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Guía NBA 2019/20: Brooklyn Nets, por Andrés Monje

Guía NBA 2019/20: Brooklyn Nets, por Andrés Monje

Memoria 2018-19
Balance: 42-40. Sextos del Este. Eliminados en Primera Ronda (Philadelphia, 4-1)
Eficiencia Ofensiva Ritmo Eficiencia Defensiva
108.9 (19º) 101.5 (11º) 109 (15º)
Ataque 4 Factores Defensa
52% (18º) % efectivo en tiros 51.2% (7º)
28.4% (5º) Tiros libres 24.7% (10º)
14.6% (25º) Pérdidas 13.1% (22º)
28.2% (9º) Rebote ofensivo 28% (23º)
Ataque Triple Defensa
40.3% (4º) Volumen 32.8% (4º)
35.3% (15º) Acierto 34.1% (3º)
Glosario de la Memoria:
* Ritmo: posesiones cada 48 minutos / Ef. Ofensiva: puntos anotados cada 100 posesiones / Ef. Defensiva: puntos recibidos cada 100 posesiones.
* Porcentaje efectivo: une valores en tiros de dos y triples / Tiros libres: porcentaje de tiros libres (lanzado o recibido) sobre el total de lanzamientos de campo/ Pérdidas: pérdidas de balón (propias o provocadas) cada 100 posesiones / Rebote ofensivo: Capturas de ataque (conseguidas o permitidas) sobre el volumen total.
*Volumen de triples: porcentaje de lanzamientos (intentados o permitidos) de tres puntos sobre el total de tiros de campo/ Acierto de triples: porcentaje de acierto (propio o permitido) en lanzamientos de tres puntos.

brooklyn

En solo tres años, Sean Marks ha transformado una franquicia perdedora, sin piezas clave de futuro ni opciones de conseguirlas vía Draft (por estar sus rondas en poder ajeno) en uno de los proyectos más atractivos de la NBA. Certificó este verano su obra maestra de la gerencia firmando a dos de los grandes agentes libres del mercado, Kevin Durant y Kyrie Irving. Fue el colofón a un plan minucioso y fantástico.

Los Nets que Marks encontró en febrero de 2016 parecían necesitar como poco un lustro para volver a respirar. Pero de la unión del neozelandés, cuya visión es herencia de los Spurs, con el técnico Kenny Atkinson (aterrizado aquel mismo verano), que ha acelerado la transición desde la parcela deportiva, ha construido Brooklyn un proyecto candidato en tiempo récord. Especialmente considerando la terrible herencia de la que se venía.

Las llegadas de Durant (163 millones por 4 años, el último opción del jugador) e Irving (136 por 4, también el último opcional) solo dejan el sabor amargo que produce la lesión del primero, cuyo problema en el Aquiles, producido durante las últimas Finales, le hará posiblemente perderse toda la próxima campaña. Y siembra de paso la duda no solo de cuándo sino de cómo regresará.

Pero desde un punto de vista de organización, el salto es gigantesco. Los Nets estuvieron muy por encima de las expectativas deportivas el pasado curso, uno en el que además padecieron la baja de una pieza clave, Caris LeVert, durante un tiempo prolongado. Y de aquel extraordinario ejercicio de supervivencia e identidad, que acabó con presencia en la fase final, nació el éxito en verano. Esa demostración convenció a los agentes libres de que Brooklyn era ya una opción real en el mapa.

Las estrellas de primera línea no solo buscan dinero, que también. Lo suelen buscar en escenarios competitivos, franquicias bien gestionadas y a poder ser rodeándose de compañeros de su confianza. Ganarse esa confianza es complejo pero una vez logrado simplifica los siguientes pasos.

Brooklyn firmó, además de sus dos estrellas, a DeAndre Jordan (40 millones, 4 años), Garrett Temple (10 millones, 2 años), David Nwaba (3.5 millones, 2 años) y Wilson Chandler (2.6 millones, 1 año). Antes, en junio, se hizo con Taurean Prince vía traspaso, precisamente para hacer espacio de cara a su agencia libre. En definitiva una nutrida nómina de secundarios que unir a los recursos ya en plantilla, para conformar un bloque que, ahora sí, ha dejado atrás el infierno.

Vanguardia y sistema

Cuatro de los seis jugadores con mayor promedio de minutos el curso pasado siguen en plantilla. Spencer Dinwiddie, Joe Harris, Caris LeVert y Jarrett Allen forman no solo la columna vertebral del plan deportivo sino, de paso, buena parte de la esperanza de progresión del mismo. Todos han evolucionado, partiendo desde una posición bajo el radar hasta alcanzar un reconocimiento real. Son piezas de gran valor colectivo.

Todas ellas integran un sistema muy definido y de vanguardia, que complementa el modo en el que la franquicia gestiona todas sus áreas también fuera de la pista. En el seno de la Liga, la organización de los Nets se encuentra muy bien valorada. Tanto a nivel médico, como de trato con los jugadores y en realidad cualquier área susceptible de profesionalización. Su meteórico cambio no ha sido casual.

Deportivamente, tampoco. La apuesta de Atkinson abraza el sabermetrics (ritmos rápidos, rotaciones amplias, devoción por el espacio ofensivo, enorme volumen de tiros de tres, mínimo de media distancia), caminos al final hacia la productividad, pero los adapta en lo posible a lo disponible. Una de las características que más identifican al técnico es precisamente su instinto en el banquillo, esa capacidad de combinar la norma con la intuición. Por eso, por ejemplo, daba vuelo a D’Angelo Russell desde el midrange aunque el manual sugiriese impedirlo.

