Sergi Oliva: “Los nuevos retos de la NBA requieren respuestas diferentes”

Sergi Oliva

Sergi Oliva se ha convertido en nuevo asistente del GM de los Portland Trail Blazers. El técnico catalán deja Utah Jazz y regresa a los despachos, donde hace un trabajo muy bien valorado por las franquicias NBA. Recuperamos esta entrevista publicada con Oliva en nuestra revista, en el número de abril de 2022 que puedes conseguir aquí.

Nuestro baloncesto esconde protagonistas de mucho empaque. The Athletic, uno de los medios de comunicación de referencia del mundo NBA, incluyó hace unas semanas a Sergi Oliva en ‘40 under 40’, una prestigiosa lista en la que aparecen las 40 personas menores de 40 años que más van a influir en la evolución de la competición. Los ejecutivos, entrenadores y agentes seleccionados tendrán un papel clave en definir cómo será la NBA del futuro. Natural de un pueblo que no llega a los 8.000 habitantes (Gelida) y sin experiencia previa profesional antes de cruzar el océano, el entrenador ayudante de los Utah Jazz es una de las puntas de lanza de la innovación.

Gigantes: ¿Cómo te enteraste de tu presencia en la lista?

Sergi Oliva: Me cogió por sorpresa. Yo no sabía nada y me empezaron a llegar mensajes felicitándome. Cuando ves los nombres que aparecen en la lista, te das cuenta de la importancia. Es un reconocimiento que hace mucha ilusión. El planteamiento que hace el artículo es interesante porque el deporte está cambiando y lo que ellos buscan es detectar a las personas que hacen cosas diferentes que empujen el baloncesto a evolucionar. El análisis es desde diferentes puntos de vista, tanto ejecutivo como de pista.

G: ¿Se puede seguir innovando?

Sergi Oliva: A mí siempre me gusta luchar contra la idea de que en el basket está todo inventado, que es una frase que se dice mucho y que no es verdad. Para empezar porque la definición de lo que es el basket ha cambiado mucho en los últimos años. Cómo ganar, cómo preparar al equipo, cómo organizar la franquicia… No se hacía igual hace 15 años que ahora. Los nuevos retos de la NBA que se plantean requieren respuestas diferentes. El objetivo no es vivir el presente sino tratar de imaginar cómo serán las cosas dentro de cinco años. Si realmente iremos hacía allí, ¿por qué no podemos empezar a hacer las cosas así ahora mismo? Cuando los Warriors empezaron a jugar como juegan o, tirando más hacia atrás, o los Spurs es porque fueron capaces de anticiparse. Esa anticipación te da una ventaja competitiva.

G: El artículo te destaca por tu capacidad de innovación usando los datos generados por el juego de forma estratégica.

Sergi Oliva: Sí, cita una frase que Quin Snyder dijo cuando me fichó. Los perfiles de los entrenadores han cambiado y con ellos el nivel de especialización. Antes, los departamentos estaban más delimitados. Ahora es diferente, todo el mundo da sus ideas. No creo que me ficharan por ser entrenador del Hortonenc sino porque puedo aportar una visión diferente desde el punto de vista de entender ventajas competitivas a partir de una visión objetiva del juego o de estudiar la manera de jugar de manera diferente, usando los datos para ajustarte de manera más rápida a los cambios que se producen en la NBA.

G: ¿Cuál es tu rol en los Utah Jazz?

Sergi Oliva: Yo estoy como entrenador ayudante y eso se traduce en muchas cosas. Trabajo con los jugadores en la pista, pero también participo en la preparación de los partidos y analizo cómo está jugando el equipo para entender de la manera más precisa posible qué elementos tácticos hay que tocar para mejorar. El objetivo es estar lo mejor preparados posible. Algunas veces este trabajo no se centra tanto en ganar ahora sino en estar más preparados para competir contra los equipos contra los cuáles previsiblemente lucharemos cuando lleguen los play-off. Hay que entender qué se puede hacer como equipo para cuando lleguen situaciones más adversas. También me dedico a la preparación concreta de cada partido.

G: En los Sixers tu rol era diferente, más cercando a la idea que tenemos de Money Ball.

Sergi Oliva: Exacto. Iba dirigido tanto a la confección del equipo como a su aplicación en la pista. La información que sacas de los datos o del análisis de los vídeos la tienes que absorber para intentar que sea útil. A veces caemos en el error de centramos más en el qué que en el por qué, que es entender de una manera más profunda el juego para extraer los detalles que te permiten mejorar tu equipo de manera significativa. No importa de dónde saques la información, si de los datos, del vídeo o de donde sea. Es irrelevante. Lo que es importante es que las conclusiones que saques sean ciertas y potentes. Hemos dado un paso hacia delante para entender mejor cómo es el juego sobre el parqué y mejorarlo de manera significativa. Lo que te permite hacer eso es una diversidad de inputs.

G: ¿Qué hacéis diferente al resto de equipos?

Trabajamos con una mentalidad muy abierta. Se habla mucho de filosofía de equipo y eso es importante porque hay unos principios que tienen que estar, pero debes ser capaz de ir modelando estos principios a partir del pragmatismo de entender las cosas que funcionan y las que no. Más allá de tus principios, te tienes que adaptar a un juego que es muy cambiante. Es fácil cuando se tiene éxito dormirse en los laureles y acomodarse en unos principios de juego que, cada vez, caducan más deprisa. Adaptarte constantemente a los cambios te da una gran potencia. Nosotros tenemos la suerte que la vía directa entre la generación de las ideas y su implementación es inmediata. Creo que ahí tenemos una ventaja competitiva muy grande. Por ejemplo, este año tenemos el ataque más eficiente de la liga y eso tiene que ver con entender las áreas de eficiencia de nuestro equipo en el pasado, potenciando nuestras virtudes y minimizando nuestras debilidades.

