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Guía NBA 2019/20: Phoenix Suns, por Andrés Monje

Guía NBA 2019/20: Phoenix Suns, por Andrés Monje

Memoria 2018-19
Balance: 19-63. Peor récord del Oeste
Eficiencia Ofensiva Ritmo Eficiencia Defensiva
105.3 (28º) 101.1 (12º) 114.2 (29º)
Ataque 4 Factores Defensa
51.4% (23º) % efectivo en tiros 54.5% (28º)
25.9% (13º) Tiros libres 31.3% (30º)
15.3% (29º) Pérdidas 15.3% (4º)
24.7% (28º) Rebote ofensivo 31.7% (30º)
Ataque Triple Defensa
33.5% (21º) Volumen 33.9% (7º)
32.9% (30º) Acierto 37.2% (28º)
Glosario de la Memoria 2018/19:
* Ritmo: posesiones cada 48 minutos / Ef. Ofensiva: puntos anotados cada 100 posesiones / Ef. Defensiva: puntos recibidos cada 100 posesiones.
* Porcentaje efectivo: une valores en tiros de dos y triples / Tiros libres: porcentaje de tiros libres (lanzado o recibido) sobre el total de lanzamientos de campo / Pérdidas: pérdidas de balón (propias o provocadas) cada 100 posesiones / Rebote ofensivo: Capturas de ataque (conseguidas o permitidas) sobre el volumen total.
* Volumen de triples: porcentaje de lanzamientos (intentados o permitidos) de tres puntos sobre el total de tiros de campo/ Acierto de triples: porcentaje de acierto (propio o permitido) en lanzamientos de tres puntos.

suns

Los Suns cerraron con 19 victorias, segunda peor marca de su historia, una campaña que abrieron despidiendo a su General Manager, Ryan McDonough, principal valedor a su vez del entrenador, Igor Kokoskov. El serbio, debutante como técnico jefe, también fue despedido este verano tras no poder hacerse con el vestuario de un equipo que registró el tercer peor ataque NBA, el peor diferencial en rebotes de la Liga… y la segunda peor defensa de la historia.

Phoenix es, efectivamente, un buen ejemplo de franquicia disfuncional. Pero una, al menos, con el deseo de reseteo y construcción. No será fácil cambiar el pasado reciente, desde luego, pero están en ello. Los Suns comenzaron su carrusel de decisiones confirmando a James Jones, que ejerció como interino tras la salida de McDonough, en una Gerencia a la que también llegó Jeff Bower. Y continuaron firmando a Monty Williams como técnico, el quinto en cinco años.

La franquicia también se enfrentó a la reorganización de su plantilla. Un proceso que, a decir verdad, ya se había iniciado durante los meses anteriores con las llegadas de Kelly Oubre Jr, traspasado por Washington (y después renovado en verano); y Tyler Johnson, en un movimiento con Miami, que sirvieron como prólogo a más cambios.

Con una pésima suerte en el sorteo de elecciones del Draft (cayeron al número seis), los Suns traspasaron su elección a Minnesota a cambio del croata Dario Saric y el número once, con el que eligieron al alero tirador Cameron Johnson. Y aprovecharon la necesidad de abrir espacio salarial de los Celtics para absorber el contrato (expiring de 5.4 millones) del australiano Aron Baynes.

Después se lanzaron a la agencia libre. En ella se hicieron con Frank Kaminsky (10 millones por 2 años), un interior que puede abrir la pista, además de resolver su endémica carencia en el puesto de base acordando tres años de contrato (por 51 millones) con Ricky Rubio. El español pone fin a una extensa etapa sin un base claramente director en la franquicia, lo que había obligado a Devin Booker, gran pilar de futuro, a absorber una enorme carga creativa.

El escenario, por tanto, está repleto de novedades a todos los niveles. Sin presión alguna en lo competitivo, el principal aspecto a seguir será la evolución de los jóvenes talentos con los que cuenta el bloque y comprobar hasta qué punto se pueden reducir los malos hábitos, tanto ofensivos como defensivos, de un equipo que lleva varios años en el pozo.

Rubio para Booker

El principal, de entre todos esos jóvenes con posibilidades, es Devin Booker. Con cuatro años como profesional ya a su espalda, el escolta de los Suns registró sus mejores marcas de carrera en puntos (26.6) y asistencias (6.8), convirtiéndose en el cuarto jugador en la historia (tras Oscar Robertson, LeBron James y Derrick Rose) que logra unas cifras así sin haber cumplido los 23 años.

Claro que también perdió más balones que nunca (4.1 por duelo) y, siendo un extraordinario tirador, firmó sus peores porcentajes al triple (por debajo del 33%). El motivo al final es sencillo: los Suns necesitan a Booker en tantos aspectos del juego y durante tanto tiempo que por muy bueno que sea, que lo es, su efectividad lógicamente acaba bajando.

El aterrizaje de Ricky Rubio, base cerebral y con experiencia, tiene mucho que ver en lo anterior. El de El Masnou, pletórico de confianza tras ganar el Mundial (y ser elegido MVP del mismo), puede gestionar un ataque, buscar ventajas colectivas, liderar desde el ejemplo y ofrecer un complemento defensivo que proteja más y mejor a Booker. Es una llegada que, teniendo ya sentido por sí misma (los Suns necesitaban mucho un base director), se encuentra dirigida igualmente a ayudar a la proyección del mejor jugador del equipo.

