Philadelphia 76ers: causas de su debacle ante los Celtics y opciones para su futuro

Philadelphia 76ers: causas de su debacle ante los Celtics y opciones para su futuro

Los Philadelphia 76ers se despidieron a las primeras de cambio de los Playoffs NBA, tras sufrir un doloros0 4-0 en su eliminatoria ante los Boston Celtics. Es el primer ‘barrido’ de los Celtics a los Sixers en toda la historia de sus duelos, tras una serie que puede servir como punto de inflexión para el proyecto.

¿Qué ha fallado para sufrir ese 4-0? ¿Por dónde puede pasar el futuro?

La baja de Simmons: en defensa… y ante Tatum

Ben Simmons no pudo jugar con Philadelphia, a causa de su lesión de rodilla. Y en defensa se notó muchísimo su ausencia. El australiano es muy versátil, defiende múltiples perfiles diferentes y es clave a la hora de cortocircuitar la circulación de balón rival, por su lectura en líneas de pase y cóctel velocidad/tamaño. Liderar la Liga en robos y estar en la élite en ‘deflections’ no es casual. Pero no solo es un jugador importante en el esquema coral.

En lo individual también es determinante. Simmons ha solido ser el mejor defensor posible para Jayson Tatum. Esta temporada, ante su marca, el jugador de los Celtics se quedó en un 32% en tiros de campo, una cifra bajísima que demuestra lo incómodo de la defensa del australiano. Sin él cerca, Tatum ha dominado la eliminatoria con 27 puntos de media y excelentes porcentajes (48% de campo y 42% en triples), además de perder solo tres balones en toda la serie. Imparable para Philadelphia y una vía de agua sin corregir. Los Sixers han permitido 117 puntos por 100 posesiones en la eliminatoria, lejísimos de sus datos en fase regular, que entraban en el Top 10 defensivo NBA, por debajo de los 109.

Sin amenaza exterior… un espacio de ataque irrespirable

Los Philadelphia 76ers han metido únicamente el 26.4% de sus tiros de tres ante Boston. Es el peor porcentaje de todos los equipos de Playoffs, a lo que hay que sumar el volumen de aciertos (solo ocho anotados por encuentro), también el peor dato de la fase final. Para un equipo con Embiid como principal referente ofensivo, un jugador cuya principal virtud es dominar en poste bajo, la ausencia de amenaza exterior ha convertido el ataque en un embudo. Sin atención al tiro exterior, repleto de errores, los Celtics podían centrarse en colapsar su pintura.

Aún así, Joel Embiid ha promediado 30 puntos en la eliminatoria. Lo ha hecho a pesar de tener unas condiciones pobres en un ataque que facilitaba las ayudas defensivas rivales casi inmediatas. Para un equipo que, además, tenía como baza usar formatos grandes, con Horford junto al camerunés, ese espacio ofensivo no hacía más que empeorar. Philadelphia no llegó a 102 puntos en ninguno de los tres primeros partidos de la serie. Y en el último se quedó en 106. Demasiado poco para batir a Boston.

Harris y Horford, discretos

En la NBA es irremediable juzgar a los jugadores por sus contratos, al menos en una parte. Tobias Harris (32.7 millones) y Al Horford (28) son los dos jugadores que más dinero han percibido en la franquicia este curso. Y su rendimiento ha sido muy pobre en la fase final. Harris se ha quedado en 15.8 puntos, con un terrible 39% de acierto en tiros de campo y un 10% en triples (2/15 en la serie). Horford ha aportado 7 puntos y 7 rebotes de media, guarismos muy escasos para un equipo que, sin Simmons, necesitaba un paso adelante de sus referentes en el frontcourt.

Josh Richardson, con 16.8 puntos y un 42% en triples, ha sido una opción de respuesta para Brett Brown. Al igual que Shake Milton, con 14.5 puntos y también un 42% en triples. Pero ha faltado otro jugador que pudiera generar puntos automáticos, capaz de botar y marcar diferencias o desequilibrar. Harris, teóricamente buena baza para esa función sin Simmons, ha estado lejos de su plenitud.

