¿Quién es quién en el documental de Jordan? El papel de Jerry Krause

¿Quién es quién en el documental de Jordan? El papel de Jerry Krause

Jerry Krause fue el general manager que construyó a los Chicago Bulls de los noventa y más tarde provocó que el equipo se desmantelase tras el sexto anillo

El documental The Last Dance tiene a Michael Jordan como protagonista absoluto, pero además da relevancia a otros personajes que influyeron en la carrera del seis veces campeón con los Chicago Bulls. Uno de ellos es Jerry Krause, el controvertido general manager de la franquicia durante 18 años, quien tuvo un papel fundamental en la consecución de los dos three-peat del equipo pero también en la destrucción del conjunto.

Pese a las críticas recibidas por su gestión del equipo en los últimos coletazos de la dinastía, Jerry Krause fue el encargado de dar forma a una plantilla que dominó la NBA. Los cimientos de aquellos Chicago Bulls se pusieron en 1987, cuando cambió a Olden Polynice por Scottie Pippen en el draft. Ese mismo año eligió también a Horace Grant y en 1988 le puso una alfombra roja para ganarse hacerse un hueco en el equipo al traspasar a Charles Oakley por Bill Cartwright, que ocupaba el puesto de pívot puro. Sin embargo, Oakley era uno de los mejores amigos de Michael Jordan y la estrella del equipo no vio con buenos ojos el intercambio. Aunque la llegada del primer título en 1991 calmaría los ánimos. MJ llegó incluso a alabar al GM«El traspaso de Oakley fue bueno, y lo mejor que hizo fue conseguir [en su momento] a Pippen y Grant».

En 1989 fue nombrado Ejecutivo del Año en la NBA, coincidiendo con el mismo año en el que Phil Jackson fue nombrado entrenador jefe de los Chicago Bulls. A la temporada siguiente elegiría en el draft a Toni Kukoc y ya había armado una plantilla perfectamente engranada para comenzar a cosechar éxitos.

Reconstrucción para la vuelta de Jordan

Cuando Michael se retiró en 1993, Jerry Krause acaparó toda la atención. Había dudas sobre si podría ensamblar un equipo de altura sin su máxima estrella. Pues bien, en 1995 firmó a Ron Harper como agente libre y llevó a cabo un trade mediante el que enviaba a Will Perdue a los San Antonio Spurs a cambio de un Dennis Rodman mucho más que fundamental en el segundo three-peat de los Chicago Bulls. Con la vuelta de Jordan al baloncesto, la plantilla estaba lista para volver a reinar y lo hizo inmediatamente, logran el por entonces récord de victorias de la NBA con 72 partidos ganados en la temporada 1995-96. Jerry Krause fue nombrado Ejecutivo del Año por segunda vez.

Entonces, ¿por qué es Jerry Krause el villano de esta película? Pues por su airadas desavenencias con el entrenador Phil Jackson y el propio Michael Jordan. La mala relación del general manager con ellos se convirtió en la mecha de una bomba que explotaría con los problemas contractuales de Scottie Pippen. El ego de Krause y su demanda constante de reconocimiento hicieron que las cosas se empezasen a torcer en los Chicago Bulls.

El fin de una dinastía

Los problemas de verdad llegaron en la temporada 1997-98, exactamente, la del Último Baile. Jerry Krause tomó varias decisiones, no todas ellas deportivas, que provocaron el malestar general de la plantilla y enfados realmente serios en sus esferas más altas. Para empezar, el general manager no invitó a Phil Jackson a su boda, cuando sí que lo hizo con toda la plantilla de los Bulls. Cuando llegó la hora de renovar al técnico, Krause lo hizo un tanto forzado, poniendo sobre la mesa un acuerdo de una sola temporada, independientemente de los resultados que consiguiese. «No me importa si consigues 82 victorias y ninguna derrota. Después de este año te vas», fueron sus palabras. Si a esto le sumamos ciertas salidas de guión ante lo medios de prensa, dando más importancia a sus movimientos desde los despachos que a los de los jugadores en la cancha (llegó a declarar que «los jugadores y los entrenadores no ganan campeonatos, sino que lo hacen los directivos»). Estas palabras molestaron muchísimo a un Michael Jordan que no escondió su enfado y esto obligó al GM a explicar que su frase exacta no fue ésa, sino «los jugadores y los entrenadores solos no ganan campeonatos, sino que también lo hacen los directivos». El desastre estaba a la vuelta de la esquina.

Jerry Krause

La única foto que hay de aquella época con Jerry Krause junto a Michael Jordan es el retrato oficial del equipo de esa temporada.

El principio del fin estuvo en su mala gestión de la renovación de Scottie Pippen. Estamos hablando del que era uno de los jugadores peor pagados de toda la NBA, pese a tratarse del mejor escudero posible para Michael Jordan. La situación Pippen llevó al alero a mirar por él mismo antes que por el equipo, como por ejemplo cuando decidió someterse a una operación de tobillo a comienzos de la temporada para, como él mismo reconoció, no tirar por tierra sus vacaciones. La relación entre el directivo y el jugador superaba estuvo cercana a romperse en varias ocasiones y Scottie llegó a pedir incluso el traspaso. Algo que nunca llegó al interceder Michael Jordan para que no sucediese.

Cuando los Chicago Bulls ganaron su sexto anillo, en 1998, Phil Jackson y Scottie Pippen se marcharon del equipo y Michael Jordan se retiró del baloncesto por segunda, que no última vez. El equipo más dominante de la década de los 90 ponía fin a una era que pasaría historia de una forma un tanto oscura. Evidentemente, todas las culpas recayeron sobre un Jerry Krause que tampoco puso en absoluto de su parte para que toda aquello no acabase de esa manera.

FOTO DE PORTADA: Clutch Points