Guía NBA 2019/20: Charlotte Hornets, por Andrés Monje

Guía NBA 2019/20: Charlotte Hornets, por Andrés Monje

Memoria 2018-19
Balance: 39-43. Fuera de Playoffs en el Este
Eficiencia Ofensiva Ritmo Eficiencia Defensiva
110.7 (11º) 99.2 (21º) 112 (23º)
Ataque 4 Factores Defensa
51.4% (24º) % efectivo en tiros 53.8% (24º)
25.7% (15º) Tiros libres 22.7% (3º)
12.2% (2º) Pérdidas 13.5% (17º)
26.8% (17º) Rebote ofensivo 26.9% (12º)
Ataque Triple Defensa
37.8% (11º) Volumen 37.6% (24º)
35.1% (17º) Acierto 36.1% (23º)
Glosario de la Memoria:
* Ritmo: posesiones cada 48 minutos / Ef. Ofensiva: puntos anotados cada 100 posesiones / Ef. Defensiva: puntos recibidos cada 100 posesiones.
* Porcentaje efectivo: une valores en tiros de dos y triples / Tiros libres: porcentaje de tiros libres (lanzado o recibido) sobre el total de lanzamientos de campo/ Pérdidas: pérdidas de balón (propias o provocadas) cada 100 posesiones / Rebote ofensivo: Capturas de ataque (conseguidas o permitidas) sobre el volumen total.
*Volumen de triples: porcentaje de lanzamientos (intentados o permitidos) de tres puntos sobre el total de tiros de campo/ Acierto de triples: porcentaje de acierto (propio o permitido) en lanzamientos de tres puntos.

hornets

Después de ocho años juntos los Hornets decidieron separar su camino del de Kemba Walker, al que en plena agencia libre, con 29 años y tras la mejor temporada de su carrera (25.6 puntos y 5.9 asistencias), decidieron ofrecerle 60 millones menos de lo que podían para su nuevo acuerdo.

El jugador, abierto a seguir pese a las limitaciones deportivas del proyecto, respetó la decisión y no tardó en encontrar nuevo destino (Boston). “Entiendo su decisión y la situación, podían haber pagado el impuesto de lujo pero la pregunta a responder era para lograr qué”, explicó Walker, de forma clínica. No obstante el amargo final de la historia resulta en cierto modo paradójico.

Charlotte no ofreció un contrato máximo al que ha sido, con enorme diferencia, su jugador más destacado los últimos años porque hacerlo le ponía en una situación comprometida en lo económico. O dicho de otro modo, no podía pagar a su mejor hombre porque no aspira a competir y ya pagaba mejor antes a otros perfiles de menor rendimiento.

Y es que el gran problema de los Hornets ha sido no poder (o saber) rodear mejor a su base estrella. En Charlotte ningún otro jugador ha alcanzado los 18 puntos de media durante los últimos cinco años, escenario que llegó a su punto más bajo durante el último curso, en el que más allá de Kemba y Jeremy Lamb (15.3 puntos), nadie llegó a promediar ni siquiera 11. Ninguno de los dos, por cierto, sigue esta temporada.

El verano ha sido duro para la franquicia, ya que además de perder a sus dos mejores anotadores los Hornets se quedaron sin Tony Parker (retirado) y Frank Kaminsky, su apuesta en el Draft de 2015.

Sin poder acudir al mercado, por las ataduras salariales que provoca que entre Nico Batum, Bismack Biyombo, Marvin Williams, Cody Zeller y Michael Kidd-Gilchrist vayan a percibir –agárrense bien- 85 millones de dólares esta temporada, Charlotte trató de salvar la situación realizando un sign&trade con los Celtics en el que, enviando a Walker a Boston, recibió a Terry Rozier (58 millones por 3 años).

A pesar de poder liberar 45 millones el próximo verano, los Hornets tendrán que asumir –salvo enorme sorpresa- la opción de jugador de Batum (27 millones), lo que condiciona un proyecto destinado al desarrollo de su por ahora limitado núcleo joven y abierto posteriormente a la reconstrucción total, más que seguramente vía Draft.

Precisamente la elección de PJ Washington en el último sorteo (número 21) servirá como nexo entre ambos puntos, con otros jugadores hasta ahora secundarios obligados a dar un paso adelante, tanto en cantidad de minutos como en la consistencia de su rendimiento.

Rozier, solo ante el peligro

El recién llegado Terry Rozier pasa a ser, de inmediato, gran referencia ofensiva de un equipo que dependía enormemente del talento individual de Walker para generar puntos. Y para muestra un solo dato: con él en cancha Charlotte producía 112.1 puntos por 100 posesiones, equivalente el séptimo mejor ataque NBA. Sin él, solo 102.9, equivalente al, con diferencia, peor ataque de la Liga.

Debido a su elevada competencia en los Celtics, Rozier no pudo llegar a disfrutar de un uso ofensivo muy alto de forma prolongada y de hecho solo durante los Playoffs de 2018, a consecuencia de la lesión de Kyrie Irving, absorbió grandes focos. Aquel tramo lo resolvió de forma óptima (16.5 puntos y 5.7 asistencias) por lo que conviene prestar atención a cómo se desenvuelve en un rol de tanta importancia. Porque sin duda lo tendrá.

La pizarra de Borrego, conservadora en lo ofensivo, se acostumbró a abusar del pick&roll para el manejador (segundo dato más alto de la Liga) y posiblemente insista en ello con un Rozier que dejó datos decentes ahí el pasado curso (0.93 puntos por posesión) tras un año anterior muy discreto (0.76).

