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Guía NBA 2019/20: Toronto Raptors, por Andrés Monje

Guía NBA 2019/20: Toronto Raptors, por Andrés Monje

Memoria 2018-19
Balance: 58-24. Segundos del Este. Campeones NBA (Golden State, 4-2)
Eficiencia Ofensiva Ritmo Eficiencia Defensiva
112.6 (5º) 100.5 (15º) 106.8 (5º)
Ataque 4 Factores Defensa
54.3% (3º) % efectivo en tiros 50.9% (4º)
24.7% (21º) Tiros libres 24.9% (12º)
13.8% (14º) Pérdidas 14.7% (9º)
26.5% (19º) Rebote ofensivo 27.4% (18º)
Ataque Triple Defensa
37.9% (10º) Volumen 34.8% (10º)
36.6% (6º) Acierto 34.5% (8º)
Glosario de la Memoria:
* Ritmo: posesiones cada 48 minutos / Ef. Ofensiva: puntos anotados cada 100 posesiones / Ef. Defensiva: puntos recibidos cada 100 posesiones.
* Porcentaje efectivo: une valores en tiros de dos y triples / Tiros libres: porcentaje de tiros libres (lanzado o recibido) sobre el total de lanzamientos de campo/ Pérdidas: pérdidas de balón (propias o provocadas) cada 100 posesiones / Rebote ofensivo: Capturas de ataque (conseguidas o permitidas) sobre el volumen total.
* Volumen de triples: porcentaje de lanzamientos (intentados o permitidos) de tres puntos sobre el total de tiros de campo/ Acierto de triples: porcentaje de acierto (propio o permitido) en lanzamientos de tres puntos.

toronto

El órdago de Masai Ujiri salió bien. Con la ventana competitiva de los Raptors reduciéndose peligrosamente después de varios fracasos consecutivos en la fase final, Ujiri decidió acortarla incluso más, en concreto a un solo año, a cambio de ir con todo a por el título. Pero el riesgo dejó recompensa.

La mejor plantilla de la historia de los Raptors acabó conquistando el anillo, lo cual no fue precisamente sencillo. En la fase final Toronto tuvo que sacar adelante un séptimo partido ante los Sixers, resuelto con uno de los tiros ya más icónicos de la historia de los Playoffs; un 2-0 adverso ante Milwaukee, mejor equipo de la fase regular; y una serie ante los Warriors, que estuvieron eso sí muy lastrados por las lesiones.

Sin embargo, tras la cima, el verano llegó raudo a ajusticiar a Toronto, como si la realidad quisiera despertar pronto del sueño a una franquicia por completo nueva en esa experiencia de gloria. Kawhi Leonard, héroe absoluto, decidió convertirse en el primer jugador que sale de un equipo justo después de ganar el MVP de las Finales con él. Su marcha fue seguida por la de Danny Green, otra pieza clave. Y de pronto el proyecto bajó a la tierra. Eso sí, con un anillo en el zurrón.

El siguiente capítulo exige por supuesto reestructuración. Danny Green formó parte de los seis quintetos más usados por los Raptors el curso pasado, todos ellos con excelentes resultados. No fue casualidad. Y Kawhi Leonard fue regulado durante la campaña para acabar detonando en la fase final, en la que rindió a un nivel por tramos sobrehumano. Perder bazas así es duro, igualarlas es misión imposible.

El balance entre salidas y llegadas es claramente negativo. Las novedades (Rondae Hollis-Jefferson, Stanley Johnson, Matt Thomas) pueden ser buenos complementos pero no cubren la alargada sombra de Leonard, lo que deja a Toronto en una situación muy interesante de seguir: pueden ser un bloque competitivo… pero organizado de forma diferente.

Foto: TOSHIFUMI KITAMURA/AFP via Getty Images.

No obstante, para aproximarse a la franquicia resulta muy importante saber que en el verano de 2020 expiran los contratos de Kyle Lowry, Serge Ibaka, Fred VanVleet y Marc Gasol (este último ejecutó su ‘Player Option’ para seguir en un equipo al que llegó mediada la campaña), lo que traducido a cifras libera 93 millones de dólares en salarios. Dicho de otro modo, el margen de maniobra de Ujiri será total el próximo verano, para llevar el rumbo del proyecto donde considere. Licencia, desde luego, tiene para ello.

Luz verde para Siakam

Deportivamente para los Raptors hay un foco especial apuntando a Pascal Siakam. El camerunés fue una de las grandes sorpresas (y sensaciones) de la NBA la última temporada, se llevó el galardón a ‘Jugador Más Mejorado’ y –lo mejor- dejó entrever un margen de progresión amplio, que aún desconoce su parada final.

De enorme impacto defensivo, con un perfil arácnido capaz de abarcar diferentes posiciones y tipos de rivales, Siakam experimentó una gran evolución en dos apartados clave que hicieron de su aportación un activo vital para el éxito de Toronto, tanto en la fase regular en la que se fue cuidando el plano físico de Leonard como en los momentos decisivos, en los que supo dar pasos adelante cuando se le requería.

El primer aspecto crucial fue su relación con el balón: aumentó su cantidad, seguridad y creatividad. Siakam pasó de recibir el balón 37 veces por encuentro a hacerlo 59 (segundo dato más alto del equipo), subiendo también el tiempo que pasaba con el balón y la actividad con el bote en cada una de esas acciones.

¿Qué significado tuvieron esos datos? El africano se fue sintiendo cada vez más cómodo recibiendo para crear ventajas desde el bote, partiendo del exterior para dividir la zona y finalizar o para encontrar al hombre abierto. Pasó progresivamente a ser un generador secundario y eso cambió su dimensión ofensiva.

