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Guía NBA 2019/20: Chicago Bulls, por Andrés Monje

Guía NBA 2019/20: Chicago Bulls, por Andrés Monje

Memoria 2018-19
Balance: 22-60. Fuera de Playoffs en el Este
Eficiencia Ofensiva Ritmo Eficiencia Defensiva
104.5 (29º) 99.3 (20º) 112.8 (25º)
Ataque 4 Factores Defensa
50.5% (28º) % efectivo en tiros 54.1% (26º)
23.5% (26º) Tiros libres 24.7% (9º)
14.1% (20º) Pérdidas 13.3% (18º)
24.2% (30º) Rebote ofensivo 27.3% (16º)
Ataque Triple Defensa
29.5% (27º) Volumen 37% (20º)
35.1% (20º) Acierto 36.5% (26º)
Glosario de la Memoria:
* Ritmo: posesiones cada 48 minutos / Ef. Ofensiva: puntos anotados cada 100 posesiones / Ef. Defensiva: puntos recibidos cada 100 posesiones.
* Porcentaje efectivo: une valores en tiros de dos y triples / Tiros libres: porcentaje de tiros libres (lanzado o recibido) sobre el total de lanzamientos de campo/ Pérdidas: pérdidas de balón (propias o provocadas) cada 100 posesiones / Rebote ofensivo: Capturas de ataque (conseguidas o permitidas) sobre el volumen total.
*Volumen de triples: porcentaje de lanzamientos (intentados o permitidos) de tres puntos sobre el total de tiros de campo/ Acierto de triples: porcentaje de acierto (propio o permitido) en lanzamientos de tres puntos.

bulls

La peor temporada de la franquicia en diecisiete años ha abierto un ciclo nuevo, una vez Fred Hoiberg fue despedido a inicios del pasado mes de diciembre constatando su fallida aventura en el banquillo de Chicago, al que llegó en el verano de 2015 para sustituir a Tom Thibodeau.

Hoiberg no pudo (o supo) implantar su filosofía ofensiva y creativa en ningún momento durante ese tramo, perdiendo su sello por el camino en un equipo que se ha encomendado ahora a Jim Boylen, precisamente su relevo interino la pasada campaña.

La Gerencia ha apostado por su continuidad basándose en tres deseos: pasión, identidad y desarrollo. Si bien ha rodeado al técnico de dos asistentes nuevos y de prestigio: Chris Fleming, con experiencia al lado de Atkinson en la resurrección de los Nets; y Roy Rogers, que procede de los Rockets y tiene buena reputación como especialista defensivo y a la hora de trabajar con jóvenes interiores, esto último importante dada la composición del proyecto.

Pese a tener el cuarto peor récord de la temporada, los Bulls cayeron al siete en el Draft, lo que se tradujo en la elección de Coby White, un combo exterior que, unido a la llegada de Tomas Satoransky en la agencia libre (30 millones por 3 años), plantea sombras sobre el futuro de Kris Dunn (pendiente de extensión de contrato) en la franquicia. Con él caben dos opciones: o las novedades le sirven como estimulante presión o le abren la puerta de salida.

Además del refuerzo del base checo, en una más que óptima situación para tener un rol de peso, los Bulls han realizado los últimos meses dos movimientos interesantes para crear consistencia en lo deportivo y en el vestuario. Porque la necesitan en ambos escenarios.

El primero tuvo lugar el pasado febrero y fue apostar por Otto Porter Jr, excelente especialista 3&D (por encima del 40% en triples en su carrera y muy fiable desde las esquinas) cuyo gran hándicap, su desorbitado contrato (27 millones este curso y opción para cobrar más de 28 el siguiente), es asumible para una franquicia joven y en reconstrucción. El segundo ha sucedido en la agencia libre de este verano y ha sido la firma de Thaddeus Young (41 millones por 3 años), jugador importante en el buen hacer de los Pacers.

Ambos poseen experiencia, gran sentido colectivo y son muy versátiles en lo deportivo. Dicho de otro modo, son perfiles sólidos para introducir en un equipo donde las referencias están en desarrollo, un equipo que necesita estabilidad, cultura de trabajo y jugadores que, desde un plano secundario, puedan aportar cada partido sobre la cancha.

¿Hasta dónde llega LaVine?

Una de esas referencias, a día de hoy de hecho la principal, es Zach LaVine. Durante su primera temporada completa tras la grave lesión que sufrió en la rodilla (ligamento cruzado anterior, en febrero de 2017), LaVine se mostró explosivo y vertical en ataque, rasgos magníficos sobre su correcta recuperación, la mejor señal posible para un jugador de tal despliegue físico.

Protagonista absoluto del sistema, logró mejores marcas de carrera en puntos (23.7), rebotes (4.7) y asistencias (4.5), con buenos porcentajes en tiros, solvencia desde el triple tras bote (37%) y una más que esperanzadora gestión del balón en el bloqueo directo, arma que usó a menudo.

LaVine pasó de generador secundario a, por momentos, primario. Fue el séptimo jugador que más acciones de pick&roll ejecutó en la Liga (9.6 por partido) y su productividad en ellas (0.9 puntos por posesión) resultó más que buena. Por contextualizarla, en cifras de D’Angelo Russell, Jrue Holiday o Luka Doncic.

