Kobe acapara focos el día que Shaq sube al cielo de los Lakers
Cuentan que nunca se llevaron bien, que Shaquille O’Neal tuvo que abandonar los Lakers por los celos de Kobe. O él o yo, dicen que dijo. Y Jackson eligió al alero. Juntos lograron tres anillos porque nadie era mejor que Shaq por dentro, ni nadie superior a Kobe por fuera. ¿Cuántos más anillos podrían haber ganado juntos? Ahora, años después, en la noche en la que la camiseta número 34 de Shaq Attack subió a los cielos del Staples Center junto a la de otros históricos, con los aficionados puestos en pie en las gradas; sobre el parquet, y con Phil Jackson como testigo, Kobe Bryant jugó 47 espléndidos minutos en los que firmó un triple-doble. Los focos los quería para él.
Los Lakers (39-36) tenían que ganar para no alejarse de los playoffs y vaya si lo hicieron: arrollaron a los Mavs (36-38) por 101 a 81, con Kobe anotando 23 puntos, dando 11 asistencias y cogiendo otros tantos rebotes. Incansable, lideró a un equipo en el que Pau Gasol anotó 14 puntos, cogió 10 rebotes y dio 6 asistencias, haciendo un doble-doble al que también se sumaron Howard (24 y 12 rebotes) y Clark (17 y 12). Entre los deprimidos Mavs el tope lo marcó Kaman, que llegó a unos pobres 14 puntos.
En la otra costa, Carmelo Anthony retaba a Kobe en cuanto a protagonismo al meterle 50 puntos (18 de 26) a los Heat (58-16) en la victoria de los Knicks (47-26) por 90 a 102. Que no estuvieran enfrente LeBron y Wade –recuperándose de sus respectivas molestias– no resta mérito a la hazaña del alero de N.Y. Bosh, con 23 puntos, fue el mejor de los de Miami, aunque insuficiente para frenar a Melo.
Mucha menos historia tuvo el tercer partido de la jornada, en el que los Wizards (28-46) se impusieron a los Bulls (40-33) por 90 a 86, con Wall anotando 27 puntos y cogiendo 9 rebotes para los de Washington, y con Boozer metiendo 19 y cogiendo 12 rebotes para los de Chicago.