La NBA se posiciona contra el descanso de jugadores: un nuevo estudio demuestra que no funciona
Un nuevo estudio de la NBA confirma que el load management y el descanso en partidos no evita lesiones ni reduce la fatiga de los jugadores.
En 2018, Kawhi Leonard llegaba a Toronto traspasado desde San Antonio, de donde salió de mala manera por una misteriosa lesión que le permitió jugar solo nueve partidos en su último año. Leonard, que venía de ser All Star y luchar por el MVP en 2017, aterrizaba en unos Raptors que prometieron cuidarle sabiendo que apenas doce meses más tarde sería agente libre. En su primer y a la postre único año, Leonard jugó solo 60 partidos pese a nunca perderse más de cuatro consecutivos, pero al llegar los playoffs, lideró la liga en minutos y llevó a los Raptors al título NBA, consiguiendo el MVP de las finales. Kawhi Leonard pavimentó un camino que ya existía: el load management.
Se trata de un programa de reducción temporal deliberada de factores de estrés fisiológicos externos, como partidos, entrenamientos o viajes, con el fin de facilitar mejoras globales en el bienestar y rendimiento de un jugador. Hubo algunos casos antes que Kawhi Leonard en Toronto, quien además venía de una lesión y se tuvo mucho cuidado con su salud. Ha habido muchísimos desde entonces, hasta el punto que solo diez jugadores disputaron los 82 partidos el curso pasado, el doble que en 2022. La cifra en 2019 fue de 21 y cada año se movía cerca de la trentena durante la primera década de siglo. El récord siguen siendo 58 jugadores en 2000 y en 1990.
Hasta esta semana, toda pieza de información, investigación, datos científicos e incluso acciones de la propia liga apuntaban a que el load management era real, y que la única solución posible a corto plazo era el descanso de los jugadores. Pero esta semana también, la NBA ha dado un vuelco de 180 grados a sus convicciones. Según compartía Joe Dumars en una rueda de prensa el miércoles, la ciencia ya no respalda el funcionamiento del sistema optimizado en los últimos cinco años. “Hemos obtenido más información y no hay nada que demuestre que descansar o sentar a jugadores esté relacionado con ausencia de lesiones o fatiga”, explicaba.
“Sí que muestras que los jugadores no son tan efectivos en segundas noches de back-to-back”, continuaba el que fuera leyenda de los Pistons y dos veces campeón. Unas palabras que difieren con lo que dijo el propio Adam Silver, comisionado de la NBA, en febrero (hace ocho meses): “Dudo en opinar sobre si los jugadores juegan lo suficiente, porque hay datos médicos y científicos reales sobre lo que es apropiado”. La historia ha cambiado por completo pese a que las acciones de la liga van de la mano con el descanso de los jugadores: menos back-to-back cada temporada, menos viajes, más descanso la semana del All Star e incluso en el nuevo torneo, solo se ha añadido un partido extra, perdiendo la esencia de ‘copa europea’ que buscaba.
Hasta hace un mes. La liga añadía una nueva normativa en septiembre para regular el descanso de las estrellas, especialmente en partidos de televisión nacional, back-to-backs o que formen parte del calendario del nuevo In-Season Tournament. De golpe, a punto de empezar la temporada 2023/24, la NBA se ha puesto con políticas duras ante el descanso de sus estrellas. Y el mensaje ahora es muy diferente: “Estamos enfatizando a los equipos que es una temporada de 82 partidos, y que se deberían intentar jugar todos”, insistía Dumars, uno de los vicepresidentes de la NBA y directos de operaciones de la liga.
No es la única regulación nueva que forzará a los jugadores a, literalmente, jugar. En el CBA aprobado en julio se creó una cláusula por la cual los candidatos a la mayoría de premios individuales tendrán que disputar al menos 65 partidos, galardones como el MVP, DPOY o los All NBA, con el bonus salarial que implican los tres. Y si bien la NBA y su vicepresidente ejecutivo de estrategia y análisis Jordan Wasch insisten en que no hay factores externos presionando, “no necesitamos que nuestros socios televisivos nos digan que es una peor competición cuando los jugadores se sienta”. Pero sí que da una primera pista de los motivos reales.
A partir del 9 de marzo de 2024, la liga podrá abrir negociaciones con ESPN y Disney sobre el nuevo contrato de televisión. 45 días después, si no hay trato, la liga será agente libre y podrá buscar el mejor acuerdo posible, sea con otra cadena como Fox o NBC, o bien moviéndose a plataformas de streaming como han hecho en parte la NFL o la MLS. Porque el multimillonario acuerdo actual expira al final de 2025 y la liga ya está intentando limpiar la imagen de la competición. El load management ha sido una de las grandes manchas de la NBA el último lustro, restándole importancia a la temporada regular, y necesitan recuperar el valor de los 82 partidos.
El mensaje de Dumars tiene un detalle claro. La liga está presionando a todos los involucrados, desde los jugadores hasta los propios propietarios. Y ellos dos son, casualmente, los dos colectivos más afectados por el contrato de televisión. Aunque son los agentes intermedios, ejecutivos, entrenadores y staffs técnicos los más activos a la hora de aplicar el load management, algo que muchos jugadores se han mostrado en contra. En 2019 fue el propio Giannis, a la postre víctima de Kawhi en las finales del Este, quien dejó claro que solo quiere jugar. Y en la misma línea se han pronunciado Steph Curry, Damian Lillard o muchos otros.
Para las franquicias, al contrario, ven a los jugadores como activos con etiquetas que equivalen a su salario. Giannis es la cara de los Bucks, y le necesitan en pista para ganar, pero al mismo tiempo, necesitan que esté sano en abril, mayo y junio. Y jugar 600 minutos más que los rivales no es beneficioso cuando tu estrella de $200 millones cae lesionada en primera ronda. Y el problema es todavía más grande cuando el estudio que usa la liga como mayor argumento en contra es privado y todavía no ha salido a la luz.
