La crónica del regreso más esperado: baño de masas de Klay Thompson en San Francisco

Klay Thompson

Las expectativas eran altas para el regreso de Klay Thompson a San Francisco y el resulto ha sido incluso mejor de lo esperado. El escolta de los Dallas Mavericks ha vivido un auténtico baño de masas en el Chase Center, con momentos tan emocionantes que han derivado en lágrimas de algunos aficionados, y con un partido que no ha defraudado. Triunfo de Golden State por 120 a 117 en un choque parejo, tenso, decidido en un desenlace apoteósico de Stephen Curry.

Klay Thompson fue recibido a su llegada al pabellón por un improvisado acto de los trabajadores del recinto. Uniformados con la característica gorra de capitán repartidas por la franquicia, un pasillo humano de 400 personas se convirtió en la previa perfecta a lo que iba a tener lugar poco más tarde. Y Klay, frío en la rueda de prensa previa al choque, se vio por primera vez ligeramente emocionado por lo que estaba aconteciendo.

Sin embargo, aquello tan solo fue el principio. En un Chase Center encendido, las emociones han estado a flor de piel durante toda la noche. En el calentamiento, miles y miles de aficionados saludaron a Thompson moviendo en el aire sus gorras. La bienvenida de una afición que no olvida y que se ha entregado en la presentación del tirador, generando un momento a la altura de la leyenda que dejó la franquicia con 4 anillos y un legado complicado de resumir con palabras.

Ya en la cancha, todo ha regresado a un punto en el que el tiempo parece no haber transcurrido. Porque Stephen Curry se ha ido hasta los 37 puntos, 9 asistencias y 6 rebotes, anotando el triple decisivo en el desenlace que ha generado una auténtica locura en el Chase Center. Y por su parte, Klay Thompson, ha enchufado 6 de sus 12 triples intentados, aportando 22 puntos en un encuentro que ya es historia de la NBA.

«Ha sido una experiencia realmente genial. Aprecio mucho a los aficionados. He visto muchas caras familiares, ha sido una sensación reconfortante», ha reconocido el propio Klay ante los medios. Esta vez, eso sí, con una carga emocional en la voz que ni la armadura más gruesa puede esconder.

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