‘Intolerancia al LeBronismo’. Intrahistorias de GOAT, por Antonio Pacheco
Piti Hurtado y Antonio Pacheco, autores de La Pitipedia, acaban de publicar un nuevo libro. ‘GOAT’ ya está a la venta en las principales distribuidoras y por ello pedimos a uno de los autores, a Pacheco, que nos cuente intrahistorias de su nueva obra
Cuando a Piti Hurtado se le ocurrió que sería buena idea escribir un libro para dilucidar -de una vez por todas- quién es el mejor jugador de todos los tiempos, intentamos anticiparnos a las posibles reacciones de, como decimos los cursis del marketing, nuestro público objetivo.
Decidimos centrar el duelo para alzarse con el título de GOAT en los dos jugadores que, a nuestro juicio, son los únicos candidatos: Michael Jordan y LeBron James. Esto es cuestión de gustos, por supuesto. Y (casi) todos son respetables. Piti y yo somos de Magic, por ejemplo. Y por mucho argumento racional que se nos presente en un libro como el que hemos escrito, es muy complicado desenamorarte de tu primer amor. Pero la elección de estos dos nos parecía de una lógica aplastante.
Pensamos también que este debate no se debía focalizar solo en sus exhibiciones sobre el parqué. Ambos son personajes que han trascendido el basket por lo bueno y lo por lo malo. Por el mitiquísimo acuerdo que Mamá Jordan le negoció a Nike y por esa cosa de irse a jugar a la 2ª RFEF del béisbol en el cénit de su carrera. Por I Promise, la escuela que creó LeBron para niños en situación de desamparo y por el infame sarao de La Decisión que llevó sus talentos a South Beach, con carta del Presidente de los Cavaliers escrita EN COMIC SANS incluida. Por el 6-0 en series finales de uno y el 4-6 del otro. Por los campañones publicitarios con Spike Lee y la reinvención jordanera del mercado de los sneakers, y por la productora de contenidos lebronística SpringHill, que le ha colocado en la lista de billonarios de Forbes. Hasta por los Space Jam, si me apuran.
Pues eso, al ponernos manos a la obra, creímos que un porcentaje mayoritario (y tirando a boomer) iba a elegir a Jordan, mientras que la fanaticada más joven se iba a decantar por LeBron. Y, por supuesto, estarían los que pensaran que Bill Russell, Wilt Chamberlain, Kareem Abdul-Jabbar, Larry Bird, Magic Johnson o, incluso – ¿por qué no?- Stephen Curry, también deberían haber sido invitados a jugar este partido. O sea, que habría debate, que es de lo que se trataba.
Pero lo que, como decía una señora de mi pueblo, no nos imaginábamos ni por lo más terremoto es el grado de talibanismo que tienen algunos defensores de Jordan. En la Feria del Libro de Madrid dieron una exhibición mientras firmábamos. Pasaban por el stand, miraban la portada del libro, nos miraban desafiantes y exclamaban: “¡¡Jordan!!”. Mientras yo les miraba con cara de mala leche, Piti sacaba su mejor versión de relaciones públicas y les invitaba, al menos, a debatir, lo que les enfurecía aún más. “¡¡Jordan, Jordan, por favor, cómo podéis escribir un libro de esto!!”.
Ojalá estos jordanistas enfurecidos tuvieran contactos en el Poder Judicial y nos pudiéramos marcar un Fariña como nuestro amigo Nacho Carretero. Nos secuestran GOAT, crece la expectación, edición tras edición y vendemos los derechos para una serie a FlixOlé… un sueño hecho realidad.
Más allá de la exageración en las posturas, Piti y yo pensamos que hablar y debatir de basket siempre es sano y divertido. Aunque luego te pasa como a nosotros, que empezamos a escribir un libro para analizar las trayectorias de LeBron y Jordan y acabamos contando cosas de London Perrantes y Nedzad Sinanovic. Qué deporte tan maravilloso.
