Marc Gasol, a los Lakers: ¿Qué puede aportar? Análisis y contexto

Marc Gasol, a los Lakers: ¿Qué puede aportar? Análisis y contexto

Marc Gasol podía elegir equipo, en condición de agente libre. Y lo ha hecho. Las últimas informaciones desde Estados Unidos apuntaban a que su lista de posibles destinos había quedado reducida a dos: continuar en los Raptors o marcharse a los Lakers. Y finalmente ha elegido lo segundo. Unirse al vigente campeón para buscar su segundo anillo, tras el conquistado con Toronto en 2019. Lo ha confirmado Wojnarowski, asegurando que firma por dos años y ahora Shams Charania ha publicado las cifras de su contrato:

Marc llega a una franquicia en la que su hermano ya fue campeón (2009 y 2010), una franquicia que en su momento le escogió en el Draft (#48, en el año 2007) pero en la que no llegó a jugar, ya que fue parte del traspaso que, precisamente, hizo recalar a Pau en Los Angeles. Camino de los 36 años, Marc Gasol afronta su recta final de carrera uniéndose a un proyecto de élite que confía en él para aportar en una rotación interior de altísimo nivel, que ha tenido como bajas a JaVale McGee y Dwight Howard, pero a la que se han unido el último ‘Sexto Hombre del Año’, Montrezl Harrell, y el propio Marc. Y en la que por supuesto sigue reinando Anthony Davis, uno de los mejores interiores de esta generación.

El español llega a los angelinos tras su temporada más complicada en la NBA, con solo 44 partidos disputados en fase regular (mínimo de su trayectoria americana) y un bajo rendimiento en la fase final, en Florida. Los problemas físicos y la inconsistencia hicieron presencia tras el esfuerzo prolongado de Gasol, que encadenó el título NBA con los Raptors con el oro mundialista con España, sacrificando toda preparación entre lo segundo y el inicio de campaña NBA.

Pese a ello, los Lakers han buscado su firma y él ha considerado la oferta angelina como la mejor para sus intereses. Tiene sentido por ambas partes. Explicamos ahora el contexto de la decisión.

Su encaje defensivo: lectura y ‘stopper’ en poste bajo

A la hora de valorar el impacto defensivo de Marc Gasol conviene recordar especialmente dos detalles.

Uno es que, camino de los 36 años, su plenitud física ha quedado atrás. Nunca fue un jugador explosivo pero en este punto de su carrera el primer paso, su arrancada, carece de velocidad. Eso provoca que, a pesar de su enorme inteligencia en pista (IQ), que le ayuda a colocarse correctamente y hacer ayudas muy buenas atrás, lejos del aro haya perdido impacto ante emparejamientos más rápidos. El Marc actual sigue siendo muy inteligente (con los años, aún más), pero sufre lejos del aro mucho más que antes. Jugadores muy atléticos o pick&roll con estos involucrados lejos del aro le exponen más, ya que ha perdido capacidad para quedar emparejado con ‘pequeños’, aspecto en el que antes también sobresalía.

El otro es que, bien protegido en la estructura, Marc sigue siendo uno de los mejores defensores interiores de la NBA. Sus cifras en poste bajo llevan siendo de superélite tres años seguidos, a pesar de un volumen de acciones reducido. Como aclaración a esto, es cierto que en la NBA cada vez se ataca menos veces en el poste bajo, por lo que los números son reducidos. También es cierto que ante determinados rivales, esas acciones siguen teniendo valor. En el caso de Marc su impacto en esas jugadas es sobresaliente:

  • 2019-20: 0.57 puntos por posesión permitidos en poste bajo (97 percentil)
  • 2018-19: 0.47 puntos por posesión permitidos (97.5 percentil)
  • 2017-18: 0.49 puntos por posesión permitidos (97 percentil)

Su defensa uno contra uno en el aro es fantástica. Eso sí, la cara B de su rendimiento interior atrás viene producido cuando le toca acudir en movimiento, a ayudas que expongan su falta de explosividad. Ahí sufre mucho más aunque en un contexto como el angelino (buen equipo limitando la pintura rival), normalmente estará protegido. Vogel es un técnico de claro énfasis defensivo, de estructuras ordenadas y que cierren la pintura ante todas las cosas, para bajar porcentajes cerca del aro y controlar mejor el rebote. Ese escenario debe ir en beneficio de Gasol.

Gasol no es en absoluto un perfil como JaVale McGee, excelente protector de aro pero mucho menos inteligente leyendo la defensa y ayudas. Es menos taponador y cubre menos el último desequilibrio, por su físico. Pero ayuda a limitarlo, a no tener que llegar a él. En un equipo con buenos especialistas exteriores en las alas y jugadores de gran despliegue físico cerca del aro (especialmente Davis y Harrell), su perfil es útil.