Rozier no es un director tradicional de juego, por lo que Charlotte puede tratar de involucrar más en lo creativo a Nico Batum en las alas o Cody Zeller desde el poste, o incluso hacerle compartir pista con Devonte’ Graham, base de segundo año, recursos simples con el propósito de liberar algo de carga para su nuevo líder en ataque. No obstante todo apunta a que en un equipo sin grandes desequilibrios individuales ni excelentes tiradores Rozier va a ser exprimido.

Como siempre en esos casos, veremos hasta dónde soporta su efectividad un drástico aumento de volumen. Suele ser esa, ver cómo responden ante mucha más responsabilidad cada noche, ‘la prueba del algodón’ para filtrar a los exteriores NBA.

Foto: Omar Rawlings/Getty Images,

También será interesante seguir el impacto defensivo que pueda tener Rozier y si es capaz de llevar a Borrego a modificar su estructura atrás. Siendo él un buen defensor individual e integrando formatos más físicos, ante el previsible aumento de minutos de Miles Bridges o Dwayne Bacon, el técnico puede tratar de resurgir una defensa que sea capaz de lanzar transiciones más a menudo desde su primera línea. Y es que al final una buena forma de contrarrestar un limitado poder ofensivo a media pista… es justamente reducir las situaciones de ese tipo.

Oportunidades y necesidad

Con carencias deportivas a corto plazo, es de esperar que buena parte de los esfuerzos de la franquicia se centren en dar minutos y responsabilidades a los ya citados Miles Bridges y Dwayne Bacon. Sería la mejor forma de calibrar su nivel y por tanto ir viendo qué papel pueden tener a medio plazo en el proyecto.

Los dos dejaron mejores sensaciones en el tramo final de curso, con Bridges desplegando su poderío atlético y Bacon mostrando una capacidad de tiro exterior desconocida hasta la fecha (11.5 puntos por partido con un 40% en triples tras el All-Star, anotando 1.4 por duelo). Y serán dos perfiles a seguir en un equipo que precisamente necesita poder físico y de lanzamiento en las alas.

En ese sentido, otro jugador ante una buena oportunidad es Malik Monk, cuyos dos primeros años en la Liga han sido decepcionantes debido a su incapacidad de mostrar la que es su gran virtud: anotar. La salida de Lamb y la necesidad de que otros jugadores creen ventajas en el perímetro pueden darle minutos. Claro que su bajo nivel defensivo y la falta de productividad, traducida en bajos porcentajes, podrían también quitárselos.

Ya en la pintura, el novato PJ Washington y el español Willy Hernangómez disponen también de un escenario óptimo para ganar peso en una rotación abocada, al final, a dar minutos a los jóvenes, pero que no obstante cuenta con sólidos veteranos que inicialmente parten con ventaja en el puesto. Y es que si algo bueno tiene la rotación de los Hornets es veteranos secundarios de valor: duros, hacen vestuario, de buena ética de trabajo y fiable rendimiento.

FOTO: Kent Smith/NBAE via Getty Images.

Tanto Marvin Williams como Cody Zeller se ajustan perfectamente a esa descripción. Su buen hacer defensivo y capacidad de brillar en labores oscuras (de hecho Zeller sigue siendo uno de los jugadores que mejores bloqueos pone en la Liga) deben servir como ejemplo al resto, con Bismack Biyombo (que libera 17 millones en verano) en un plano más secundario.

También con experiencia aparecen en la rotación Nico Batum y Michael Kidd-Gilchrist. El francés, aunque muy sobrepagado, es útil por su lectura de juego ofensivo y tiro exterior, virtudes que no sobran en la plantilla. Y el americano, de enorme calidad defensiva, sigue padeciendo las consecuencias de su inexistente tiro exterior y escasa capacidad creativa.

No será una campaña fácil para Borrego, cuyo estreno no pudo alcanzar la fase final con Walker a bordo y ha podido comprobar cómo el verano ha acelerado el cambio de rumbo de la franquicia: mucho más centrada en el futuro que en el presente.

Datos de lupa:

  • Colectivo:

Charlotte fue el equipo que peor defendió los triples desde las esquinas, permitiendo un 42.2% de acierto en esos tiros.

  • Individual:

En toda la Liga, solo Rudy Gobert generó más puntos a través de sus bloqueos que Cody Zeller (12.6 por partido).

Situación salarial:

  • Salarios franquicia: 122.4 millones. 
    • Límite salarial: 109.1 millones.
    • Impuesto de lujo: 132.6 millones.
    • Mínimo salarial: 98.2 millones.

Fuente: Basketball Insiders

  • Opción de jugador
  • Opción de equipo
  • Qualifying Offer
  • No completamente garantizado

Jugador a seguir: 

Nunca es sencillo absorber una enorme responsabilidad individual en un deporte colectivo, pero Terry Rozier se encuentra ante la necesidad de resolver con éxito tal escenario. Los Hornets, bajo mínimos y mirando al futuro, van a pedirle plenitud, sobre todo en ataque, para poder competir. Y él, hambriento de esa oportunidad, afronta el curso más importante de su carrera, en el que debe demostrar qué tipo de perfil puede ser. Ya no es recambio ni sombra de nadie, ahora es el hombre a seguir.

Foto: Streeter Lecka/Getty Images.