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Guía NBA 2018/19: Washington Wizards, por Andrés Monje

Guía NBA 2018/19: Washington Wizards, por Andrés Monje

Memoria 2017-18
Balance: 43-39. Octavos del Este. Eliminados en Primera Ronda (Toronto, 4-2)
Eficiencia Ofensiva Ritmo Eficiencia Defensiva
106.9 (14º) 98.9 (18º) 106.2 (15º)
Ataque 4 Factores Defensa
52.5% (11º) % efectivo en tiros 52.2% (15º)
25.4% (15º) Tiros libres 27.9% (27º)
14.6% (20º) Pérdidas 14.9% (9º)
23.5% (9º) Rebote ofensivo 22.9% (18º)
Ataque Triple Defensa
31% (24º) Volumen 34.6% (19º)
37.5% (3º) Acierto 34.9% (6º)
Glosario de la Memoria 2017/18:
* Ritmo: posesiones cada 48 minutos / Ef. Ofensiva: puntos anotados cada 100 posesiones / Ef. Defensiva: puntos recibidos cada 100 posesiones.
* Porcentaje efectivo: une valores en tiros de dos y triples / Tiros libres: porcentaje de tiros libres (lanzado o recibido) sobre el total de lanzamientos de campo / Pérdidas: pérdidas de balón (propias o provocadas) cada 100 posesiones / Rebote ofensivo: Capturas de ataque (conseguidas o permitidas) sobre el volumen total.
* Volumen de triples: porcentaje de lanzamientos (intentados o permitidos) de tres puntos sobre el total de tiros de campo/ Acierto de triples: porcentaje de acierto (propio o permitido) en lanzamientos de tres puntos.

wizards

Los Wizards no acaban de llegar. No al menos al nivel donde desean y en realidad por talento les podría corresponder. El curso pasado, arrancado con altas expectativas tras haber llegado al séptimo partido de semifinales de Conferencia unos meses atrás, no pudo ver tampoco la continuidad y consistencia necesarias para subir el anhelado escalón.

La lesión de John Wall, de baja desde finales de enero a finales de marzo, afectó. Pero lo hizo de un modo particular. Washington resolvió con decencia ese tramo de campaña sin su mejor jugador (15-12 de balance), despertando dudas sobre hasta qué punto el modelo de juego ofensivo practicado hasta entonces, centrado mayoritariamente en el desequilibrio del propio Wall y Bradley Beal, era la mejor opción.

Los Wizards sin Wall abrieron la circulación e involucraron a más hombres en su sistema. Tomas Satoransky respondió muy bien (por encima de las 3 asistencias por pérdida y fantásticos porcentajes) y Beal se implicó más en la creación de juego. Y si bien, por cuestión de nivel, su jugador más desequilibrante es necesario en pista, la química colectiva se volvió a rasgar. El motivo era muy simple: la plantilla parecía más cómoda con otra tipología de juego.

Previamente uno de los puntos más problemáticos de los Wizards era aprender a sobrevivir sin Wall, pero lo que hizo el tramo sin él fue reanimar el debate de si en realidad lo más erróneo es el sistema y la gestión que hacen los líderes de él. Es decir, una situación demasiado profunda para gestionar encarando la recta final de campaña.

La situación se ha ‘resuelto’ en verano con la salida de Marcin Gortat, uno de los jugadores más opuestos a la tiranía de Wall y Beal sobre el ataque, a cambio de Austin Rivers, vitamina para el banquillo. Además, las llegadas de Jeff Green (otro excelente perfil para la rotación) y Dwight Howard (relevo de Gortat en el cinco inicial) hacen de la plantilla de Washington un mar de talento con muchas posibilidades.

Scott Brooks no consiguió un gran progreso defensivo el curso pasado pero sí tendrá los recursos para lograrlo en este, ya que la presencia de Howard puede y debe alterar el éxito del sistema atrás. Sin embargo la solución a la química parece destinada a resolverse en el otro costado de la cancha, donde las jerarquías parecen demasiado marcadas para disgusto del colectivo.

Más talento, ¿cuánta sintonía?

John Wall y Bradley Beal forman uno de los perímetros de mayor talento de la Liga. Uno muy complementario (ambos pueden generar y ejecutar a algo nivel) y además con rendimiento en ambos lados de la pista. El problema suele encontrarse en que su volumen de juego es muy elevado (56% de uso entre ambos) y el sistema se detiene, en cierto modo se simplifica, cuando entran en contacto con el balón.

Como -para desgracia de Wall- el uso de la transición no es muy elevado en Washington (en la media de la Liga pese a ser el tercer equipo más productivo en ella), el juego tiende a ser a media pista. Y ahí se atasca, se convierte en previsible y entra en bucle. Wall retiene el balón más de seis segundos de media cuando recibe (segundo dato más alto de la Liga) y Beal llegó a los cuatro el curso pasado, siendo el primer ‘no generador primario’ en la lista. Es decir, ellos amasan mucho balón y el resto suele tener roles muy menores.

La presencia de Tomas Satoransky y del recién llegado Austin Rivers debe desahogar. Porque sin ser ninguno de ellos un creador al uso, sí pueden asumir peso con el balón y tomar decisiones (el primero más colectivas, el segundo más individuales). Pero lo que de verdad flexibilizaría al sistema sería dar algo de peso creativo a la rotación de aleros, tanto a Kelly Oubre Jr como a Otto Porter Jr, este último totalmente encasillado en su rol de ejecutor para abrir la pista.

