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La NBA dice basta: así está siendo su denuncia y lucha contra el racismo

La NBA dice basta: así está siendo su denuncia y lucha contra el racismo

El racismo es una de las grandes lacras de la sociedad. Y la NBA vuelve a dar un paso adelante para acabar con ella, para decir basta. La muerte hace unos días del ciudadano afroamericano George Floyd, a causa de un abuso de autoridad policial, ha prendido nuevamente la mecha de la sensibilidad en Estados Unidos. Según revelaba la autopsia, Floyd fue víctima de homicidio en Minneapolis, la pasada semana, cuando un agente policial, Derek Chauvin, aprisionó su cuello con su rodilla hasta que este dejó de poder respirar. Ni siquiera la súplica de Floyd, resumiendo su estado al agente con un dramático ‘no puedo respirar’, para ponerle en alerta, sirvió para alterar su fatal destino.

Su fallecimiento ha reactivado la lucha por la igualdad y contra el racismo, una causa siempre activa pero que, tristemente, parece requerir de sucesos como el vivido para coger mayor impulso. En julio de 2014 otro fallecimient0 de un ciudadano afroamericano, Eric Garner, esta vez en Nueva York, sirvió como detonante para otra oleada de protestas que llegó al deporte en general y a la NBA en particular, sirviendo su visibilidad como plataforma. Fueron muchos los jugadores que se sumaron a la iniciativa de lucir camisetas negras con el emblema ‘I can’t breathe’, también las últimas palabras de Garner entonces.

Kobe Bryant

Foto: Noel Vasquez/GC Images

Son casos individuales dentro de un problema masivo y de ámbito global. Pero ejemplos que, puestos de relieve, sirven para reactivar la lucha. Solo en los últimos cinco años, más de 1200 afroamericanos han perdido la vida únicamente a causa de disparos de agentes de policía, según los archivos del Washington Post. Una cifra al margen de las causas, muchas de ellas ajenas a delitos. Y que tampoco incluye a aquellas personas que murieron en custodia policial o perdieron la vida por otros métodos. Datos alarmantes y que colman la paciencia de la sociedad estadounidense.

El baloncesto NBA, un escenario donde la mayoría de los profesionales de pista son de raza negra, no es ajeno a esas denunciales sociales y ha alzado nuevamente su voz para denunciar la situación actual, a consecuencia de la muerte de Floyd. Lo ha hecho comenzando por la figura del comisionado, Adam Silver, que envió un mensaje a las franquicias sobre el asunto.

También la WNBA se pronunció. Y el movimiento continuó en todos los ámbitos, es decir teniendo consecuencias en toda la cadena. Las propias franquicias han lanzado comunicados mostrando públicamente su rechazo a lo ocurrido y lo urgente de acabar con el problema. En algunos casos, como el de Mark Cuban, propietario de los Mavs, los propios dueños han acudido a las marchas pacíficas.

En otros, como en el de los Clippers, se han pronunciado a través de figuras individuales que han querido dar el paso, como el siempre comprometido Doc Rivers, que ha padecido durante su vida, en primera persona, diferentes episodios de racismo. A Rivers le quemaron su domicilio hace años, sin otro motivo más allá de su color de piel:

Incluso Michael Jordan, dueño de los Hornets, usó su marca para posicionarse, algo que ya había hecho en otras situaciones (en 2016 lanzó otro mensaje público para denunciar el racismo, bajo el título ‘No puedo permanecer callado más tiempo’). La última versión de Jordan sí ha dado ese paso al frente que tanto se le reclamó en su día, durante su etapa como jugador. Alzar la voz está siendo algo prácticamente unánime.

Entre los jugadores, dentro de una gran nómina de nombres que se han unido a las denuncias y marchas, destacan diferentes perfiles que están usando su influencia y ejemplo como motor de cambio. LeBron James, uno de los deportistas más seguidos del mundo, es también uno de los más comprometidos socialmente. Durante estos días alienta la causa en sus redes sociales, con mensajes, vídeos y compartiendo contenido para amplificar el poder del mensaje.

Estrellas emergentes como Jaylen Brown, de los Celtics, no dudaron en moverse para unirse a estas marchas convocadas en todo el territorio estadounidense. Brown usó su vehículo para llegar de Boston a Atlanta (su ciudad natal), un trayecto de unas quince horas, para participar y servir como referente en una marcha pacífica. Megáfono en mano, durante la misma lanzaba mensajes como ‘Recordemos por qué estamos aquí’:

Brown es uno de los jugadores más comprometidos de la Liga. Y de los más vinculados al activismo. Su caso, que trataron con detalle los periodistas Gonzalo Vázquez y Andrés Monje en un capítulo de ‘El Reverso’, representa esa nueva generación de jóvenes que acceden a la primera plana y usan su posición para defender causas sociales.

Sabiendo que su escalón social es crucial para alimentar esos cambios y servidor como ejemplo ante la población. Años atrás Brown llegó a decir que su parte activista resultaba indisoluble de su parte deportista. Formaban parte, ambas, de su propia identidad. No era cuestión pues de entrar en política, sino de recordar que su ejemplo puede y debe ayudar a mejorar la sociedad. Junto a él por cierto, en Atlanta, estaba el jugador de los Pacers Malcom Brogdon, también nativo de Atlanta:

Dentro de la Liga, existen decenas de casos de jugadores y técnicos (esta carta de Monty Williams, técnico de los Suns, es fantástica; y esta declaración de Gregg Popovich, entrenador de los Spurs y seleccionador nacional, durísima) que están involucrándose en las protestas o participando en estas marchas pacíficas. Sean o no estadounidenses, sean o no de raza negra. El mensaje es potentísimo y procede de todas partes.

No solo la NBA actual ofrece casos de personalidades implicadas. Hay casos potentes de exjugadores que comparten sus mensajes y participan en los eventos. Stephen Jackson, con una historia personal muy dura y que además conocía personalmente a Floyd, es uno de ellos. También Jalen Rose, analista televisivo tras su etapa como jugador. Y por supuesto Kareem Abdul-Jabbar, uno de los mejores jugadores de la historia y uno de los deportistas más comprometidos con la causa social, durante toda su carrera. El legendario pívot escribió una columna que publicó el LA Times, en la que expresaba su siempre lúcida visión sobre la problemática.

Son innumerables los ejemplos, desde múltiples posiciones y con el mismo objetivo: no solo manifestar su visión del problema bajo su libertad individual, también ejercer como altavoces para que el resto de la sociedad entienda realmente la gravedad de un problema que azota a las sociedades modernas. Uno que no solo se cobra muertes, del mismo modo silencia voces por su condición y agudiza las diferencias entre personas por el simple hecho de haber nacido ‘diferentes’. Un problema a erradicar, una causa por la que luchar.

La NBA lo está haciendo.

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