Con formatos claramente entregados a una sola presencia interior, resulta interesante descifrar dos batallas internas este curso. En primer lugar la del puesto de cinco, donde DeAndre Jordan amenaza una cuota de minutos de Jarrett Allen.

Foto: Nathaniel S. Butler/NBAE via Getty Images.

Ambos comparten perfil terminal en ataque (entre los quince mejores interiores en continuaciones al aro) y de protector de aro en defensa (entre los siete mejores de la Liga bajando porcentajes rivales cerca del hierro, entre aquellos con al menos 25 minutos por encuentro), pero conviene prestar atención a cómo resuelve el técnico la rotación entre un veterano que puede ser muy efectivo en un rol tan específico y un jugador como Allen (21 años), llamado a ser pieza angular del futuro.

La otra batalla se centra en ver qué sucede en el puesto de cuatro, importante en el esquema y con dos opciones nuevas a sumar a la de Rodions Kurucs, que dejó una más que buena impresión en su año de novato. Y es que las llegadas de Wilson Chandler (baja en el inicio de curso por sanción), veterano y más sólido atrás, y sobre todo la de Taurean Prince, uno de los especialistas 3&D más infravalorados de la Liga, avivan la competencia en un escenario en las alas que, sin Durant, se vuelve mucho más abierto.

Irving con Atkinson

Y es que la ausencia de Durant es por supuesto clave para juzgar qué pueden ser los Nets. Su periplo en los Warriors le brindó dos anillos y dos MVP de las Finales en tres años, pero la lesión en el Aquiles deja en jaque su futuro y a la vez el margen de crecimiento del proyecto. Solo a su regreso, nunca antes, se podrá por tanto exigirle cima a Brooklyn.

Mientras tanto Irving está obligado a liderar en pista. Tras una experiencia compleja en Boston, sobre todo en el segundo año por problemas internos en el vestuario, Kyrie busca la redención en un proyecto más que sugerente para una estrella perimetral de sus características.

El principal motivo es que el sistema ofensivo está edificado a partir de dos generadores principales y otorga un enorme peso al pick&roll (tercer mayor uso de esas acciones en toda la NBA, 27% de las jugadas). Sin un gran rebote defensivo, que posibilitase la transición, ni especialistas desde las esquinas, que hicieran aún más ancho su ataque, era el modo elegido por Brooklyn para rajar las defensas y castigar.

Irving resulta muy poderoso en ese juego vertical (1.05 puntos por posesión en situaciones de bloqueo, los dos últimos años) y puede encontrar gran comodidad en cancha, pero su gestión mental de la situación marcará las diferencias. Deportivamente los Nets suponen un gran marco para él, está por ver si asume de forma saludable el rol de líder que le aguarda.

Si bien el rol de Russell, como gran desequilibrio, va a pasar a Irving, resulta interesante saber de qué forma coexiste el trío que integran Dinwiddie, LeVert y el propio Irving. Y sucede así porque el curso pasado no hubo buenas experiencias, ni con los tres ejes exteriores (-16 de net rating cuando coincidían) ni con el combo RussellDinwiddie (-4). Es una situación que a buen seguro Atkinson tratará de hacer fluir mejor.

Al final Dinwiddie puede flexibilizar sistemas siendo empleado con la segunda unidad pero su nivel puede pedir un rol mayor. Y una situación similar puede ocurrir con LeVert, cuya evolución ha ido quemando etapas hasta presentarle como un jugador que puede gestionar mucho balón con éxito, tal y como sucedió en Playoffs. Si su progresión sigue a este ritmo, LeVert puede ser el as en la manga de Brooklyn a medio plazo.

Foto: Stringer/Anadolu Agency via Getty Images.

Las presencias de Garrett Temple (en torno al 40% de acierto en triples tras recepción los últimos tres años) y sobre todo Joe Harris (47% en triples el pasado curso, con 2.4 anotados por duelo) darán aire a los formatos en ataque, al igual que la presencia de David Nwaba puede aportar agresividad defensiva a la primera línea. Pero buena parte del éxito va a nacer de cómo resuelva Atkinson el puzle entre sus tres principales vías creativas, todas ellas con muchas posibilidades. Y siempre hasta el desembarco real de Durant.

Datos de lupa:

  • Colectivo:

Solo un 13.2% de los tiros intentados por Brooklyn fueron desde la media distancia, cuarto dato más bajo de la Liga.

  • Individual:

Spencer Dinwiddie fue el tercer jugador más efectivo de la NBA en aclarados (mínimo 3 posesiones/partido), con 1.05 puntos por posesión.

Situación salarial:

  • Salarios franquicia: 126.1 millones 
    • Límite salarial: 109.1 millones
    • Impuesto de lujo: 132.6 millones
    • Mínimo salarial: 98.2 millones

Fuente: Basketball Insiders

  • Opción de jugador
  • Opción de equipo
  • Qualifying Offer
  • No completamente garantizado

Jugador a seguir: 

El oscuro final de su etapa en los Celtics, tanto en el fondo como en las formas, debe servir como motivación añadida a este prodigio del uno contra uno. Kyrie Irving abre una nueva etapa en Brooklyn y en ella, aún sin Durant, dispondrá de máximo protagonismo para hacer lo que mejor sabe: marcar diferencias en el costado ofensivo. De tremendo poder en la triple amenaza (bote, tiro, pase), Irving afronta una prueba importante para su carrera, no solo dentro sino también fuera de la pista.

Foto: Al Bello/Getty Images.

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