Ignite: El equipo de la G-League que ya es una realidad y reta a la NCAA

Ignite: El equipo de la G-League que ya es una realidad y reta a la NCAA

Ignite. Ese es uno de los nombres de los equipos que jugarán la G-League esta temporada, la Liga de Desarrollo de la NBA.  Lo vas a empezar a escuchar cada día más y más. Es el nombre del nuevo equipo de jóvenes promesas de élite y aquí respondemos a tus dudas.

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¿Qué es Ignite?

Es un equipo dedicado a desarrollar a los mejores jugadores jóvenes durante un año, el tiempo que obligatoriamente tiene que pasar cualquier jugador desde que sale del instituto hasta que puede presentarse al draft. NBA G League Ignite preparará a los jugadores para el Draft de la NBA con la vista puesta en que sea deportistas profesionales.

¿Dónde está?

NBA G League Ignite está en Walnut Creek, California.

¿Qué jugadores tienen?

Jalen Green, Jonathan Kuminga, Isaiah Todd, Daishen Nix, Kai Sotto y Princepal Singh estos serán los jóvenes jugadores que formarán un equipo que contará con otros veteranos como Amir Johnson, Reggie Hearn, Brandon Ashley, Cody Demps y Bobby Brown. Serán los «padres» de estos jugadores que buscan formarse de una manera diferente a la que NCAA.

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¿Quién los dirige?

El elegido para ser el mentor es Brian Shaw. Shaw, de 54 años, es muy reconocible en el área californiana donde está esta franquicia y no es sólo conocido por sus atributos como ex-jugador, etapa en la jugó en ocho equipos y ganó el triplete de principios de siglo en los Lakers, sino por la faceta de preparador: ha sido asistente de Pacers y Lakers e incluso entrenador-jefe de los Nuggets durante los últimos quince años. «Es un nuevo reto para mí, algo diferente, pero estoy preparado para dirigir a la próxima generación de estrellas de la NBA», dijo el técnico.

¿Ventajas?

Al margen del salario y el acercamiento evidente al baloncesto NBA, una de las mayores ventajas de formar parte de este programa de formación de la G-League es el trabajo bajo la supervisión y el amparo constante de la Liga, así como la presencia de entrenadores profesionales y veteranos de la NBA. Los jóvenes podrán crecer en un ambiente muy cercano al de la Liga, asimilar las rutinas que tendrán si el día de mañana pasan a jugar con ‘los mayores’ y estarán en una dinámica muy similar a lo que pueden encontrarse cuando den ese paso. Una serie de alicientes de lo más llamativo para plantar cara a la opción del one-and-doneque implica ir un solo año a la NCAA antes de presentarse al draft para cumplir con los requisitos de edad mínima de la Liga. Dicho de otro modo, una alternativa aparentemente viable y con el factor económico dándole mucho peso.

Respaldo absoluto de la NBA a la G-League

«Se trata de preparar a estos jugadores para la NBA». Estas palabras del comisionado Adam Silver son un claro respaldo al programa. La Liga se encargará de supervisar la evolución de los jugadores y asegurarse de que el baloncesto irá de la mano con un componente educativo y la formación necesaria para enfrentarse a los rigores de la vida de un profesional de la canasta en Estados Unidos. «Ayudará a los jugadores a empezar a prepararse para la NBA y su estilo de juego, lo que marca la diferencia», añadió el presidente de la G-League, Shareef Abdur-Rahim.

La NBA tiene claro que este sistema será de gran ayuda para jugadores con aspiraciones de salir elegidos en puestos altos del draft y les facilitará su transición al baloncesto profesional. «Si eres un jugador de instituto que está en los puestos altos de los rankings, un jugador que participe en el McDonald’s All-American, hay muchas posibilidades de que salgas elegido en puestos altos del draft. Por eso creo que éste es un gran paso para la G-League y la NBA», comenta Silver.

Esto lleva a que hayan saltado las alarmas en la NCAA. De repente, los mejores jugadores del país tienen una alternativa al sistema existente y además con una serie de ventajas que el baloncesto universitario no ofrece. «Han encontrado la forma de darnos más oportunidades para ver entrenar a estos jugadores. Es como un entrenamiento privado pagado. Si el jugador no tiene éxito, al menos ha ganado un dinero», declaró al New York Post un entrenador universitario de forma anónima.