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Guía NBA 2019/20: Orlando Magic, por Andrés Monje

Guía NBA 2019/20: Orlando Magic, por Andrés Monje

Memoria 2018-19
Balance: 42-40. Séptimos del Este. Eliminados en Primera Ronda (Toronto, 4-1)
Eficiencia Ofensiva Ritmo Eficiencia Defensiva
108.2 (22º) 98.6 (24º) 107.6 (8º)
Ataque 4 Factores Defensa
51.8% (20º) % efectivo en tiros 51.5% (10º)
21.6% (29º) Tiros libres 23.9% (5º)
13.3% (6º) Pérdidas 13.1% (21º)
25.9% (22º) Rebote ofensivo 24.6% (3º)
Ataque Triple Defensa
36% (14º) Volumen 34.4% (8º)
35.6% (12º) Acierto 34.7% (11º)
Glosario de la Memoria:
* Ritmo: posesiones cada 48 minutos / Ef. Ofensiva: puntos anotados cada 100 posesiones / Ef. Defensiva: puntos recibidos cada 100 posesiones.
* Porcentaje efectivo: une valores en tiros de dos y triples / Tiros libres: porcentaje de tiros libres (lanzado o recibido) sobre el total de lanzamientos de campo/ Pérdidas: pérdidas de balón (propias o provocadas) cada 100 posesiones / Rebote ofensivo: Capturas de ataque (conseguidas o permitidas) sobre el volumen total.
* Volumen de triples: porcentaje de lanzamientos (intentados o permitidos) de tres puntos sobre el total de tiros de campo/ Acierto de triples: porcentaje de acierto (propio o permitido) en lanzamientos de tres puntos.

orlandomagic

El pasado curso Orlando pisó la fase final por primera vez en siete años, gracias a una espectacular recta final de temporada que generó después en la franquicia la necesidad de apostar por mantener su núcleo en verano, dando un voto de confianza a un grupo sobre el que ahora hay bastantes más expectativas.

Pongámonos en situación. Desde el 30 de enero al cierre de la fase regular solo Rockets y Bucks fueron mejores, en toda la NBA, que los Magic. Palabras mayores para un equipo que en ese tramo firmó un rotundo 22-9 de balance con su ataque en el Top 10 y el mejor dato defensivo de la Liga (104.9 puntos recibidos por 100 posesiones). Orlando dominó el rebote y repartió 2.2 asistencias por cada balón perdido en una recta final que se convirtió, sin duda, en una de las grandes sorpresas de la temporada.

A pesar de caer en Primera Ronda ante los Raptors (4-1), que acabaron siendo campeones, Orlando llegó al verano con un enorme optimismo, uno que su Gerencia no tardó en traducir a hechos. Con varios escenarios por resolver, además con jugadores importantes implicados, la franquicia apostó por la plena continuidad sin importarle encarecer sus nóminas: Nikola Vucevic (100 millones por 4 años, con un interesante contrato de salario descendente) y Terrence Ross (50 por 4) siguen, al igual que secundarios como Khem Birch (6 por 2) y Michael Carter-Williams (el mínimo por un año).

Además, el binomio de poder en los despachos formado por Jeff Weltman (Presidente de Operaciones) y John Hammond (General Manager) firmó al veterano Al-Farouq Aminu (19 millones por 2 años, más un tercero opcional), puro pegamento para la rotación. Con todo ello el mensaje fue clarísimo: confianza total para un equipo que encontró su identidad deportiva, obtuvo resultados y conjuga el hambre por seguir creciendo con el margen de progresión de algunas de sus piezas clave.

La Gerencia cuenta con dos cartas extra bajo la manga: la primera, elegida en su último Draft, es Chuma Okeke, un alero más que interesante al que una lesión en la rodilla le impedirá estar disponible en el inicio de curso, pero que parece listo para tener impacto inmediato en una estructura como la de Steve Clifford. La segunda, Markelle Fultz, que llegó al equipo vía traspaso y a bajo coste en febrero.

El que fuera número uno del Draft de 2017 no llegó a debutar con los Magic pero su desembarco fue un movimiento de nulo riesgo y posible gran recompensa para la franquicia, que además puede tener paciencia con él y aislarle de presión cuando regrese. Su caso, uno de los más extraños que ha conocido la NBA este siglo, es imprevisible. Pero Orlando ha obrado de modo astuto.

Orden con Clifford

Uno de los grandes protagonistas del renacimiento en Orlando ha sido Steve Clifford, que en su primera campaña en Florida volvió a demostrar que su perfil es excelente para cambiarles la cara a equipos con problemas y sin rumbo. Lo hizo a su llegada a Charlotte, lo ha logrado también en Orlando. Al rescate de franquicias hay pocos como él.

Clifford destaca por crear estructuras defensivas de mucho orden y solidarias, conservadoras en su forma (saturan la zona y cuidan su rebote defensivo, agreden poco líneas de pase y especulan en el pick&roll) pero que ayudan al equipo a ganar consistencia y equilibrio. En Orlando encontró además dos piezas sobre las que proyectar su idea.

Las dos representan, además, el futuro de la franquicia. Aaron Gordon volvió a tener más minutos como tres, con el fin de acomodar a Jonathan Isaac como cuatro, rodeando ambos a un Nikola Vucevic más y mejor protegido atrás. La prueba tuvo un impacto inicial positivo, de sus diez tridentes más usados, el suyo tuvo el mejor rendimiento defensivo (105.6 puntos recibidos por 100 posesiones).

