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Guía NBA 2019/20: Golden State Warriors, por Andrés Monje

Guía NBA 2019/20: Golden State Warriors, por Andrés Monje

Memoria 2018-19
Balance: 57-25. Primeros del Oeste. Perdieron las Finales NBA (Toronto, 4-2)
Eficiencia Ofensiva Ritmo Eficiencia Defensiva
115 (1º) 101.7 (10º) 108.6 (11º)
Ataque 4 Factores Defensa
56.5% (1º) % efectivo en tiros 50.8% (3º)
22.7% (28º) Tiros libres 26.6% (21º)
13.9% (16º) Pérdidas 13.2% (19º)
25.7% (23º) Rebote ofensivo 27.3% (17º)
Ataque Triple Defensa
38.4% (8º) Volumen 36.8% (19º)
38.5% (3º) Acierto 34.7% (10º)
Glosario de la Memoria 2018/19:
* Ritmo: posesiones cada 48 minutos / Ef. Ofensiva: puntos anotados cada 100 posesiones / Ef. Defensiva: puntos recibidos cada 100 posesiones.
* Porcentaje efectivo: une valores en tiros de dos y triples / Tiros libres: porcentaje de tiros libres (lanzado o recibido) sobre el total de lanzamientos de campo / Pérdidas: pérdidas de balón (propias o provocadas) cada 100 posesiones / Rebote ofensivo: Capturas de ataque (conseguidas o permitidas) sobre el volumen total.
* Volumen de triples: porcentaje de lanzamientos (intentados o permitidos) de tres puntos sobre el total de tiros de campo/ Acierto de triples: porcentaje de acierto (propio o permitido) en lanzamientos de tres puntos.

warriors

Pocas franquicias tuvieron un final de campaña tan complejo emocionalmente como los Warriors, que no completaron su threepeat (ganar tres títulos consecutivos), perdieron a Klay Thompson por lesión y después a Kevin Durant en la agencia libre. El desenlace fue cruel para todas las partes.

Durant cayó lesionado en el quinto partido de la eliminatoria de Segunda Ronda ante Houston y se perdió completa la serie ante los Blazers. Siendo duda, regresó en el quinto encuentro de las Finales, con su equipo contra las cuerdas (1-3 abajo). Pero tras un arranque espectacular, casi de película (11 puntos en 11 minutos), su tendón de Aquiles derecho dijo basta.

Su curso, de repente, fundido a negro. Y el de los Warriors también, solo que tres días después. Aquella última noche de temporada, para colmo, Klay Thompson sufrió una lesión en el ligamento cruzado anterior de su rodilla izquierda. Con tal avalancha de noticias de gran impacto, a la que había que sumar la salida al mercado del propio Klay, arrancó la franquicia el verano.

Durant, agente libre y con una larguísima recuperación por delante, decidió marcharse a los Nets. Y la lesión de Thompson apuntaba a dejarle fuera de las pistas hasta después del All-Star, es decir gran parte de la fase regular. Un panorama difícil ante el que Bob Myers, General Manager, tuvo que encontrar soluciones.

Con la continuidad de Andre Iguodala (35 años) y Shaun Livingston (34) en el alambre, decidió cortar al segundo (después retirado) y traspasar al primero para ganar flexibilidad, hasta aprovechar la necesidad de liberar espacio de los Nets para realizar un traspaso con ellos, por el propio Durant, en régimen de sign&trade. Así recibieron a D’Angelo Russell (117 millones por 4 años), que sin ser Durant representa una diferencia notable a perder a un jugador de tal calibre sin obtener nada a cambio.

Es justamente esa la clave para Golden State, hacerse con un perfil All-Star de 23 años en un escenario, el de perder a Durant, en el que lo normal habría sido únicamente eso: perderlo. Los Warriors, sin embargo, dispondrán de Russell para ‘cubrir’ la baja de Thompson mientras descifran su encaje en el equipo. Y si no funcionase, podrían traspasarlo llegado el momento a cambio de ganar otras piezas que fortalezcan la rotación.

Dicho de otro modo, han salvado con decencia un verano que abrieron con una lesión muy grave y la marcha de uno de los mejores anotadores de todos los tiempos.

Más allá, hubo otros movimientos destacables: se aseguró la continuidad de Klay Thompson (190 millones por 5 años) y Draymond Green (extensión de 100 millones por 4 años), lo que blinda el núcleo duro. Se renovó a bajo coste a Kevon Looney (10 millones por 2 años y un tercero opcional), jugador importante para la estructura; y se firmó por el mínimo a jugadores útiles de rotación como Willie Cauley-Stein y Alec Burks. Lo que junto al traspaso por Omari Spellman completa la rotación.

Encajar a Russell

Golden State registró la pasada fase regular el ataque más productivo de la historia de la NBA (115 puntos por 100 posesiones). Pero sin Durant, ni Thompson buena parte del año, las expectativas son lógicamente menores para esta. Su principal dilema pasa por encajar a D’Angelo Russell en un sistema muy particular o, por el contrario, abrir esa estructura a los hábitos de su nuevo talento perimetral.

Las diferencias en las formas se podrían condensar en un solo dato: el curso pasado D’Angelo Russell ejecutó acciones de pick&roll para finalizar él 11.4 veces por partido (segundo dato más alto de la Liga), los Warriors al completo solo lo hicieron 12.1 (el equipo que menos). Es decir, el libreto ofensivo de Kerr prescinde de esas acciones de bloqueo directo para el manejador buscando alimentar el movimiento con/sin balón y generar ataques solidarios y creativos. Pero Russell encuentra en el ataque vertical su razón de ser.