Otro aspecto interesante con él es que, a pesar de no tener grandes cifras en el rebote defensivo, es uno de los jugadores que más aporta en el box-out, es decir cerrar el rebote para que un compañero lo acabe capturando. Esas acciones no cuentan como rebote directo para el jugador, pero sí para el equipo. Y la estadística avanzada los computa. Marc Gasol fue el vigésimo-primero en la NBA en esas jugadas el pasado año, considerando rebotes defensivos (3.5 facilitados por encuentro).

Su encaje ofensivo: el valor del poste alto en el ataque de los Lakers

Un solo dato revela bien qué tipo de escenarios ha dominado Marc Gasol los últimos años. Las cifras de recepciones en los codos de la zona llevan siendo públicas en NBA Stats seis temporadas (las seis últimas): Marc ha liderado la Liga en cinco de esas campañas. Lo ha hecho en todas salvo la última, en la que tuvo menos partidos y menos minutos a causa de su estado físico.

En poste alto y los codos hay muy, muy pocos interiores con la capacidad creativa del español. Su capacidad de lectura del ataque y ejecutar pases en todo tipo de ángulos y situaciones (rápidos, tras bote, picados, al espacio, en altura) es simplemente extraordinaria. Desde su aterrizaje en los Raptors, Gasol ha ido perdiendo mucho peso a la hora de mirar a canasta (siete tiros por partido su primer año en Toronto, seis el segundo), pero su rol como generador (base, en la práctica) tiene un enorme valor.

Rodeado de tiradores y/o jugadores que destaquen en acciones sin balón, Marc Gasol es una mina ofensiva. Lo sigue siendo. Y en ese sentido, en los Lakers su encaje parece a simple vista perfecto. Se explica fácilmente a través de una tendencia ofensiva del equipo de Vogel.

Las acciones de cortes sin balón fueron muy importantes en los Lakers campeones, que fueron el tercer equipo de la NBA que más empleó esas acciones (el 8% de sus jugadas) y los terceros, además, en acierto en ellas (1.37 puntos por posesión). Disponer de jugadores como LeBron James, Rajon Rondo y (en menor medida y distinta situación) Anthony Davis hizo de los angelinos un equipo muy potente a la hora de atacar el espacio libre sin balón. Gasol puede ser un generador perfecto para, desde poste alto, maximizar esas acciones de nuevo. Su papel como distribuidor, más aún sin Rondo en el equipo y con Schröder llamado a un rol mucho más incisivo (más ejecutor), puede y debe ser importante.

El Gasol de los últimos años ha ido encontrando en esas posiciones lejos del aro, a partir de los codos, su hábitat natural. Su lanzamiento de tres (38% de acierto el curso pasado, 36% el anterior) es un recurso viable y su tiro de media distancia tuvo un dato anormalmente bajo el curso pasado (por debajo del 20% en un volumen muy bajo), pero alcanzó un soberbio 49% el anterior. Gasol tiene buena mano desde 5 metros y concederle espacio ahí no es buena idea por parte del rival. Es decir, no es un jugador que vaya a comprometer el espacio ofensivo, algo vital en los Lakers.

Encaje en rotación y posible rol

Los Lakers tienen una pintura muy poderosa, liderada por uno de los jugadores más determinantes de la Liga, Anthony Davis. La versatilidad de Davis, que puede actuar indistintamente como único interior o acompañado de algún otro, permite a Vogel flexibilizar mucho sus quintetos.

A Davis no le gusta especialmente jugar mucho de cinco (aumenta su exposición física y trabajo sucio), por lo que en fase regular se le ha solido acompañar de otro interior más que haga esas otras labores. Ahí es donde puede entrar Marc Gasol, que ofrece un perfil muy distinto al de Montrezl Harrell (más explosivo, de lecturas rápidas en pic&roll, mejor atacando el aro, más móvil en defensa). Ambos pueden jugar junto a Davis pero dependiendo del rival y contexto, cada uno tendrá sus escenarios idóneos. Al igual que los jugadores más ‘aleros’ (como Kuzma o si finalmente se añade Markieff Morris a la nómina) pueden provocar que solo sea necesario un interior. La variedad de opciones es evidente, lo que tiene una consecuencia clara: jugar muchos minutos va a ser complejo.

Eso sí, el espacio existe para tener un papel ahí dentro. Marc Gasol puede ser un recurso valioso en la defensa ante interiores rivales grandes, de tamaño y acción cerca del aro. O también en ataque como generador, sobre todo en quintetos en los que James pueda descansar, rodeado de tiradores y especialistas en moverse sin balón.

En este punto de su carrera es más que posible que estar 30 minutos en cancha, en un calendario tan frenético como el NBA, con back-to-backs, viajes, giras… no sea lo ideal. Pero como opción de rotación, un jugador con su talento, inteligencia y experiencia ganadora es más que positivo para los Lakers. Y un equipo como el angelino una opción muy potente para el español, tanto por nivel de candidatura, como por encaje en un sistema en el que puede tener su sitio. A Gasol le queda baloncesto por dar y los Lakers lo han entendido muy rápido buscándole en la agencia libre para completar su pintura.

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