Foto: Wang He/Getty Images

Booker es un anotador compulsivo, con unas cualidades gigantescas para marcar diferencias, pero también con bastante por mejorar tanto en su toma de decisiones como en su respuesta atrás. Rodearle de mejores complementos puede descargarle de responsabilidades y que su potencial progrese en las áreas que aún necesita.

El perímetro cuenta, no obstante, con otros perfiles interesantes. Mikal Bridges, llamado a ser un especialista 3&D, dejó buenas sensaciones en el siempre difícil año de novato. Y la muestra de Kelly Oubre (40 partidos, tras su traspaso en diciembre) resultó fantástica, ya que una vez el jugador se adaptó a su nuevo entorno comenzó a producir de forma masiva (20 puntos, 6 rebotes y 2 recuperaciones por partido tras el All-Star, con un 47% en tiros).

Además, la presencia de Tyler Johnson ofrece una alternativa como combo guard, interesante como fuente para revolucionar partidos. Su condición de expiring (su contrato de 19 millones termina en verano) presagia un aporte extra a una rotación a la que podría ayudar como desahogo en la segunda unidad. Y que tendrá más medios y piernas para revitalizar algo la (terrible) defensa perimetral de los últimos años, entre ellos el jugador de segundo año Elie Okobo.

Con los novatos Ty Jerome (campeón universitario con Virginia) y Cameron Johnson se requiere paciencia, aunque su capacidad de tiro puede ayudar puntualmente a Monty Williams. Después de cuatro años seguidos entre los diez peores ataques de la Liga y tres entre las tres peores defensas, al técnico no se le debe pedir una resurrección inmediata. Pero sí tiene mimbres para promover, al menos, la evolución interna.

Defensa y zona por descubrir

Uno de los escenarios más interesantes en los Suns lo representa la defensa. En una campaña para olvidar, el equipo firmó el segundo peor dato de la historia en puntos recibidos por 100 posesiones (114.2), solo superado por otra muestra del año pasado, la de Cleveland.

A Phoenix le lanzaron una enorme cantidad de tiros cerca del aro (34% a un metro o menos, marca más alta de la Liga), le anotaron con gran solvencia desde el triple (tercer peor dato NBA) y para colmo fue el equipo que mayor volumen de tiros libres y rebotes ofensivos permitió a sus rivales. Prácticamente todo fue un desastre, por lo que conviene seguir qué tipo de respuesta puede dar el técnico al drama atrás.

Si apuesta por un sistema agresivo en primera línea, algo que podría tener sentido con sus recursos de perímetro, puede desproteger una zona en la que tanto Dario Saric como sobre todo Deandre Ayton deben aprender a coexistir. Además, el croata está pendiente de extensión de contrato, lo que le convierte en un caso intrigante.

Williams coincidió con él en Philadephia y tiene claro su papel ofensivo como generador secundario (excelente lectura del juego) y hombre que puede dar espacio a Ayton en la zona. Pero atrás su desplazamiento lateral no está a la altura de su inteligencia, aspecto que puede dejar muy solo y con demasiadas competencias al pívot, que no está aún para asumirlas.

Deandre Ayton

Paradójicamente habiendo sido elegido número uno del Draft, Ayton se quedó sin demasiados focos en una camada en la que Doncic y Young los absorbieron todos, pero su estreno fue interesante. Faltándole contundencia defensiva, sobre todo cerca del aro (permitió un 65% de acierto a los rivales ahí), en ataque estuvo cómodo tanto de espaldas (por encima del punto por posesión en acciones de poste bajo) como atacando de cara o incluso ejecutando desde la media distancia.

En cierto modo estuvo infrautilizado en un sistema que puede exprimir más sus recursos, sobre todo en el juego 2×2 con Booker (o ahora con Rubio). En cualquier caso, necesita trasladar su poder físico a la defensa, algo a lo que seguramente pueda ayudarle compartir vestuario con Aron Baynes, un jugador duro e inteligente atrás que Monty Williams agradecerá en su rotación, excesivamente tierna. También en ella, Frank Kaminsky puede dar un desahogo en el tiro como cinco abierto y Cheikh Diallo un extra físico a la segunda unidad.

Son muchos los retos para el técnico en una franquicia que, sobre todo, necesita estabilidad en todas sus esferas. Tenerla sería el primer paso para construir algo realmente ilusionante.

 Datos de lupa:

  • Colectivo:

Los Suns recibieron 53 puntos en la zona por partido, más que ningún otro equipo.

  • Individual:

Ayton promedió 16 puntos y 10 rebotes, por encima del 55% en tiros de campo. Como novato, solo Shaquille O’Neal había logrado cifras así.

Situación salarial:

  • Salarios franquicia: 120.8 millones
    • Límite salarial: 109.1 millones
    • Impuesto de lujo: 132.6 millones
    • Mínimo salarial: 98.2 millones

Fuente: Basketball Insiders

  • Opción de jugador
  • Opción de equipo
  • Qualifying Offer
  • No completamente garantizado

Jugador a seguir:

Posiblemente el anotador más preparado de la nueva generación. Una máquina de tirar y de convertir en accesibles situaciones ofensivas de gran dificultad. Obligado a esfuerzos excesivos en todo apartado del juego durante sus primeros años de carrera, Devin Booker tiene aún que progresar en diferentes áreas (creación para el resto, consistencia defensiva) para materializar sus tremendas posibilidades. Pero más allá de su contexto, no precisamente fácil, su nivel le hace siempre un foco a seguir.

Foto: Noah Graham/NBAE via Getty Images

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