciones de uno contra uno. Pero a pesar de tener enormes responsabilidades ofensivas también ha pasado a involucrarse mucho más atrás, para fortalecer el crecimiento colectivo. Le toca confirmar lo hecho el pasado año, donde formó parte del ‘Mejor Quinteto NBA’.

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