‘Un perro en el Jardín. Cuidado que muerde’. Jose Ajero analiza a los New York Knicks

‘Un perro en el Jardín. Cuidado que muerde’. Jose Ajero analiza a los New York Knicks

Es bueno recordar a los fans de los Celtics que Garden en la NBA hay uno. El de Nueva York, punto. Dicen que es el Arena más conocido del mundo. Pero en la época en lo que todo lleva una «I» por delante, o se le añade la palabra «Smart», el Garden es un objeto de decoración de la ciudad. De verdad, lo que pasa entre sus cuatro mil paredes será glamuroso, pero poco eficiente. Y los principales responsables, son los Knicks

Vivir en Nueva York aunque te mate. La ciudad que te pone mochilas cargadas de piedras cuando estás en la cima. Hay tanta gente, que muchos te odian porque ya quisieren ellos ser como tú. De hecho, un pequeño rayo de luz, o de esperanza, en un túnel, no vale de nada.

Esto digo. Los Knicks son un equipo de todo menos exitoso. Yo ya incluso empiezo a pensar que las banderas de campeones y las imágenes de Willis Reed cojo pertenecen a la misma producción que las del hombre en la luna. Algo grabado y editado en un plató de televisión y que nunca, nunca, nunca, pasó de verdad.

Cada proceso de rehabilitación de su imagen deportiva ha caído por los suelos en el siglo XXI. No valen ni ‘ios’ ni ‘android’ para ilustrarlo. De hecho, la ciudad y su entorno, no ha sido condescendiente con su gente, ni con sus aduladores. Los andares operables producidos por las operaciones de cadera, han dejado de ser inteligentes y llenos de personalidad, a ser hasta mofa.

A Phil Jackson, con Jordan aún en la partida, se le puede considerar la mayor eminencia del basket con vida. O al menos, en activo. Si preferís a MJ, siempre se puede discutir entre el huevo y la gallina.

Hablando de las gallinas, Phil iba a ser la de loa huevos de oro. La que iba a hacer a los Knicks otra vez campeones. Una idea bastante coherente dado el nivel de la Liga (Warriors, Spurs, Cavaliers…). Entiendan ironía. Pero para ganar, hay que construir, bases, puentes, estructuras sólidas. Y es algo tan complicado, como positivo si se logra.

Kristaps Porzingis llegó a Knicks con etiqueta marca ‘I Told You’, una multinacional que en España se llama ‘Te lo dije’. Le esperaban con las tijeras para el recorte y la primera que el jodido letón la cagara, luciría la etiqueta ‘Te lo dije’. Pero a Phil le salió bien, e independientemente de sus conexiones y acompañantes en la cancha, ya es un puente hacia algo.

Después, le ha rodeado de buenos nombres. Sobre todo, comulga con Carmelo, aún alcalde de los Knicks. Además, le ha puesto buenos tronquetes como cinco, para que no tenga que hacer todos los deberes que implica la pintura.

KP es una eminencia en la ciudad. Dice Willy Hernangómez que de la puerta del coche a la puerta del restaurante, en condiciones normales, tardan lo mismo que en cenar. Lo repetimos es el puente que construyó Phil Jackson y ahora resulta ser tan famoso como la BMW de los puentes, que de sur a norte forman Brooklyn, Manhattan y Williamsburg.

Los Knicks este año rompieron la hucha. La tienen grande y poderosa en atracción y fueron capaces de fichar a Derrick Rose y Joakim Noah. El primero vino de traspaso y el segundo, con un caché de casi 20 kilos al año. Vino para lo que decimos arriba, dar poso y reposo a KP en la pintura. Su aportación es aquello que más llama la atención, pero no sé por qué. Nunca en su carrera promedió los 13 puntos y hay muchos que aún piensan que es un gran lector del juego.

Con 31 años y los dos últimos en el limbo por lesiones, su contribución para Knicks a veces deja penar que el equipo va mejor sin él. Que va de maravilla cuando Kyle O’Quinn abre el partido y Willy entra desde el banco.

Pero vaya, hay otra circunstancia que ha hecho mejores a los Knicks. Carmelo siendo ese cuatro que vemos con la USA Basketball y Porzingis utilizando sus centímetros como centro de la pintura. Vamos, el basket que se lleva ahora.

Total, que los Knicks, por fin han encontrado algo a lo que agarrarse. Porque ahora, ganan en casa, de hecho aún no han perdido. Y las dos últimas víctimas son equipos con pase de playoffs. Y tienen un perro grande que ladra y asusta, que se llama KP. Pero mientras se pueda, en la Gran Manzana se hablará de la inestabilidad de Noah.