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Guía NBA 2019/20: Philadelphia 76ers, por Andrés Monje

Guía NBA 2019/20: Philadelphia 76ers, por Andrés Monje

Memoria 2018-19
Balance: 51-31. Terceros del Este. Eliminados en Segunda Ronda (Toronto, 4-3)
Eficiencia Ofensiva Ritmo Eficiencia Defensiva
111.6 (8º) 102.6 (8º) 109 (14º)
Ataque 4 Factores Defensa
53.2% (8º) % efectivo en tiros 51.2% (6º)
31.2% (2º) Tiros libres 26.8% (22º)
14.4% (24º) Pérdidas 12.3% (28º)
27.8% (11º) Rebote ofensivo 25.9% (7º)
Ataque Triple Defensa
34.2% (19º) Volumen 32.8% (3º)
35.9% (8º) Acierto 34.2% (4º)
Glosario de la Memoria:
* Ritmo: posesiones cada 48 minutos / Ef. Ofensiva: puntos anotados cada 100 posesiones / Ef. Defensiva: puntos recibidos cada 100 posesiones.
* Porcentaje efectivo: une valores en tiros de dos y triples / Tiros libres: porcentaje de tiros libres (lanzado o recibido) sobre el total de lanzamientos de campo/ Pérdidas: pérdidas de balón (propias o provocadas) cada 100 posesiones / Rebote ofensivo: Capturas de ataque (conseguidas o permitidas) sobre el volumen total.
* Volumen de triples: porcentaje de lanzamientos (intentados o permitidos) de tres puntos sobre el total de tiros de campo/ Acierto de triples: porcentaje de acierto (propio o permitido) en lanzamientos de tres puntos.

sixers

Los Sixers fueron testigos directos (y víctimas) de la alianza de Kawhi Leonard con la historia. Su canasta ganadora, sobre la bocina del séptimo partido de la serie entre Toronto y Philadelphia, acabó cruelmente con la temporada del conjunto de Brett Brown. Nadie iba a estar tan cerca de batir a aquellos Raptors.

Philadelphia vivió un año muy agitado, con Elton Brand demostrando pronto su agresividad en los despachos. En apenas unos meses el nuevo General Manager ya había cambiado notablemente la plantilla, haciéndose con Jimmy Butler y Tobias Harris vía traspaso aunque ambos fuesen agentes libres en verano. Buscaba el salto cualitativo hacia el título cuanto antes.

El resultado, con tanta modificación ya iniciada la campaña, fue que a Brown le faltó tiempo para ajustar piezas. Y es que a pesar de que su formato estrella fue devastador, con el elenco Simmons-Redick-Butler-Harris-Embiid destrozando rivales a su paso (+19 de net rating en fase regular, +25 en Playoffs), a la rotación le faltó horas de vuelo.

El verano no detuvo la agitación. Los Sixers han perdido dos piezas de su quinteto dominante (Redick y Butler) pero lo pusieron todo sobre la mesa para renovar a Harris (180 millones por 5 años) y asegurar la continuidad de Simmons (extensión de 170 por 5). Además, para contrarrestar las bajas, Brand consiguió a Josh Richardson (en el sign&trade que llevó a Butler a Miami) y le arrebató a los Celtics al dominicano Al Horford (97 millones garantizados en 4 años).

Como producto de los movimientos queda una sensación familiar: el potencial vuelve a ser altísimo pero el encaje inmediato de las piezas no parece sencillo. Sin embargo esta vez el cuerpo técnico dispondrá de más tiempo para intentar resolver el puzle. Los Sixers tienen trabajo por delante, pero también un bloque con argumentos para asaltar el Este.

Horford para Embiid

Una de las claves estará en la coexistencia de su frontcourt: Tobias Harris, Al Horford y Joel Embiid. Para ello se abren varios interrogantes, aunque la suma de Horford a la ecuación también despeja otras incógnitas. Comencemos por esto último.

Horford ha sido uno de los jugadores que más han torturado a los Sixers años atrás y sacarlo de Boston tiene un doble efecto: no solo lo que gana Philadelphia con él sino el mazazo que supone su baja para los Celtics. Su llegada al equipo es crucial por dos motivos.

Primero, es uno de los jugadores más respetados de la Liga y una presencia muy positiva en el vestuario por su experiencia, inteligencia y respuesta bajo presión. Pocos mentores mejores que él podrá tener Embiid. Segundo, ya en pista Horford es una vía directa a la protección del africano, no solo de ciertas responsabilidades sino esencialmente de carga de minutos.

Embiid es el jugador clave del proyecto, muy diferencial en ataque (27.5 puntos en menos de 34 minutos por partido, recibiendo ayudas permanentes) pero sobre todo en defensa: Philadelphia pasó de tener el mejor registro defensivo NBA con él en cancha (104.9 puntos recibidos por 100 posesiones) al vigésimo sin él (110.5).

Considerando que su minutaje y esfuerzos deben ser vigilados e incluso regulados, la presencia de Horford es clave. Su rendimiento como cinco puede permitir a Brown sostener una estructura de éxito sin explotar a Embiid, orquestando un plan para que llegue en mucho mejor estado a la fase final.

Foto: Mitchell Leff/Getty Images.

Los Sixers han blindado la rotación interior, firmando a Kyle O’Quinn (el mínimo por 1 año) y renovando a Mike Scott (10 por 2), lo que junto a la continuidad del australiano Jonah Bolden ofrece opciones de sobra a la pizarra del técnico. Pero las mayores dudas se generan, como se recalcaba al inicio, en torno a la coexistencia del triángulo principal: Harris-Horford-Embiid.

