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Guía NBA 2019/20: New York Knicks, por Andrés Monje

Guía NBA 2019/20: New York Knicks, por Andrés Monje

Memoria 2018-19
Balance: 17-65. Peor récord NBA
Eficiencia Ofensiva Ritmo Eficiencia Defensiva
104 (30º) 100.1 (17º) 112.9 (26º)
Ataque 4 Factores Defensa
49% (30º) % efectivo en tiros 53.3% (23º)
27% (8º) Tiros libres 26.5% (20º)
14% (17º) Pérdidas 13.1% (20º)
26.4% (20º) Rebote ofensivo 28.3% (25º)
Ataque Triple Defensa
33.4% (22º) Volumen 36.4% (15º)
34% (28º) Acierto 36.3% (24º)
Glosario de la Memoria:
* Ritmo: posesiones cada 48 minutos / Ef. Ofensiva: puntos anotados cada 100 posesiones / Ef. Defensiva: puntos recibidos cada 100 posesiones.
* Porcentaje efectivo: une valores en tiros de dos y triples / Tiros libres: porcentaje de tiros libres (lanzado o recibido) sobre el total de lanzamientos de campo/ Pérdidas: pérdidas de balón (propias o provocadas) cada 100 posesiones / Rebote ofensivo: Capturas de ataque (conseguidas o permitidas) sobre el volumen total.
*Volumen de triples: porcentaje de lanzamientos (intentados o permitidos) de tres puntos sobre el total de tiros de campo/ Acierto de triples: porcentaje de acierto (propio o permitido) en lanzamientos de tres puntos.

knicks

Por segunda vez en los últimos cinco años, los Knicks igualaron su registro mínimo de victorias en una temporada (17). Fue una campaña en la que, además, traspasaron al jugador llamado a ser su pieza vertebral de futuro (Kristaps Porzingis) buscando esencialmente generar espacio salarial para el verano. Uno que podía cambiarlo todo… pero no lo hizo.

No sucedió en primer lugar porque el sorteo de Lotería del Draft no les sonrió. Los Knicks partían con las mejores posibilidades de hacerse con el número uno (equivalente al deseado Zion Williamson), pero cayeron al tres. Y en segundo lugar porque si bien la franquicia abrió hueco suficiente para absorber dos contratos máximos de jugadores de primera línea en un mercado que tenía a un buen puñado de ellos disponibles, ninguno eligió los Knicks. Y para colmo los que sí eligieron Nueva York (Durant e Irving), se marcharon a Brooklyn.

Esto último ponía en evidencia, una vez más, que para los Knicks su ciudad no basta. Para seducir de verdad el mercado neoyorquino necesita verse acompañado de unas circunstancias (estabilidad, rumbo deportivo, aspiraciones) que la franquicia no ha tenido. Y unas que, de forma dolorosa, sus vecinos sí han conseguido construir pese a la terrible situación en la que se encontraban apenas unos años atrás. Son ellos paradójicamente el ejemplo a seguir.

La salida de Porzingis, lesionado en la rodilla y que pasó la temporada en blanco, sirvió al menos para descongestionar el panorama salarial (los Knicks enviaron a Dallas los contratos de Hardaway Jr y Lee, que suman 32 millones este curso) y hacerse con Dennis Smith Jr, una pieza interesante de futuro. Sin embargo, sabiendo las circunstancias ya expuestas, lo más relevante fue que el espacio salarial disponible fue usado al menos con cierto sentido.

Y es que a pesar de que varias de las novedades puedan solaparse en pista (Randle, Gibson, Portis y Morris han venido actuando preferentemente como cuatro), aspecto que puede reformularse en pista, los contratos son todos con un solo año garantizado salvo en el caso de Randle (dos), un hecho que permite a los Knicks controlar su salud salarial sin comprometer su futuro.

Ese hecho, unido a la continuidad del técnico (David Fizdale) y las cabezas de la Gerencia (Steve Mills y Scott Perry), abre algo de esperanza en Nueva York. Especialmente porque esa apuesta transmite al menos un camino a seguir, un plan marcado sobre el que ir dando pasos en la dirección correcta.

Los Knicks han tenido seis técnicos en los últimos ocho años, además de varios cambios de Gerencia. Apostar por la estabilidad, incluso sabiendo que borrar el pasado reciente no es tarea fácil y menos con James Dolan al frente de la nave, es un buen modo de intentar salir del agujero.

Perímetro por pulir

El principal propósito para los Knicks es, por encima del número de victorias, conseguir la adecuada evolución de sus jóvenes, al final la vía más estable para que la franquicia construya algo interesante a medio plazo. La paciencia, ese concepto en desuso en la Gran Manzana, es un elemento valioso.

Ese núcleo joven lo componen sobre todo cuatro hombres: Dennis Smith Jr, Kevin Knox, RJ Barrett y Mitchell Robinson, con la incógnita por resolver de qué papel tiene Frank Ntilikina (elección de los Knicks en la Lotería del Draft de 2017) en los planes de futuro. Ninguno de ellos alcanza los 22 años y todos han de disponer de espacio en la rotación para progresar.

A pesar de que Elfrid Payton firmó un año (8 millones) en Nueva York, tras cerrar el curso a buen nivel con los Pelicans, con los que llegó a encadenar siete triples dobles (cinco de ellos en partidos consecutivos) durante el último mes de competición, Smith tendrá galones en el puesto de uno. Aunque con dos retos muy claros por delante.