Uniendo esos argumentos a su poder en transición (1.19 puntos por posesión), LaVine emergió como un arma ofensiva de primer nivel. Poner el ataque en sus manos puede ser factible, más con sus compañeros de perímetro (los citados Satoransky y White, más Denzel Valentine o Ryan Arcidiacono) viviendo preparados para ejecutar, desde el triple, la ventaja producida.

Foto: Joe Robbins/Getty Images.

A LaVine le falta progresar en su toma de decisiones, la calidad y cantidad del pase, pero su dimensión ofensiva es ya elevada. Y debe mejorarla incluso más, no solo por acción propia sino también por la convivencia con un Satoransky que lleva dos años en la NBA repartiendo más de tres asistencias por cada balón que pierde. En otras palabras, siendo un paradigma de seguridad y buena lectura de juego.

Su problema, y no pequeño, se encuentra atrás. Entre 107 escoltas computados la pasada campaña, el índice defensivo del Real Plus Minus ubicaba a LaVine en la posición 91. Los tiradores rivales mejoraron un 3.5% sus porcentajes al triple ante su defensa y, en general, su falta de implicación atrás genera grandes desajustes en la estructura. Una que, para colmo, no destaca tampoco por su sobriedad.

En quintetos con Satoransky o Porter, dos jugadores de tamaño y buena defensa, protegerle puede ser accesible, arrojándole sobre el peor atacante rival y a ser posible en la esquina. Pero el gran salto cualitativo de LaVine, como eje de proyecto en Chicago, se encuentra no solo en depurar sus ya más que óptimas condiciones ofensivas, sino también en responder de forma decente en el otro lado de la cancha.

Buscando la conexión interior

Si la evolución de LaVine ha de seguirse con lupa en Chicago, no menos vitales resultan los casos de Lauri Markkanen y Wendell Carter Jr. Y es que la pareja interior de los Bulls (22 años el finlandés, 20 el americano) puede marcar qué tipo de aspiraciones tenga el proyecto a medio plazo.

A pesar de que sus características encajan muy bien sobre el papel, dada la versatilidad ofensiva de ambos (uno desde el tiro y el otro desde el pase) y su poder físico para sobrevivir atrás (aunque Markkanen sigue siendo muy discreto como protector de aro), durante su primer año juntos la muestra de minutos fue escasa (solo 436, en 21 partidos) y con horrible resultado: -14 de net rating (diferencial entre puntos a favor y en contra por 100 posesiones).

Tanto Markkanen (52 partidos) como Carter Jr (44) tuvieron problemas de lesiones y por tanto su química apenas pudo desarrollarse, pero uno de los principales deberes de Boylen será lograrlo. Con la marcha de Robin Lopez y teniendo Cristiano Felicio un rol de cinco suplente, así como Luke Kornet de recurso puntual para abrir la cancha, la autopista para empezar a progresar como dúo parece evidente.

Foto: Ron Turenne/NBAE via Getty Images.

El finlandés incrementó su uso ofensivo (25% la pasada campaña) sin perder efectividad, aunque su caso recuerda en cierto modo al de Porzingis en Nueva York, donde fue empleado meramente como arma automática por su rango y calidad de tiro. Un punto a cuidar para su evolución. Carter Jr, por su parte, tiene muchas más posibilidades creativas pero también más responsabilidades que cubrir atrás, especialmente en un sistema acostumbrado a hacer muchas concesiones tanto lejos como cerca del aro.

Más allá de su valor en el vestuario, cómo único jugador además que alcanza la treintena de años, Thaddeus Young ofrece alternativa al cuatro y una versatilidad que debe ayudar a unos Bulls muy poco apegados a la vanguardia ofensiva. A pesar de tener un equipo joven, Chicago jugó muy lento, tiró muy poco (y mal) de tres y fue uno de los diez equipos que más empleó la media distancia. Todos esos aspectos deberían cambiar para esta campaña.

Boylen tiene bastante trabajo por delante, sobre todo a la hora de crear estructuras tanto en ataque como en defensa que combinen un carácter competitivo con –lo principal- el mejor desarrollo posible de su talento joven. A los Bulls seguramente no se les exijan victorias pero sí al menos un rumbo en cancha. La tan ansiada identidad que reseñaba su Gerencia con el cambio de ciclo.

Datos de lupa:

  • Colectivo:

Los Bulls fueron el quinto peor equipo defendiendo acciones de pick&roll para el manejador de balón (0.90 puntos por posesión).

  • Individual:

Durante sus 15 partidos con Chicago, Otto Porter Jr promedió 2.6 triples con un 49% de acierto.

Situación salarial:

  • Salarios franquicia: 112.4 millones. 
    • Límite salarial: 109.1 millones.
    • Impuesto de lujo: 132.6 millones.
    • Mínimo salarial: 98.2 millones.

Fuente: Basketball Insiders

  • Opción de jugador
  • Opción de equipo
  • Qualifying Offer
  • No completamente garantizado

Jugador a seguir: 

Uno de los anotadores de perímetro más sugerentes de la Liga. Físicamente abrumador, explosivo en su primer paso y con un juego salvaje por encima del aro, pero también capaz de conectar tiros tras bote con gran solvencia. Zach LaVine encara su temporada de confirmación como generador para sus compañeros, circunstancia que le posibilitaría dar el salto cualitativo que busca él y tanto necesitan los Bulls, un equipo que anhela un líder sólido para su proyecto de futuro.

Foto: Stacy Revere/Getty Images.

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