Gordon pierde vuelo ofensivo como tres pero aprovechó el contexto para ganar peso creativo en un equipo cuyo base tiene un rol básicamente ejecutor. Habiendo confirmado su solvencia con el tiro (35% en triples con 1.6 anotados por duelo) y haciendo gala de una tremenda potencia física y buena capacidad de bote, Gordon dio otro paso hacia adelante en su evolución, que marca ya un jugador que puede hacerlo prácticamente todo sobre la pista.

Foto: Fernando Medina/NBAE via Getty Images.

Por otro lado en su segundo año NBA, primero completo tras haberse perdido la mitad de su estreno por lesión, Isaac se dejó notar atrás. Con su tamaño (en torno a 2.10) y cualidades atléticas supone una pesadilla para el rival por su versatilidad e impacto en las ayudas. No siendo nulo a la hora de abrir la pista (38% desde la media distancia y 33% en triples tras recepción), su acomodo es muy sencillo. Y le hace la vida mucho más fácil a Vucevic.

En la zona Clifford tiene esperando no solo a Khem Birch, sino también a Mo Bamba (2.16 de altura y 2.40 de envergadura), que tuvo problemas en su salto al profesionalismo (difícil para un interior de su tamaño adaptarse al ritmo NBA) y para colmo se perdió media campaña por lesión, pero posee un potencial defensivo altísimo.

Y por si fuera poco, la rotación cuenta también con hombres como Michael Carter-Williams, que llegó en marzo con un contrato de diez días y se ha ganado su continuidad, o el recién llegado Al Farouq-Aminu, uno de los mejores defensores de aleros de la Liga. Siendo ambos muy versátiles, están llamados a facilitar todavía más la consolidación de una defensa de élite.

El reto ofensivo

Orlando va a tener buenos ingredientes para armarse atrás, pero su gran desafío se encuentra en cómo sea capaz de responder en ataque. Para ello hubo pocas dudas en ofrecer la continuidad al montenegrino Nikola Vucevic, que firmó la campaña de su vida, con mejores marcas de carrera en puntos (20.8), rebotes (12), asistencias (3.8) y triples (84 anotados, con un respetable 36%). Y en el fondo es el faro ofensivo del bloque a media pista.

Vucevic tiene recursos tanto en poste bajo como continuando el aro pero donde brilla de verdad es en el pick&pop, desde el que castiga tanto en la media distancia (segundo interior más efectivo de la Liga ahí) como en el triple. Su talento pasador le hace, además, dinamita ofensiva cuando pisa poste alto o los codos. Es básicamente un perfil ideal para un equipo que necesita espacio y creatividad.

El otro gran referente de ataque es Terrence Ross, que vivió un año de explosión gracias a su poder en el tiro. Su papel de sexto hombre es simplemente decisivo para la estructura, hasta el punto de que elevó su uso ofensivo más de un 7% con respecto al año anterior (alcanzó el 23%), el mayor incremento que cualquier jugador tuvo en la Liga. Ross promedió 15 puntos en solo 26 minutos por duelo, con 2.7 triples anotados (duodécimo mejor dato NBA) y un 38% en ellos.

Al mando de la segunda unidad, evitó su desplome (él solo, anotó el 42% de los puntos de banquillo de todo el equipo). Coexistiendo con la primera, generó una variante de quinteto más ambicioso (sentando a Isaac para meterle a él y pasar a Gordon al cuatro) que tuvo grandes resultados también para los Magic (+7 net rating, siendo el segundo formato más usado por Clifford).

Foto: Fernando Medina/NBAE via Getty Images.

Más allá de los puntales al ejecutar, para Orlando es importante también la labor de Evan Fournier y DJ Augustin. Los de Clifford no tienen una gran estrella exterior, ni un  excelente generador primario que absorba un gran volumen de jugadas, pero sí disponen de varios generadores secundarios, entre los que se encuentran el francés y el americano. Ofrecen una solución para crear desde el bote, llevar el pick&roll y abrir la pista, pudiendo anotar sus propios puntos. Muy útil para el plan.

Al equipo, no obstante, le siguen faltando perfiles de especialistas que hagan la pista ancha (Orlando fue uno de los equipos que menos usó las esquinas el pasado curso) y destaquen puramente en el catch&shoot. Sobre todo para tramos con Carter-Williams, cuya carencia de tiro exterior compromete la salud del ataque. En el fondo algo más de fondo de armario para hacer su propuesta más contundente y sostenible.

Datos de lupa:

  • Colectivo:

Orlando fue el segundo equipo al que menos transiciones le hicieron (solo el 13.6% de las jugadas). Y el sexto mejor defendiéndolas (1.07 puntos por posesión).

  • Individual:

Nikola Vucevic anotó el 43.6% de sus tiros de media distancia. Entre los interiores NBA, solo por detrás de LaMarcus Aldridge.

Situación salarial:

  • Salarios franquicia: 128.8 millones.
    • Límite salarial: 109.1 millones.
    • Impuesto de lujo: 132.6 millones.
    • Mínimo salarial: 98.2 millones.

Fuente: Basketball Insiders

  • Opción de jugador
  • Opción de equipo
  • Qualifying Offer
  • No completamente garantizado

Jugador a seguir:

La gélida máquina de producir fue capaz de dar un paso adelante. Y no pequeño, Nikola Vucevic ahora es uno de los interiores de mayor impacto en la Liga. Después de una temporada excepcional, en la que tocó techo en lo individual, el montenegrino afronta un reto aún más complicado: mantenerse en esa primera línea, una vez ya ha resuelto su futuro con un gran contrato. De insultante facilidad para anotar y grandes posibilidades creativas, Vucevic es la baza fiable del proyecto de los Magic.

Foto: Fernando Medina/NBAE via Getty Images.

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