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‘La invisibilidad del doble cero’ Robert Parish, por Piti Hurtado

‘La invisibilidad del doble cero’ Robert Parish, por Piti Hurtado

El 00 cumple 69. Robert Parish siempre estuvo ahí, aunque no lo vieras. Consumimos cualquier tos de Westbrook, noticias falsas del mercado de fichajes, de palabras sobre la NBA, pero los hechos a veces quedan aislados, invisibles. Nuestro protagonista, Robert Parish, hoy es el jugador que más veces se ha vestido de jugador NBA, 1.611 noches superando a esos nombres que si controlas cuando hablamos de longevidad: Nowitzki, Vince Carter, Garnett, Stockton, Kareem… Amateurs.

Si Lebron juega las dos próximas temporadas completas e iguala a Parish en número de temporadas disputadas, llegando a 21, no podría empatarle: son 1.611 partidos de “The Chief” contra los actuales 1.366 partidos (pongamos 164 más si LeBron no descansara ningún partido ni se lesionara, algo improbable). Números de Liga Regular.

Su vida deportiva está asociada a la invisibilidad. Por problemas de elegibilidad (hincharon sus notas para pasar el corte), sus estadísticas universitarias fueron borradas de los libros oficiales y la NCAA hasta 2018 no consideró oficiales los 21,6 puntos y ¡16,9! Rebotes de media en una Universidad también poco visible, Centenary, muy cerca de su pueblo natal, en el sureño estado de Luisiana.

Hecho insólito pero real y poco conocido es que fue drafteado TRES veces, dos por la siempre sorprendente ABA (Utah y Spurs) y posteriormente elegido en el draft NBA de 1975 por unos Warriors de Golden State en decadencia y dominados por un soberbio Rick Barry, curiosamente era una elección que originariamente pertenecía a los Lakers, los que serían sus grandes enemigos de los 80. Su pase a los Celtics en 1980 fue lo mejor que le pudo pasar a su carrera, llegaba casi al mismo tiempo que McHale y Bird. El primer Big Three. Por su hieratismo, un compañero tan carismático como Cedric Maxwell le apodó “El Gran Jefe”, personaje impactante de una de las películas icónicas de la época “Alguien voló sobre el nido del Cuco”. Un nativo americano que se hacía pasar por sordo mudo.

Parish hablaba poco y hacía mucho, aunque cree que al llegar a la casa verde “era un vago” y Bill Fitch le apretó hasta ir sacando lo mejor de él. No voló sobre ningún nido, pero tras 14 temporadas en Massachusetts es el jugador que tiene más rebotes defensivos, más ofensivos y más tapones. Esta invisibilidad tiene truco, Bill Russell cogió más rebotes totales que él, pero en su tiempo no se contabilizaban por separado. Y seguramente también puso menos tapones que Russell, pero en los 60 no se apuntaba esa categoría estadística.

Lo que es un hecho contundente es que Parish ganó 3 anillos en los 80 y perteneció a la plantilla del Campeonato de 1986, el equipo que dicen que mejor se pasó el balón en la historia del basket y él tuvo que ver mucho en esto. Bird excelso pasador, Bill Walton dando sus última temporada vencedora y pasadora, McHale buen pasador también y todos estos eran aleros o pívots. Robert Parish fue el mejor interior puro corriendo el campo de aro a aro, un finalizador de las ventajas creadas por el bote y visión de los compañeros. Si en esa época hubiera habido seguimiento GPS de las distancias recorridas, no tengo ninguna duda de que esta estadística y marca personal no se la hubiera contestado ni ensuciado nadie.

Durante 17 temporadas consecutivas anotó más de 11 puntos por partido. Dato brutal para alguien que nunca fue primera opción en sus equipos. Consistencia. Y eso que nunca anotó 20 o más por partido. Hay que quitar su temporada rookie y las tres últimas jugadas alargando la carrera muchísimo por encima de los 43 años. Le dio tiempo a ser parte de la plantilla de los Bulls ganadora del anillo de 1997, Pre-The Last Dance.

Buen bloqueador para los compañeros, duro e imperturbable defensor (bueno, Bill Laimbeer si que le sacó gestos de enfado y la devolución rabiosa de algún golpe que otro).

Tirador de media distancia más que fiable y con buen porcentaje para 2,16 desde la línea de tiro libre, mecánica muy alta, de arco elevadísimo. A Parish le has estado viendo todas estas décadas y no te has dado cuenta, era el que defendía los ganchos del cielo de Abdul Jabbar, el que finalizaba los pases por detrás de la espalda de Larry en carrera, el que trataba de ir al tapón de los mates de Julius Erving y algún cameo también con Pat Ewing, pura conferencia Este y puras finales contra los Lakers.

En esta época en la que los medios a la que un jugador sabemos que se apunta a un gimnasio de boxeo sin contacto y nos plantamos en su primera sesión a hacerle una entrevista “chula”, contrasta con los años 80 donde Robert Parish dejó pronto de beber vino, se hizo vegetariano (no se había inventado para el gran público el “veganismo”) y se ejercitó en el Yoga, además de trabajar Artes Marciales (Kareem y Bruce Lee marcaron ese camino). Puso las bases para una longevidad que duró 25 años, tres décadas de baloncesto universitario y profesional, desde 1975 hasta 1997 en la NBA. Y jugando casi todos los partidos.

Cuatro anillos ganados, rebotes importantísimos en partidos claves de finales de conferencia y finales de la NBA, tapones al límite y juego de mucha concentración como todos los jugadores silenciosos pero atentos.

Nunca se conoce a una persona totalmente, en 1995 cuando la carrera del pívot estaba cerca de acabar con una presunta brillantez e impunidad mediática, su exesposa, Nancy Saad hizo públicos una serie de hechos durísimos. Según ella, Parish abusó de ella durante años, comenzando cuando eran novios en 1981 y culminando con una fuerte paliza durante los playoffs de la NBA de 1987 que la dejó hospitalizada con heridas en la cabeza durante una semana. Ella dibuja una imagen detallada de Parish que no podría ser más dispar de la percepción pública de este miembro del Salón de la Fama.

Parish era respetado, dentro y fuera de la liga, por su comportamiento moderado. Rara vez habló mal de sus compañeros de equipo, entrenadores o incluso árbitros, los arrebatos públicos durante su carrera totalizaron cero.

Desafortunadamente, el veterano de 14 años del Boston Celtic no exhibió el mismo autocontrol en casa. Saad de 1,78, dice que su ex esposo de 2,16 y 110 kg una vez la pateó por un tramo de escaleras cuando estaba en su octavo mes de embarazo, en 1981.

A diferencia de Parish, Saad tenía un historial de arrebatos emocionales en público, incluidas agresiones verbales memorables a reporteros, árbitros y oponentes. La mayoría de los medios de Boston la despreciaron como una mujer de poco autocontrol. Hasta que se hizo público todo esto, Parish se defendió en el Tribunal de los MMCC con un escueto “habla demasiado”.

La invisibilidad, el estoicismo, el silencio y estos hechos han marcado la carrera de un jugador que perteneció a uno de los mejores juegos interiores de la historia de la NBA.

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