G: ¿Cómo se concreta eso?

La parte más importante del proceso es la valentía del entrenador, que debe atreverse a introducir cambios. Estas dos últimas temporadas hemos mejorado en distintas áreas gracias a la valentía de nuestro entrenador de introducir cambios: transición defensiva, rebote ofensivo, opciones ofensivas llegando, etc. Cada paso que damos nos hace mejorar. Hay que tener la valentía de querer anticiparse a los cambios y aplicarlos ahora mismo, no mañana.

G: ¿Cómo es Quin Snyder?

Es un entrenador de mentalidad muy abierta. Es una persona increíblemente inteligente. Además está muy predispuesto a entender el mundo que viene, sea nuevo o no lo sea. Prueba de ello es que estuvo unos años en Europa como ayudante para aprender y empaparse de diferentes estilos. Su estilo de juego siempre se ha ido adaptando a la realidad del baloncesto en cada momento. Para mí ha sido muy importante venir aquí y trabajar con alguien que te da tanta confianza.

G: La franquicia ha dado un salto competitivo muy bestia.

Los Jazz han hecho una inversión muy potente en el desarrollo de los jugadores. Prácticamente ninguno de los jugadores ha sido una elección del draft muy alta. Se trata de jugadores que han ido creciendo con la franquicia, que ha sabido moldearlos con un estilo concreto, que es el óptimo. Eso se llevaba trabajando desde antes de que yo llegara. Perder el miedo es clave. Si sabes que un ajuste táctico o de preparación te puede hacer mejor, tienes que apostar fuerte. Para que las cosas salgan bien hay que hacerlas de verdad, ya sea tirar más de tres o defender de manera menos ortodoxa. Hay que adaptarse a las particularidades de tu plantilla de una manera más profunda.

G: ¿Qué tramo final de temporada te imaginas?

Estamos entre los cuatro o cinco equipos potentes de la NBA. Estar un poco más arriba o abajo en la clasificación tampoco es muy importante. Lo decisivo es estar entre los equipos que pueden competir y estar en disposición de hacerlo cuando lleguen los play-off. El año pasado acabamos primeros en la liga regular, pero las lesiones no nos dejaron competir al máximo nivel. La clave es llegar en el mejor momento de forma y salud.

G: Cuando te imaginas la NBA de dentro de unos años, ¿hacia dónde crees que irá?

El tema de los triples es curioso porque cada año sigue creciendo y todavía no ha llegado a su tope. Si cada año sigue creciendo, no sé cuándo tocará techo. Los sistemas defensivos que los equipos están introduciendo para contrarrestar eso se están comportando de manera muy dispar, pero se están volviendo más extremos. Hay equipos que prefieren defender la pintura y conceder la línea de tres, y otros que centran esfuerzos en la línea de tres puntos. Hay diferentes maneras de aproximarse a esta defensa y cada vez son menos neutrales y más decididas. Otro aspecto inevitable es el siguiente. La liga siempre intenta que los partidos sea más cortos y que el producto sea más vivo. Si cada vez hay menos tiempos muertos y los descansos son más cortos, la capacidad de adaptarse a eso será muy importante, tanto táctica como física.

G: ¿Cambiarán las maneras de organizar los cuerpos técnicos?

Yo creo que sí, mucho. Los especialistas son importantes, pero la pluridisciplina crea una empatía que es importante para que una organización crezca.

G: Tu caso personal, pasar de estar en la tercera división catalana a la NBA, es de película.

Los Estados Unidos son un país en que si creen que haces bien las cosas y estás preparado te puede llegar una oportunidad. Está claro que siempre tiene que haber alguien que apueste por ti. La preparación la pones tú y luego necesitas mucha suerte. Pero como todo, cuanto más trabajas, más aumentas tus posibilidades.

G: Jordi Fernández, Xavi Schelling, Lorena Torres, Toni Caparrós… ¿Por qué somos capaces de exportar gente tan potente?

Yo veo dos aspectos. Creo que la preparación que hay es muy alta y el trabajo que se hace en formación es muy potente. Eso crea un caldo de cultivo muy propicio. Luego tiene que existir la predisposición a aceptarlo. El hecho de que la NBA se haya abierto a los jugadores internacionales también ha provocado que las franquicias estén más abiertas a introducir gente de fuera de otros ámbitos. Es un país muy abierto a buscar talento fuera, donde sea.

G: ¿Cómo ves las cosas en Europa?

Una de las limitaciones es la del presupuesto. Los equipos de la NBA tienen un límite salarial. Como no pueden gastar más en jugadores, lo invierten en el resto de aspectos que les ayuden a mejorar. En la Euroliga si los equipos tienen más presupuesto siempre pueden gastar más en jugadores. Eso limita su predisposición a invertir en otros departamentos. Pero el mundo de la analítica está creciendo mucho. Incluso a nivel amateur. Hay gente joven que está haciendo cosas muy interesantes, investigaciones que se acercan a la de algunos equipos profesionales.