Y el segundo aspecto, que también incrementó su amenaza en ataque, fue el modo en el que progresó con su tiro exterior. De su 22% de acierto en triples tras recepción el año anterior (2017-18) pasó al 38%, lo que impedía ya flotarle lejos del aro y acabó beneficiando al punto anterior. En un equipo que tuvo a Kawhi Leonard desatado, Siakam cerró los Playoffs con promedios de 19 puntos, 7 rebotes, 3 asistencias y una sensación de que lo mejor está aún por llegar.

Con pleno peso al cuatro, cabe esperar un incremento notable de su uso ofensivo (20% el año pasado) dentro de un equipo en el que el resto de aleros tiene poca capacidad creativa y los otros faros de ataque (Kyle Lowry y Marc Gasol) son jugadores muy solidarios que hacen brillar al resto.

Está por ver cómo soporta ese previsible cambio su productividad y si demuestra estar preparado para ejercer también como primer espada a tiempo completo en un equipo que debe pisar la fase final. Pero Siakam vivirá su año de confirmación para la élite.

Lowry y Gasol como termómetros

A pesar de haber perdido a Kawhi Leonard, Toronto tiene argumentos para seguir atacando a alto nivel. Quizás no tantos como para llegar al Top 6 ofensivo NBA por sexto año consecutivo pero sí para maximizar lo que tiene. Dos de los principales motivos se llaman Kyle Lowry y Marc Gasol, que mucho más cómodos como ‘segunda espada’ pueden acelerar la conversión de Siakam hacia ser la primera.

El valor de ambos va mucho más allá de los números simples y su peso en la dirección y equilibrio del juego es mayúsculo. Con ausencia total de egoísmo y excelente toma de decisiones, facilitan que los Raptors lleguen a buenos tiros. Lowry firmó 8.7 asistencias por partido (segundo mejor dato de la Liga), con 3.1 asistencias por cada pérdida. Gasol, que salió de los Grizzlies –la franquicia de su vida- mediado el curso, dotó al sistema de una presencia en poste alto y codos que acabó oxigenando mucho el ataque. Con ellos en cancha los Raptors no bajaron de los 116 puntos por 100 posesiones, un dato superlativo.

Foto: Steve Russell/Toronto Star via Getty Images.

En la parcela ofensiva el sistema estará repleto de ejecutores (Norman Powell, Pat McCaw, Stanley Johnson, Matt Thomas, OG Anunoby, Serge Ibaka), es decir jugadores no ideados para generar ventajas, por lo que su papel será importante alimentándolos. Como también clave será la acción de dos hombres que sí tienen más capacidad de improvisación ofensiva, el recién llegado Rondae Hollis-Jefferson en las alas (sobre todo en transición) y Fred VanVleet como combo en el perímetro, nuevamente llamado a revolucionar partidos desde la segunda unidad.

Nick Nurse fue capaz de imponer una estructura muy eficiente, que conservó lo mejor del ideario de Dwane Casey y del suyo propio hasta llegar a navegar plácidamente sin Leonard durante la fase regular (17-5 de balance) e incluso ser capaz de resistir atrás sin él en la fase final (96 puntos recibidos por 100 posesiones).

Porque defensivamente los Raptors pueden volver a ser más que sólidos. Cuentan con interiores móviles, inteligentes y de despliegue (el trío Siakam-Gasol-Ibaka es soberbio en labores destructivas), que unidos al poder físico en las alas, donde Stanley Johnson y OG Anunoby tienen una gran oportunidad para dar un paso hacia adelante, y a la consistencia perimetral de Lowry, sirven un buen núcleo de armas.

Toronto viene siendo un equipo que defiende bien la pintura (Top 10 NBA), el triple (también Top 10) y es magnífico conteniendo el pick&roll de los manejadores de balón (solo permitió 0.83 puntos por posesión ahí el curso pasado, quinta mejor marca de la Liga), lo que invita a pensar en positivo de cara a sus opciones de competir.

La cara negativa es que, obviamente, la baja de un perfil como Leonard se acaba notando llegado un punto. Será al final esa la clave: para los Raptors el sistema puede llegar a ser lo suficientemente sólido como para poder competir durante la campaña pero quizás acabe quedando corto para más aspiraciones en la fase final, debido a la falta de desequilibrio del bloque.

Datos de lupa:

  • Colectivo:

Los Raptors tiraron el 27.6% de sus triples desde las esquinas, segundo dato más alto de la Liga. Tuvieron en esos tiros un 42.5% de acierto, segunda mejor cifra NBA.

  • Individual:

Kyle Lowry repartió una asistencia secundaria (pase previo a la asistencia) por partido, segundo dato más alto de la Liga.

Situación salarial:

  • Salarios franquicia: 121.8 millones. 
    • Límite salarial: 109.1 millones.
    • Impuesto de lujo: 132.6 millones.
    • Mínimo salarial: 98.2 millones.

Fuente: Basketball Insiders

  • Opción de jugador
  • Opción de equipo
  • Qualifying Offer
  • No completamente garantizado

Jugador a seguir: 

Sin Kawhi Leonard a bordo, los Raptors ya no tienen un superhombre en nómina. Pero confían en que la evolución de su emergente talento camerunés ayude a encontrar pronto otra referencia de presente y futuro. Pascal Siakam ha demostrado ser una esponja, a la vista de su tremenda forma de mejorar en casi todos los apartados imaginables. Ahora se enfrenta a un reto casi definitivo: demostrar sus cualidades bajo plena luz de los focos. Demostró ser un excelente ‘segundo espada’, ahora le toca ser líder.

Foto: Takashi Aoyama/Getty Images.

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