Por el amor de Ja Morant… La visión de José Ajero sobre el base de los Grizzlies

Por el amor de Ja Morant… La visión de José Ajero sobre el base de los Grizzlies

José Ajero analiza el impacto de Ja Morant en los Grizzlies y en toda la NBA, dispuesto a hacer historia y llevarse el ROY.

Jah para los rastafaris -por ejemplo Bob Marley, para seguir fomentando el estereotipo-, es una abreviatura de Yahveh. El todopoderoso dios, tres veces reencarnado, que guiará a su pueblo. Le cantaba Marley y casi todos los que hayan compuesto una canción de reggae. Si le quitamos la ‘H’ se queda en Ja, tan solo dos letras, pero con una buena carga de redención. Temetrius Jamel es Ja Morant para el mundo del basket y un mesías reencarnado de los últimos Memphis Grizzlies en guiar a su equipo: Marc Gasol y Mike Conley.

Ni en los mejores sueños de la franquicia, iban a pesar que cinco meses después de desatascar el futuro con la salida de los dos tótem, iban a ver en el azul de Baile Street una solución tan inmediata.

Morant, en su primera temporada, está dispuesto a cambiar los estándares de Grit and Grind, por los de ‘síganme si pueden’. Con números superiores a los recopiló Pau Gasol en su año de novato -y que le valieron para hacerse con el título del mejor rookie de la campaña en 2001-.

El novato ha sido capaz de ganar dos partidos con acciones sobre la bocina. La última en casa, ante los Hornets, y es que movió a más de 100 amigos y familiares para que le vieran meter su primer 30 y de paso, ganar el partido. Ja dejó un highlight memorable en el que deja atrás a tres defensores con bote, fintas y bolas por detrás de la espalda. Nada de lo que hace, nada, es para adornarse, pese a que la velocidad y la ejecución lo conviertan en un virguero.

Su determinación y talento, amenazan con pulverizar en breve los registros de Pau Gasol en su primera casa. No en vano, en el primer mes de competición ya anotaba más que él en 5 minutos menos de juego (18,5 en 15 tiros por partido, por los 17,3 en 13 tiros por partido de Pau).

Se ha convertido en el más regular de los novatos, y está aprovechando la ausencia de Zion Williamson para aglutinar los elogios. De hecho, no son solo los registros de Pau los que están en juego. Con 18 puntos y 6.9 asistencias por partido, se ha situado en la senda de ser el primer novato para lograrlo, superando dos de las mejores temporadas de jugadores recién aterrizados como Derrick Rose (16.8 y 6) o Tyreke Evans (20 y 5.8).

Los tiempos de pasar camuflado bajo el radar han pasado a mejor vida desde su triple doble con Murray State a Marquette (17 puntos, 16 asistencias y 11 rebotes en el octavo triple-doble de la historia del torneo final universitario). Fue el primer y único partido que ganaron en la March Madness de NCAA, por sorpresa. Primero fue eso, luego número 2 del draft y ahora, tiene las llaves de una franquicia que sólo quiere aprender a correr, para poder volver.