Pascal Siakam: la pieza para el rompecabezas ofensivo de los Pacers

La llegada de Pascal Siakam a Indiana abre una puerta infinita de posibilidades al ataque de los Pacers en la pareja que formará con Tyrese Haliburton.

Pascal Siakam Pacers

Tras la salida de OG Anunoby era cuestión de tiempo saber cuándo se iba a hacer oficial el traspaso de Pascal Siakam. Los Raptors, oficialmente vendedores en este mercado de traspasos, se han deshecho de sus dos últimos recuerdos del anillo de 2019 y ya miran al futuro alrededor de Scottie Barnes. Anunoby ya ha demostrado en 20 días que su encaje en New York es como guante de seda; ahora es turno de Siakam de probar que su llegada a Indiana es la decisión correcta por parte de los Pacers, que buscan en el camerunés un perfecto Robin para Tyrese Haliburton. Y tienen motivos para pensar que Siakam es esa pieza que les pueda llevar al siguiente nivel.

Pascal es, indudablemente, el mejor jugador del traspaso y se convierte sin ningún tipo de duda en el segundo mejor miembro de la plantilla de Indiana. Los Pacers encuentran en Pascal Siakam, dos veces All NBA, dos veces All Star y campeón en 2019, una referencia ofensiva que no tenían, una pareja de baile para Tyrese Haliburton. No soluciona los problemas defensivos de los Pacers, que si bien no se acentúan con Siakam solo por tamaño y envergadura, en las últimas semanas han dado muestras para ilusionarse.

Siakam está en el top-10 de la NBA en puntos anotados en transición (5.7), donde los Raptors eran el mejor equipo, por delante de Indiana, y en porcentaje de tiro al contragolpe (67.2%). Ahora jugará junto al base que lidera la NBA en asistencias en transición, Haliburton. Pero sobre todo la conexión entre Siakam y Haliburton será de espacio y recursos. Indiana lidera la liga en bandejas y mates, tiros de debajo del aro, donde Siakam está firmando las mejores cifras de su carrera. Puede, bajo la tutela de Carlisle y con el juego de Haliburton, encontrar una versión nunca vista por madurez y contexto en su salida de Toronto y los Pacers han apostado tres primeras rondas por él por argumentos como su eficiencia y capacidad de hacer lo que ya son élite.

Hay puntos en contra, por supuesto. Indiana es top-10 de la NBA en porcentaje de triples, intentados y anotados, uno de los equipos más eficientes de la liga desde la larga distancia. Un tercio de los puntos de los Pacers llegan desde el triple y en Siakam encuentran un jugador que está tirando un horrible 31.7% y cuyo porcentaje de carrera no llega al 33%. Aunque las únicas dos temporadas por encima del 35% llegaron cuando Pascal Siakam fue segunda y tercera espada del equipo y los focos defensivos estaban en Kawhi Leonard o Kyle Lowry. En sus últimos nueve partidos, además, ha metido un sorprendente 54.1% desde la salida de OG Anunoby, con un base como Quickley y un ritmo de juego mucho más alto, el estilo que ofrece Indiana.

Muchos de los problemas en Toronto eran contextuales. Un equipo creado sin espacio en la pintura hasta la llegada de Poeltl y sin generación clara desde la salida de Fred VanVleet, y donde el estilo de juego de Siakam se encontraba con el de Scottie Barnes, siendo un problema para competir y desarrollar. En Indiana ahora tendrá la oportunidad de jugar un sistema nuevo, donde la presión defensiva caerá sobre otro jugador y rodeado de amenazas en el tiro. Existe la opción realista de ver un nuevo y mejorado Pascal Siakam, aunque el miedo es que sea una pieza demasiado similar a Myles Turner en el uso que Indiana le pueda dar, simplemente mejor.

Es cierto que con Pascal, Indiana consigue una alternativa a Haliburton para cuando el base esté en el banquillo o lesionado, un jugador capaz de crearse sus propios puntos de muchas formas y colores. Siakam promedia 0.97 puntos por posesión en aclarado, el punto más débil de Indiana en ataque, 1.05 en juego en el poste donde Indiana es uno de los diez equipos con menor impacto y tira un 78.9% desde el codo, herramienta que no han usado en Indiana esta temporada. Pero para que Siakam tenga un impacto con ellas, necesitará hacer lo que mejor sabe: bajar el ritmo, pedir el balón y trabajar al poste, algo que no tiene por qué ser beneficioso para el ataque de Rick Carlisle, que depende de su ritmo, del movimiento de balón y de que el balón pase por las manos de Haliburton.

Porque pese a que los Pacers son el mejor ataque de la temporada e historia de la NBA, su ofensiva baja a niveles promedios en estático: de mejor porcentaje de tiro efectivo a séptimo. Indiana gana porque juega un estilo único y es razonable pensar qué, en caso de variarlo, las métricas puedan sufrir. Uno que realza las virtudes de Haliburton y en el que Siakam puede tener un buen encaje, pese a sus carencias de tiro. Pero pese a mejorar con Haliburton y Siakam, no llegan al nivel suficiente para pelear por el Este. Milwaukee, Philadelphia y sobre todo Boston siguen al menos un escalón por encima, con Orlando, New York, Cleveland y Miami siendo una verdadera amenaza para el cuarto puesto.