Ricky Davis y el intento de triple-doble más pillo de la NBA

Ricky Davis y el intento de triple-doble más pillo de la NBA

Uno de los jugadores que más prometía en los inicios de siglo, Ricky Davis, quedó señalado por pasarse de listo en 2003

Hubo un jugador que intentó hacer un triple-doble y le salió el tiro por la culata. Muchos lo han intentado en la historia de la NBA, sobre todo en la actualidad, pero a ninguno le costó tanta mala fama y exposición pública como a uno. El 16 de marzo de 2003, en Cleveland, a Ricky Davis se le ocurrió que podía ponerle la guinda a un partidazo con esa mítica estadística y lo que consiguió fue la furia de media competición.

Davis era parte de los Cavaliers pre-LeBron. De hecho, el partido en cuestión tuvo lugar meses antes del mítico draft en el que, además de otros como Carmelo Anthony, Dwyane Wade o Chris Bosh (y, sí, Darko Milicic), los de Ohio eligieron a su mesías, LeBron James, en la primera posición. Esa temporada previa supuso la mejor a nivel estadístico de un chico de Las Vegas que apostó demasiado a sí mismo y acabó sin nada. Ricky Davis promedió 20,6 puntos por encuentro, su mejor marca de toda la carrera, y era el ordeno y mando de unos Cavs que no ganaban y donde los datos individuales iban más al alza que los colectivos. Davis había empezado en los Hornets, en la primera etapa de la franquicia, allá por 1998, pero tanto ahí como en los Heat, el equipo que fue su puente entre Charlotte y Cleveland, no pasaba de los cinco puntos de media. Los Cavs contrataron a Keith Smart como entrenador para darle otro aire al equipo, pero ni así. El que lo logró fue Davis, pero no por el beneficio de todos sino por el suyo propio.

Lo que ocurrió aquel día de 2003 le marcó tanto que en sus etapas posteriores tenía las expectativas demasiado altas y no tenía el crédito para fallar que se les concede a otros jugadores que, por ejemplo, no hicieron lo que él hizo. En los Celtics y en los Timberwolves fue una referencia, pero en los Heat (con Wade por delante) y en los Clippers (todavía desnortados) no lo pudo conseguir y acabó en otros baloncestos. En el Turk Telekom, admitiendo que no había visto un partido internacional en su vida, y luego en China, Francia y Puerto Rico. En 2014 vio su carrera terminando en la D-League, el último intento para volver a la NBA a través de su liga de desarrollo, y con sólo 33 años.

El momento más bajo de Ricky Davis

Intentar engañar al aficionado, a los compañeros y a uno mismo. Eso es lo que intentó Ricky Davis en 2003. En un partido en el que los Cavaliers jugaban como locales ante los Jazz quiso culminar sus estadísticas con una jugada ilegal que le diera el rebote que le faltaba para el triple-doble. Con el partido ya decidísimo, con victoria amplia de su equipo (122-95), Davis recibió el balón en su campo a falta de seis segundos y se adueñó del rebote del tiro que realizó a su propia canasta para lograr su objetivo: el primer triple-doble de su vida. Acabaría con 28 puntos, 9 rebotes y 12 asistencias porque los árbitros lo anularon. Las protestas de Jerry Sloan, técnico rival, fueron cruciales. Los oficiales de la mesa de anotadores no dieron validez al lanzamiento en canasta propia porque así está escrito en la regulación, por lo que el rebote tampoco debía ser apuntado. DeShawn Stevenson, el hombre que defendía esa última e inútil acción, fue a por él y le hizo una falta dura para mostrar que lo que Davis acababa de hacer no era profesional. Sloan felicitó a su jugador en el túnel de vestuarios por la falta: «Se ha intentado meter una canasta a sí mismo. Estaba tratando de dejar mal a alguien… DeShawn le hizo falta y estoy orgulloso de él, yo también se la hubiera hecho. Y además le hubiera pateado el culo. Yo le hubiera tirado al suelo incluso más fuerte. Que me lleven a la cárcel por decirlo, si es necesario. Esto no es baloncesto de colegio. Que lo hubiera intentado cuando el partido importaba algo, que ya veríamos».

Se tomó la jugada como una falta de respeto a todo el mundo. Luego otros han intentado cosas parecidas para hacer un triple-doble, pero no de forma tan flagrante.

La NBA dejó la pelota en el tejado de los Cavaliers. La franquicia no quiso sancionarle en un principio, pero acabó haciéndolo ante la presión de sus seguidores -y pese a que había ganado holgadamente el partido- por una conducta antideportiva.