Golden State abusa de cortes (lidera la NBA), acciones de bloqueo indirecto para el tirador (también lidera la Liga) y transiciones (Top 5), escenarios no tan comunes para Russell. Pero la esperanza con él radica en algo sencillo: tiene talento y condiciones de sobra para adaptarse al sistema. Y por el camino, mientras tanto, los Warriors podrían liberar algo más su uso del juego vertical.

Foto: Getty Images

A fin de cuentas Draymond Green es un excelente socio como bloqueador y generador. Y Stephen Curry también sobresale gestionando el pick&roll (1.02 puntos por posesión, por encima de Kemba Walker o Lou Williams). Curry precisamente se enfrenta a un reto interesante: la última temporada que no tuvo a Durant en su equipo promedió 30 puntos por noche y acabó anotando 402 triples con porcentajes extraterrestres (50-45-91). Disparar su uso ofensivo, como sucedió entonces y apunta a ocurrir ahora, puede proyectar a la bestia.

Su gravedad ofensiva (cantidad de espacio que obliga a defender con plenitud al rival) debe ayudar al resto. Tanto en el exterior, con Alec Burks llamado a un rol más equilibrado entre dirección-anotación y perfiles como Alfonzo McKinnie y Glenn Robinson III más encaminados a aprovechar ventajas; como en el interior, donde Omari Spellman podría ser el nuevo Marreese Speights y Willie Cauley-Stein ofrece tanto opciones creativas en los codos de la zona como una opción más directa en el pick&roll (interesante dato de 1.16 puntos por posesión continuando el aro).

Tratar de sobrevivir atrás

El reto ofensivo es tan sugerente como difícil, a la espera de que la recuperación de Thompson eleve las opciones del bloque. Pero aún más complejo es el desafío que tiene Steve Kerr atrás. Seguramente Ron Adams, su veterano asistente defensivo, tenga ahí más que trabajo que nunca.

Golden State arrancará la temporada sin Durant, Thompson ni Iguodala, tres jugadores esenciales en su estructura defensiva. Además la rotación carece de variantes y para colmo la mayor novedad cualitativa en plantilla, Russell, compromete atrás un backcourt en el que Klay protegía a Curry de asignaciones muy duras sobre el balón. Los problemas son bastantes y no de escasa relevancia.

Con todo ello, el sistema parece quedar (sobre todo) en manos de Draymond Green, un demonio aposicional capaz de contenerlo todo, dentro y fuera, pero con necesidad de retos que expriman su fuego interno. Por suerte para los Warriors puede tener uno delante: demostrar, una vez sin Durant, que su equipo sigue siendo uno de los mejores de la Liga. Y si bien en el caso defensivo la dificultad es muy alta, no es recomendable apostar en contra de un Green encendido.

Draymond Green (Warriors); Foto: Ronald Martinez / Getty Images

Foto: Ronald Martinez / Getty Images

De su consistencia y la de Looney, este último vital por su equilibrio e inteligencia, va a nacer el rendimiento atrás. Sin embargo está por ver cómo resuelve el cuerpo técnico la situación exterior, donde hasta la vuelta de Thompson no habrá ya no especialistas sino perfiles especialmente sólidos sobre balón o en ayudas. Será un escenario virgen en el que tanto Russell como Curry deben asumir grandes responsabilidades, algo no ideal considerando su peso en ataque.

Y es que, conviene recordar, a pesar del descomunal poder ofensivo durante su ciclo ganador (cinco Finales consecutivas, con tres títulos), el principal pilar de los Warriors se construyó a partir de una defensa extremadamente versátil y que sostenía, en base a cambios de asignaciones y una excelente lectura del ataque rival, formatos defensivos sin pívot nato. Unos que, ya en el otro lado, resultaban letales.

El caso es que el panorama actual dibuja un equipo que va a necesitar una presencia extra en la pintura para no ser desangrado en la zona o el rebote (y tampoco Cauley-Stein destaca especialmente en ninguna de las dos facetas) mientras, al mismo tiempo, la versatilidad atrás se ha reducido al mínimo.

Por primera vez en un lustro, los Warriors son un enigma. Claro que con Curry, Green y Kerr de pie, uno al que no conviene subestimar.

 Datos de lupa:

  • Colectivo:

Los Warriors lideraron, por cuarto año consecutivo, la NBA en el ratio asistencias/pérdidas (2.06).

  • Individual:

Curry anotó el 41.5% de sus triples intentados tras bote, mejor dato NBA entre aquellos que intentaron al menos dos por partido.

Situación salarial:

  • Salarios franquicia: 136.9 millones
    • Límite salarial: 109.1 millones
    • Impuesto de lujo: 132.6 millones
    • Mínimo salarial: 98.2 millones

Fuente: Basketball Insiders

  • Opción de jugador
  • Opción de equipo
  • Qualifying Offer
  • No completamente garantizado

Jugador a seguir:

Nadie en la historia se ha acercado a su capacidad de condicionar el juego desde el tiro. Rango infinito, mecánica rapidísima y, lo verdaderamente diferencial, un acierto salvaje desde el bote. Stephen Curry ha convertido el lanzamiento más difícil de todos en uno a la vista accesible. Tras la salida de Durant y con la lesión de Thompson azotando a los Warriors, se puede esperar su versión de plenitud. Y la última vez que su equipo le exigió un gran volumen de juego ofensivo, el resultado fue asombroso.

 

 

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