El principal motivo al final es sencillo: espacio ofensivo. Los Sixers son un equipo muy particular en ataque, tanto por su plan básico (mucha circulación de balón, limitadísimo uso del pick&roll y el tiro tras bote, abundancia de cortes y construcción de ventajas a partir de balones interiores) como por la presencia de un director de juego (Ben Simmons) que no lanza en suspensión. Todo eso agiganta la necesidad de tiradores tras recepción en el sistema, algo que pudiendo ellos hacer… no les define.

Harris tuvo un 38% en triples de catch&shoot el último curso y Horford un 36%, con Embiid cayendo al 31%. Siendo los dos primeros capaces de tocar el 40%, los Sixers van a necesitar que lo hagan. Sobre todo considerando que se trata de jugadores que pueden pisarse en ciertas zonas ofensivas (como los codos de la zona).

Además la presencia de Horford y Embiid lanza a Harris al tres, situación que le afecta sobre todo en cuanto a sus pares. En defensa puede sufrir con marcas de jugadores más pequeños y explosivos; y en ataque podría aprovechar su ventaja de tamaño en acciones al poste, pero eso significará sacar a los otros dos interiores de la zona.

En definitiva un rompecabezas complicado que Brown debe gestionar con, eso sí, la seguridad que plantea poder alternar esas piezas, en parejas, para cubrir 48 minutos de rotación interior. El peligro no es la consistencia, que puede y debe aumentar, sino ser capaz de exprimir ese formato que puede resultar diferencial.

Del ogro defensivo al caso Simmons

Otro aspecto primordial para Philadelphia estará en su defensa, donde puede juntar varios jugadores de máximo impacto. Ahí es donde entra también la aportación de un perímetro en el que sobresalen Josh Richardson y Ben Simmons, otros dos excelentes defensores que sumar al poder interior para crear un bloque muy poderoso físicamente, de gran versatilidad y con especialistas en todas las áreas. Atrás nadie tendrá el potencial de los Sixers.

Además de un contrato bajo para su nivel (21 millones restantes en 2 años), Richardson parece tener un encaje automático, como excelente defensor –tanto sobre balón como en lado débil y líneas de pase- y buen tirador (39% en triples tras recepción y por encima del 43% en los lanzamientos de tres liberados).

Sin embargo la ausencia de Redick, uno de los mejores jugadores de la Liga en ataque sin balón y ejecutando tras bloqueos, puede sobredimensionar su importancia con el tiro. Siendo muy útil, en cierto modo Richardson queda a medio camino entre Butler y Redick, pero no llega a ser ninguno de los dos y los Sixers necesitarán que se acerque al desahogo exterior del segundo. Es una situación a seguir.

Foto: Elsa/Getty Images.

La rotación guarda a perfiles como Furkan Korkmaz o James Ennis, que pudiendo anotar desde fuera tampoco son especialistas. Y lo mismo sucede con los nuevos recambios al uno, Raul Neto y Trey Burke, llamados a ser valiosos para la segunda unidad pero inconsistentes desde el triple. Los Sixers tampoco podrán cargar de esa responsabilidad a Shake Milton, de segundo año; o a Zhaire Smith y Matisse Thybulle, de perfil más defensivo. Por todo ello sigue estando en Ben Simmons el potencial salto cualitativo del colectivo.

Simmons posee un nivel magnífico en casi todas las áreas del juego salvo una, el lanzamiento en suspensión, que suele oscurecer las demás. Pese a su tremendo despliegue defensivo, en el rebote y la parcela creativa, el australiano es a la vez causa y consecuencia del ahogo espacial a media pista. Por un lado él, que ejerce como generador primario y hasta ahora ha prescindido por completo de cualquier tiro desde fuera de la zona, asfixia el ataque. Por el otro el equipo, carente de tiradores, tampoco es capaz de magnificar su perfil, que sería devastador con más amenaza exterior al lado. Y entre ambos escenarios se gesta el problema.

Si usan formatos grandes, para los Sixers puede ser difícil aumentar la frecuencia de transiciones, que crean tiros cómodos más a menudo. Eso deja a Simmons con la responsabilidad de comenzar a generar cierta amenaza con la suspensión, la suficiente para que el sistema pueda echar a andar: los Sixers pueden perforar en la zona pero antes necesitan cierta distracción fuera. Conociendo su fuerza defensiva, si logran hacerlo el techo será el cielo.

Datos de lupa:

  • Colectivo:

Solo los Warriors ejecutaron menos volumen de pick&roll que los Sixers (14% de sus jugadas).

  • Individual:

Embiid promedió más de 27 puntos, 13 rebotes y 3 asistencias, algo que solo otros tres jugadores han logrado en medio siglo: O’Neal, Abdul-Jabbar y Chamberlain.

Situación salarial:

  • Salarios franquicia: 126.7 millones.
    • Límite salarial: 109.1 millones.
    • Impuesto de lujo: 132.6 millones.
    • Mínimo salarial: 98.2 millones.
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Fuente: Basketball Insiders

  • Opción de jugador
  • Opción de equipo
  • Qualifying Offer
  • No completamente garantizado

Jugador a seguir:

Joel Embiid es un potencial MVP. Si está bien físicamente, parece no haber resguardo suficiente para contener su despliegue. En ataque un gigante ilustrado, dominante por su físico pero también por su catálogo técnico. Y en defensa la peor pesadilla del rival, capaz de sostener todo un sistema con su presencia. Los Sixers podrían regular sus esfuerzos durante la temporada para desatar al africano en la fase final, saben que de él depende en buena medida su candidatura a corto plazo.

Foto: Jesse D. Garrabrant/NBAE via Getty Images.

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