Y no es cuestión tanto de eliminar esa vía con él (Porter es uno de los mejores de la Liga ahí, con un 44% en triples tras recepción) como de medir y explotar el potencial de un jugador que percibirá 53 millones de dólares en los siguientes dos años. Evitar, en cierto modo, que sea el especialista ‘3&D’ mejor pagado de la historia.

Con Markieff Morris y Jeff Green alternando minutos en el cuatro, va a existir flexibilidad a la hora de usar formatos abiertos que a su vez puedan responder atrás, pero está por ver cuánto involucra Brooks a esas piezas en el juego de bloqueos directos, sobre todo teniendo a Howard e Ian Mahinmi (excelentes poniendo pantallas). El técnico suele ser poco innovador en sus ataques pero aprovechar la amenaza ofensiva que suponen sus cuatros también abriría más la baraja. Al final una de las mejores formas de mejorar, por ejemplo, el volumen de triples (muy discreto el año pasado) pasa por aumentar la cantidad (y calidad) de tiros abiertos.

El propósito, al final, es crear un clima ofensivo más solidario que repercuta en la actitud y compromiso defensivo. Maximizar todos los recursos de una rotación que teniendo a uno de los backcourt más potentes de la Liga… sigue guardando mucho más que eso.

El impacto de Howard

La firma de Dwight Howard con los Wizards (11 millones por 2 años, el segundo opción del jugador), después de ser traspasado y cortado por Brooklyn, ha sido uno de los movimientos más interesantes del Este durante los últimos meses. Y es que a pesar de que el pívot esté lejos de la versión que le hizo dominante y su influencia en un vestuario tenga un buen número de detractores, su impacto en pista tiene a infravalorarse. Empleado del modo adecuado, Howard sigue siendo un jugador más que útil. Y concretamente uno que puede paliar varias áreas clave en su nuevo equipo.

La primera es la protección del aro, con los Wizards permitiendo el quinto porcentaje más alto de efectividad al rival en la zona restringida (67%) y el cuarto mayor ratio de tiros libres concedidos (27.9%). Howard tuvo el peor año de su carrera en esa faceta con Charlotte (60%) pero, aún así, eleva las prestaciones que ofrecía Gortat ahí. Sufre lejos del aro pero si Brooks consigue mantenerlo patrullando la zona, Washington va a subir muchas prestaciones ahí. Porque sigue siendo un excelente intimidador.

El segundo aspecto de valor es el rebote defensivo. Y lo es por dos motivos, no solo el asociado a mejorar el volumen de capturas del equipo (por debajo de la media el año pasado) sino porque hacerlo puede permitir a su vez elevar el uso de las transiciones, algo que con Wall de por medio (un prodigio a campo abierto) beneficiaría mucho la producción ofensiva. El nuevo pívot de los Wizards capturó el curso pasado el 68% de los rebotes defensivos a los que optó, dato al nivel de Andre Drummond, por lo que también existe esperanza al respecto.

Dwight Howard

Foto: Michael Hickey/Getty Images

¿Cuáles pueden ser los riesgos o problemas? Llegan en ataque. Y no en el aspecto del bloqueo, donde puede ser igual de valioso que Gortat (uno de los mejores de la Liga poniendo pantallas para que sus compañeros anoten) a la hora de mantener a los Wizards como un gran equipo en ese tipo de jugadas, sino en lo que se refiere a influencia y tipología.

Lo problemático es su uso. Howard tiene un volumen de pérdidas de balón tremendamente alto tanto en situaciones de pick&roll (12%) como recibiendo en poste bajo (17%), dos acciones que suponen el 50% de su repertorio y en las que no viene siendo especialmente eficiente (sobre todo en poste bajo). Por ello, el aspecto a vigilar es cuánto y de qué modo se le alimenta y satisface en ataque, jugando con el equilibrio para conseguir que se active en defensa y permita a su equipo ganar solidez.

 Datos de lupa:

  • Colectivo:

Los Wizards tuvieron el cuarto peor ataque NBA en situaciones de clutch (finales igualados de partido), con apenas 98.6 puntos por 100 posesiones.

  • Individual:

John Wall fue el quinto jugador que más penetró por partido (15.5) y el segundo en asistencias desde esas acciones (2.1)

Situación salarial:

  • Salarios franquicia: 134.8 millones
    • Límite salarial: 101.8 millones
    • Impuesto de lujo: 123.7 millones
    • Mínimo salarial: 91.6 millones

Fuente: Basketball Insiders

  • Opción de jugador
  • Opción de equipo
  • Qualifying Offer
  • No completamente garantizado

Jugador a seguir:

Posibilidades físicas y técnicas excepcionales, con el reto de pisar por primera vez Finales de Conferencia. John Wall poduce tanto en ataque como en defensa y ha mejorado su tiro exterior, pero ahora debe encontrar la fórmula de proyectar al máximo el talento a su alrededor, creando un clima colectivo de química y solidaridad. Afronta un año de regreso a la élite tras perderse la mitad del curso anterior por lesión.

Foto: Jonathan Bachman/Getty Images

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