New York Knicks y toda la magia financiera para conseguir a Karl-Anthony Towns. Te explicamos esta compleja operación
Leon Rose, presidente de los New York Knicks, ha vuelto a dar otra clase magistral de magia financiera para conseguir a Karl-Anthony Towns.
Lo que se dejó caer la madrugada del viernes al sábado es, cuatro noches más tarde, por fin oficial. El traspaso de Karl-Anthony Towns a los New York Knicks a cambio de Julius Randle y Donte DiVincenzo, con los Hornets y otros cuatro jugadores involucrados se ha cerrado. Y ha servido para confirmar que Leon Rose, el ejecutivo de los Knicks, se ha convertido por mérito propio en uno de los mejores de la NBA a la hora de hacer su trabajo. Porque tras un verano perfecto, tocando cada tecla correcta, ha cerrado el mes de septiembre con un All Star que encaja en tiempo y contrato con los Knicks actuales. Y lo ha hecho riéndose de la NBA y su nuevo convenio colectivo.
Debajo de la expresión “hecha la ley, hecha la trampa” aparece desde hoy una foto suya. Si propietarios y asociación de jugadores (NBPA) aprobaron en abril de 2023 un CBA que prácticamente evitaba los traspasos, Leon Rose y su equipo han encontrado cada resquicio legal para mejorar la plantilla. Artimañas que no han gustado mucho en las oficinas de la NBA, pero que solo Rose ha sabido encontrar. Lo hizo con Mikal Bridges, con Precious Achiuwa y hasta con Pacome Dadiet, que aceptó el 80% de la escala salarial de novatos. Y todos nos ha llevado hasta el presente. Hasta la oficialidad de Karl-Anthony Towns como nuevo jugador de los New York Knicks.
Cuando traspasaron por Bridges, los Knicks decidieron añadir jugadores al traspaso para evitar el hard-cap en el primer apron, quedando así limitados en el segundo límite. ¿Cómo los añadió? Usando la herramienta de sign-and-trade con Shake Milton, a quien le firmaron un contrato solo para ser traspasado. Añadir a Milton y Diakite ha permitido que hoy puedan hacerse con Towns. Pero cada detalle cuenta. Por ejemplo, haber esperado 60 días desde el trade de Bridges, para poder incluir el contrato de Keita Bates-Diop, que llegó de Brooklyn y ya viaja hacia Minnesota. Pero incluso añadiendo a KBD con Randle y DiVincenzo, los Knicks estaban lejos de igualar el salario de Towns. ¿Qué han hecho? Repetir el plan Milton.
Esos seis millones los han conseguido firmando contratos a Charlie Brown Jr., DaQuan Jeffries y Duane Washington Jr. Aquí venían tres problemas a solucionar: el primero, que los Timberwolves no podían recibir más dinero del que enviaban al estar por encima del segundo apron, algo que solucionaron los Hornets como tercer equipo. El segundo, otro resquicio legal, es que la NBA no permite añadir contratos mínimos en los traspasos, por lo que Rose les ha ofrecido un contrato por valor de un dólar más que el mínimo de veterano. Contratos por tres años por norma, pero solo el primero tiene que ser completamente garantizado. Los tres serán cortados en los próximos días por Charlotte salvo sorpresa mayúscula,
Y el peor de los problemas, que Washington Jr. ya tenía contrato con Partizan de Belgrado. La solución ha sido pagar el buyout (no se han hecho públicas las cifras, pero alrededor del millón), firmar al jugador, traspasarlo y una vez cortado por Charlotte, vuelva a firmar con Partizan. Se perderá varios partidos oficiales (incluyendo Baskonia en Euroleague) pero gana $2.3 millones por firmar su nombre. Desde hace unos años, la NBA creó una norma conforme los equipos solo podrían realizar sign-and-trades con jugadores que hubieran terminado el pasado curso con ellos, por eso uso frecuente de retirados. Washington Jr. tuvo un contrato two-way, por lo que no solo era la opción más barata para los Knicks, sino también la más sensata.
Hay más detalles a desmenuzar sobre lo hecho por Rose. Por ejemplo, el tiempo. Esperaron lo justo tras Mikal Bridges, pero sabían que tenían que apretar el gatillo antes del inicio de la temporada, ya que no se permite realizar sign-and-trades durante el curso. O el hecho de hacerlo cuando las franquicias pueden tener todavía 21 jugadores con contrato, lo que permite que Charlotte pueda recibir tres jugadores sin enviar a nadie, aunque hayan tenido que cortar a Marcus Garrett y Caleb McConnell, algo que iban a hacer en la próxima semana para que pudieran jugar durante la temporada en el equipo afiliado de la G-League y mantener sus derechos.
En total, entre pago al Partizan ($850,000, dinero en efectivo enviado a los Hornets ($7.2 millones), incremento salarial y del impuesto de lujo, a los Knicks les sale la llegada de Towns por $45 millones, pero permite mejorar la plantilla para este año y seguir por debajo del segundo apron el próximo, cortesía del contrato de Jalen Brunson. 2027 será otra historia, pero hasta entonces, los Knicks tienen margen para competir y seguir arreglando su plantilla y finanzas.
Lo conseguido por Rose se puede resumir como magia financiera. Ha logrado, pese a estar por encima del primer apron y hard-capped en el segundo, aumentar los salarios de sus jugadores enviando contratos que no tenían, y que firmaron solo para igualar lo recibido. Milton con Bridges y esta vez, los Knicks se han inventado casi $7,5 millones en jugadores que antes de ayer no contaban para el equipo. El premio, Karl-Anthony Towns.
