Daryl Morey, el elegido para desatascar el proyecto de los Sixers: perfil personal y retos por delante

Daryl Morey, el elegido para desatascar el proyecto de los Sixers: perfil personal y retos por delante

No ha tardado en encontrar trabajo. Daryl Morey, uno de los ejecutivos más reconocidos de la NBA durante la última década, fue noticia hace apenas un par de semanas por hacerse pública su salida de los Rockets, donde ejercía como ‘General Manager’. Ahora, insiders americanos revelan que ya ha encontrado otra franquicia en su carrera: los Philadelphia 76ers. Firmará por cinco años y con el papel de Presidente de Operaciones.

Morey, de 48 años, puso fin a una era en la que ha abanderado, en primera persona, el proceso de cambio analítico de la NBA, hacia el sabermetrics y el impacto de la estadística, así como la evolución en la forma de interpretar el ataque en base a su productividad. Y asume ahora un reto complejo en Philadelphia, una franquicia con talento pero difícil coexistencia y con una inconsistencia que le ha hecho no estar al nivel de las expectativas los últimos años.

Desde su aterrizaje como principal figura de la Gerencia de Houston (2007), los Rockets han sido el segundo mejor equipo de la NBA en lo referente a porcentaje de victorias en fase regular (61.5% acumulado en esos trece años), únicamente por detrás de los San Antonio Spurs. Pero tal rendimiento ha quedado ensombrecido por su falta de éxito en la fase final. No han alcanzado ninguna final de la NBA en ese período.

Los Sixers, su nuevo destino, se encuentran en un punto de inflexión. Despidieron a su técnico, Brett Brown, para firmar a Doc Rivers (despedido por los Clippers) como relevo. Y la falta de éxito en Playoffs ha conducido a la franquicia a buscar también un giro a sus despachos, donde Elton Brand ha tenido un enorme peso desde su llegada al puesto de ‘General Manager’ en septiembre de 2018.

Con solo dos años al frente de la Gerencia, Brand impulsó rápidamente movimientos agresivos (se hizo con Tobias Harris y Jimmy Butler vía traspaso) buscando el éxito inmediato en ese curso 2018-19. Sin éxito en Playoffs (cayó en semifinales de Conferencia ante Toronto), buscó también ser agresivo el siguiente verano (renovó con un contrato máximo a Harris y cubrió la marcha de Butler, como agente libre, con la firma de Al Horford). Pero también se ha demostrado sin éxito.

El panorama ahora es complejo. Philadelphia es, salarialmente hablando, uno de los equipos más congestionados de la NBA. El próximo año, solo entre cuatro hombres (Joel Embiid, Ben Simmons, Tobias Harris y Al Horford) tienen comprometidos 120 millones de dólares, cifra que sube a 125 para la campaña siguiente. Y ese escenario sucederá sin haberse demostrado su coexistencia como dominante en pista, lo esperado con un compromiso tan salvaje en lo económico.

Brand ha sido, desde el inicio, muy agresivo con sus movimientos a corto plazo, pero los enigmas no se han despejado y las cuentas se han complicado. Su credo, alejado de la visión analítica y de sabermetrics, contrasta bastante con la figura de un Morey que, como Presidente de Operaciones, debe acometer movimientos importantes para girar el rumbo deportivo. Eso sí, en principio ambos coexistirán en unos despachos en los que Morey será la cabeza pensante del proyecto, a nivel deportivo.

Su margen de acción va a ser limitado, en primer momento, porque los contratos de Harris y Horford son muy difíciles de mover (muy elevados en volumen y años), y la decisión de mover a Simmons o Embiid, que requiere sosegado análisis, puede marcar el devenir de Philadelphia los próximos años.

Pero su llegada revitaliza una Gerencia atascada en un proyecto de enorme ambición y frustrante presente. De cómo sean los caminos a tomar puede depender salir o no de ese estado de frustración para una franquicia con potencial para reinar en el Este.