El primero se encuentra en su gestión del pick&roll. Para un equipo que abusa de esas acciones, especialmente para que resuelva el manejador de balón, sus cifras ahí fueron muy discretas (0.81 puntos por posesión, con un 13% de balones perdidos). El segundo, relacionado con el anterior, es su forma de ejecutar desde el bote. Siendo un perfil que amasará balón, es básico crear algo de amenaza con la suspensión mientras dribla. Smith se quedó en un 35% de acierto en triples tras bote, que mejoraba el 27% de su año de estreno pero aún queda lejos de una cifra que intimide de verdad a la defensa rival.

Foto: Jesse D. Garrabrant/NBAE via Getty Images.

Los Knicks fueron un equipo muy poco eficiente en ataque (peor dato de la Liga) y en cierto modo la productividad de sus jóvenes talentos será un aspecto a vigilar. Sobre todo porque tanto Kevin Knox como RJ Barrett, llamados a liderar las alas, también tienen un largo camino por delante en ese apartado.

Las condiciones de ambos son espectaculares. Poderosos físicamente, explosivos, capaces de generar desde el bote y ejecutar. Pero su proceso de maduración exigirá depurar la toma de decisiones en el pase, la selección de tiro y su consistencia defensiva. Knox, por ejemplo, perdió más balones que asistencias repartió en su primer año y Barrett podría notar un uso ofensivo demasiado alto en su debut en el panorama NBA, animal muy diferente al universitario.

También en el perímetro, Wayne Ellington y Reggie Bullock, ambos firmados por un año, están destinados a mejorar el espacio ofensivo del equipo, dramático la pasada campaña (tercer peor acierto desde el triple), algo a lo que también pueden ayudar Allonzo Trier, más que solvente durante su estreno en la Liga, y el lituano Ignas Brazdeikis, que cuajó un año interesante en Michigan y dejó buenas sensaciones en la Liga de Verano.

Randle con Robinson

La otra gran esperanza de futuro se llama Mitchell Robinson, uno de los ‘robos’ del Draft 2018. Y es que saliendo elegido en Segunda Ronda, se dejó notar desde el inicio gracias a su excepcional talento para taponar.

Una vez los Knicks dieron más tiempo de pista al novato, pasado ya el All-Star, este dejó promedios de 9 puntos, 9 rebotes y 3 tapones en apenas 25 minutos, dejando a los rivales en porcentajes del 52% en la zona restringida, una cifra de superélite (mejor que Ibaka o Gobert, por ejemplo, aunque con menor volumen) que indica un potencial salvaje como corrector de aro. Lo tiene.

Robinson es plenamente compatible con todas las novedades interiores, más cómodas como cuatro y que, en el caso de Marcus Morris, puede llegar al tres sin problemas. Aunque especialmente sugerente será ver qué conexión tiene con Julius Randle, que apunta a ser el faro ofensivo más sólido de su equipo.

Randle (37 millones en 2 años) es una máquina de producir en ataque, además en cada apartado imaginable (añadido también el recurso del triple), así como un jugador que marca diferencias por su forma de atacar el aro desde el bote y talento para pasar en transición. Sus deficiencias defensivas pueden verse cubiertas por el despliegue físico de Robinson, por lo que en un equipo en el que tendrá peso ofensivo y puede disponer de más amenaza exterior a su lado conviene no perderle de vista.

Foto: Scott Taetsch/Getty Images.

Los Knicks se lanzaron a reforzar su pintura en verano, firmando a Bobby Portis (15 millones) y Taj Gibson (9), que pueden ser usados como relevos de la teórica pareja titular y son buenas opciones desde el banco. También llegó Marcus Morris (15 millones), destinado a ejercer mucho más como tres debido a la sobrecarga de opciones interiores. Después de cuajar un año sensacional con los Celtics, Morris se enfrenta al reto de convertirse en el pegamento de un equipo que necesitará enormes dosis de oficio y defensa.

A pesar de que la franquicia se ha hecho con un respetable núcleo de complementos, Fizdale no debería sentir presión alguna por el casillero de victorias. Sí por ser capaz de marcar el buen camino de sus jóvenes, aspecto que determinará realmente cómo de útil sea la campaña en Nueva York. Es turno del trabajo oscuro, para el amanecer habrá que seguir esperando.

Datos de lupa:

  • Colectivo:

Los Knicks fueron el equipo menos efectivo de la NBA en situaciones de aclarado, con 0.76 puntos por posesión.

  • Individual:

Mitchell Robinson puso al menos un tapón en 38 partidos consecutivos y sus 2.4 por encuentro suponen la cifra más alta en un novato desde Tim Duncan en 1998 (mínimo 40 partidos).

Situación salarial:

  • Salarios franquicia: 112.6 millones. 
    • Límite salarial: 109.1 millones.
    • Impuesto de lujo: 132.6 millones.
    • Mínimo salarial: 98.2 millones

Fuente: Basketball Insiders

  • Opción de jugador
  • Opción de equipo
  • Qualifying Offer
  • No completamente garantizado

Jugador a seguir:

En una ‘Gran Manzana’ huérfana de estrellas, Julius Randle puede ser quien asuma el papel de referencia. Por primera vez en su carrera contará con un contexto encaminado a explotar de forma total, y no solo por tramos, su arsenal de recursos, por lo que Randle está ante una fantástica oportunidad de firmar números de impresión. Su enorme facilidad para producir deberá, no obstante, estar acompañada de un necesario progreso defensivo. Por situación, está ante su año de explosión definitiva.

Foto: Michelle Farsi/NBAE via Getty Images.

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