Nikola Jokic: historia de Nuggets tras dos tremendos dobles-dobles

Jokic

Nikola Jokic es el primer jugador de los Denver Nuggets en firmar dos partidos de manera consecutiva con al menos 20 puntos y 20 rebotes. Tras firmar un 29-21 en la derrota ante Charlotte este domingo ha terminado con un 26-21 en la victoria ante Clippers por 103-100.

Jokic terminó con 26 puntos, 22 rebotes, 8 asistencias, 2 tapones y 2 robos. Junto a él los 17 puntos de Will Barton. Los mejores anotadores de los Clippers fueron Brandon Boston  y Eric Bledsoe con 18 puntos. Serge Ibaka terminó con 10 puntos, 6 rebotes, 3 asistencias y un 4-6 de cancha en 19 minutos.

Así fue el partidazo de Jokic:

https://twitter.com/NBAspain/status/1475353250295599107

El dato de la noche: Lleva 6 .partidos en su carrera de 20+20. Ha superado a Camby en los Nuggets

https://twitter.com/GIGANTESbasket/status/1474839588342542339

Contaban sus compañeros que, a la hora de entrenar, el ejercicio favorito del Nikola Jokic adolescente eran las secuencias de tres contra tres a media pista. El doble motivo no podía ser más simple: jugar en media cancha le hacía llegar el balón más rápido y -sobre todo- le ahorraba esfuerzos físicos.

Aquel chico, muy pasado de peso, era entonces alérgico a toda rigidez de pizarra, adicto a las bebidas azucaradas e incapaz de hacer una sola flexión. Hoy domina en la mejor liga de baloncesto del mundo. Múltiples aspectos de su vida han cambiado aunque permanece inalterable, en el fondo, el esencial: su capacidad supersónica para ver, comprender y ejecutar el baloncesto. Un don creativo que le sitúa en el escalón más alto de la cadena histórica, junto a los elegidos.

Nikola Jokic, el menor de tres hermanos, sorprendió al mediano, Nemanja, cuando este regresó a su Sombor natal (al noroeste de Serbia) a inicios de la pasada década, tras siete años fuera, concretamente en Estados Unidos. Íntimo de Darko Milicic, con el que vivió en primera persona –y a menudo como cómplice- su debacle americana, Nemanja pudo ver en Nikola unas posibilidades inimaginables a su marcha, cuando el menor tenía únicamente diez años.

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