El día que Derrick Rose se desahogó ante la prensa sobre lo sufrido en su carrera

El día que Derrick Rose se desahogó ante la prensa sobre lo sufrido en su carrera

Derrick Rose llegó a dominar la NBA. Porque Rose fue y sigue siendo el jugador más joven en ser elegido como MVP de la NBA. Lo hizo con apenas 22 años y cinco meses, en su tercera temporada en la Liga, cuando lideró a los Bulls a un balance de 62 victorias en fase regular con promedios de 25 puntos, 7.7 asistencias y 4.1 rebotes.

Las lesiones destrozaron a aquella bestia, hasta el punto de llegar a ser casi un juguete roto en un deporte que parecía diseñado para él. Hace unas temporadas, antes de que los Wolves lo sacasen del ostracismo firmándole en la recta final de campaña, Rose se desahogaba ante los medios de comunicación en la víspera a su estreno con Minnesota, en marzo de aquel año.

En el programa ‘El Reverso’, los periodistas Gonzalo Vázquez y Andrés Monje abordaban su caso en un capítulo especial, dedicado a su figura. Las confesiones de Rose durante aquel tramo de su carrera fueron honestas y dejaban clara su intención de seguir disfrutando con el baloncesto.

“Esto es lo que pienso sobre todo esto: vosotros podéis tener vuestra perspectiva sobre mí, que soy un fracaso, que no puedo jugar, que no puedo tirar, podéis pensar esto y lo otro. Está bien, no me lo tomo a pecho. Si es como os sentís, pues es como os sentís, me parece bien. Pero al mismo tiempo no necesito vuestra puta aprobación. Sé quién soy y sé el tipo de jugador que soy. Eso tiene que respetarse, del mismo modo que yo respeto lo opuesto. Así es como me siento sobre esto”

“Tengo 29 años, algunos actúan como si tuviera 39. Todavía puedo jugar, algunos piensan que estoy en silla de ruedas. Con todas las lesiones que he tenido, desde un punto de vista físico, el cuerpo médico de los Wolves ni siquiera podía creer la forma en la que estoy ahora mismo a pesar de todo lo que llevo encima»

«Todas las pequeñas cosas como estas me ayudan a salir ahí fuera, trabajar incluso más duro… posiblemente se piense que voy cojeando siempre o que tengo que llevar bolsas de hielo todo el tiempo. Ese tipo de cosas, pero la realidad es justo lo contraria”

“Me siento bien, creo que mi cuerpo está bien. Esta última vez que tuve la lesión… fui desequilibrado cuando estaba en el aire ¿Cómo puedo evitar eso? Trato de evitar situaciones que yo puedo controlar. En la caída me torcí el tobillo pero ahora la gente, los aficionados, están en Snapchat, en Twitter, en Instagram… cualquiera de esas plataformas, viendo solo los highlights o vídeos cortos de partidos. Piensan ‘oh, se lesionó otra vez’. ¿Viste el partido? No, pero estás escribiendo de eso incluso antes de poder verlo»

“Creo que no tengo nada que demostrar. Para mí se trata más sobre ser feliz jugando y saber que lo doy todo. Me alejaré de esto cuando considere que debo alejarme. La siguiente etapa de mi vida será prepararme para una vida después del baloncesto, pero mientras esté en el baloncesto… lo es todo. No pienso sobre ninguna otra cosa. No tengo una fundación u otra clase de cosas que otros jugadores puedan tener, el baloncesto es mi prioridad número uno. Siento como si no pudiera tener dos amores a la vez, considerando la forma en la que amo el baloncesto, cuánto me sacrifico por el juego, estoy al cien por cien con ello. Y lo estaré hasta el día en el que me vaya. Estaré siempre al cien por cien”

“Jugaré hasta que no pueda más. Hasta que me encuentre mental y físicamente agotado, exprimido. En ese momento será cuando haga la transición hacia la segunda etapa de mi vida. Llevando diez años en la NBA, quieres ser capaz de hacer una transición limpia y suave, pero mientras llega eso estoy aquí cada día, dando todo lo que tengo”

Y ha seguido y afronta otra temporada más con los Knicks, en otro rol, con otro papel pero siendo el mismo Rose, el que enamoró en sus primeros años.