Brett Brown, sin respuestas

Su quinteto titular (Milton-Richardson-Harris-Horford-Embiid), el más usado, ha sido triturado por Boston (-15 de net rating). Pero el cambio inmediato a formato más pequeño, cambiando a Horford por Thybulle, segundo quinteto más usado en la serie, también fue superado con claridad (-10.5 de net rating).

Los Sixers no han encontrado una fórmula apropiada y han insistido demasiado en algunas que no funcionaban, por ejemplo Brown no ha sabido (aunque el objetivo era complicado) dar facilidades para que Embiid recibiera más veces y en mejores condiciones en ataque, donde el plan se hizo previsible muy pronto (balón inmediato al camerunés, que facilitaba la ayuda) en lugar de mover algo más a la defensa para que recibiera más tarde y con opción de ejecutar.

Su equipo ha tenido incluso problemas en el rebote defensivo (28% de capturas ofensivas para Boston), un área en el que teóricamente debían dominar. Atado por la escasa amenaza exterior de sus jugadores, Brown ha acabado sin posible respuesta a una eliminatoria teñida de verde sin oposición. Que acabó por la vía rápida para los Philadelphia 76ers.

¿Y el futuro, qué?

Elton Brand, General Manager, se ha caracterizado por no titubear en cuanto a movimientos de plantilla se refiere. Nada más aterrizar en la Gerencia apostó por Jimmy Butler y Tobias Harris, vía traspaso, para tratar de competir el pasado curso. Y en verano, ante las salidas de Butler (vía traspaso, obteniendo a Richardson a cambio) y Redick, ofreció la continuidad a altísimo coste a Harris y buscó a Horford en la agencia libre. Las opciones parecían de difícil acomodo en un equipo ya con Simmons en sus filas, sobre todo a nivel de espacio en ataque, pero lo peligroso fue el volumen y largo plazo de esos contratos. Harris aceptó 180 millones por 5 años y Horford, 109 por 4.

¿Resultado? Enorme compromiso salarial. Esos dos contratos van a resultar muy complejos de mover por la Gerencia. El de Harris es larguísimo y de enorme cuantía, mientras que el de Horford involucra a un jugador de 34 años. Uniendo a ambos el hecho de que Embiid cobrará 29 millones la próxima campaña y Simmons más de 28, la maniobrabilidad va a ser muy compleja. La coexistencia de esos cuatro hombres es clave para el proyecto, pero siembra dudas deportivas y precisamente los dos hombres más prescindibles (Harris y Horford) tienen los dos contratos más difíciles de mover. Es más que posible que lo intente, pero está por ver qué es capaz de conseguir a cambio de alguno de los dos.

Brand puede optar también por otras dos soluciones. Una, la más ‘sencilla’: prescindir de Brett Brown y dar continuidad al núcleo. Lo que ya han hecho. El técnico no ha tenido al equipo al completo en estos Playoffs y eso ha alterado sus planes, pero el 4-0 ha llevado a Brand a buscar otro entrenador. La otra, más radical: buscar salida a Embiid (26 años) o Simmons (24), para reorganizar el proyecto en torno a uno de ellos.

Cualquiera de los dos tendría mercado de sobra pero la decisión supondría, en cierto modo, el reconocimiento de un fracaso a la hora de buscar la coexistencia entre sus dos principales jugadores salidos de ‘El Proceso’, a la hora de recolectar elecciones altas de Draft, incluyendo en la terna a un Markelle Fultz que fue enviado a Orlando a muy bajo coste. Embiid y Simmons pueden ocupar espacios similares en ataque y siendo dos jugadores que no se prodigan con acierto desde el triple condicionan el ataque de un equipo que pretende ser candidato. Siendo ambos excelentes en el apartado defensivo, su coexistencia en ataque no ha sido resuelta. Y si la Gerencia de los Philadelphia 76ers pierde la paciencia, cortar de raíz el problema aparece como opción. Que sea la acertada ya es otro tema.

En cualquier caso, panorama complejo para una franquicia que partía con esperanzas de llegar muy lejos en Playoffs y ahora se enfrenta a preguntas difíciles (y clave) para el porvenir de su proyecto.