Recordamos el triple-doble más extraño de la NBA: Draymond Green no necesitó puntos para hacer historia
No había precedentes de una linea estadística como la que firmó el ala-pívot en 2017
Hoy hace nueve años, la NBA fue escenario de una de esas noches casi imposibles de repetir. Draymond Green firmó el triple-doble más extraño jamás registrado en la liga sin necesidad de alcanzar los diez puntos, una anomalía estadística que sigue siendo única actualmente.
Ocurrió un 10 de febrero en Memphis, en una victoria de los Golden State Warriors por 122-107 ante los Grizzlies. Green terminó el encuentro con una línea que desafía cualquier lógica ofensiva: 4 puntos, 12 rebotes, 10 asistencias y 10 robos. A ese impacto se le sumaron, además, cinco tapones, completando una actuación defensiva sin precedentes en la era moderna de la NBA.
Con esos números, el entonces ala-pívot de los Warriors se convirtió en el primer jugador de la historia en lograr un triple-doble sin llegar a los dobles dígitos en anotación. Pero no solo eso. También fue el primer jugador desde que robos y tapones se contabilizan de forma oficial —temporada 1973-74— en alcanzar al menos 10 robos y cinco tapones en un mismo partido.
Solo Alvin Robertson había logrado antes un triple-doble con robos como una de las tres estadísticas principales, cuando firmó un cuádruple-doble (20 puntos, 11 rebotes, 10 asistencias y 10 robos) en 1986 con los San Antonio Spurs.
La anotación fue, de hecho, casi anecdótica. Green lanzó solo seis tiros y asumió desde el primer minuto un rol muy claro dentro del engranaje colectivo de Golden State, centrado en la defensa, la lectura del juego y la generación de ventajas para sus compañeros. Tras el partido, reflejó ese planteamiento: «Tengo que darlo todo en defensa. Muchos jugadores de este equipo pueden anotar. No necesitamos que yo anote«.
Aquel partido fue también el 18º triple-doble de la carrera de Green, todos ellos vinculados al éxito colectivo: hasta ese momento, los Warriors no habían perdido ninguno de los encuentros en los que el ala-pívot alcanzaba esa cifra.
Con el paso de los años, el propio Green ha reconocido que no fue consciente de la magnitud de lo que estaba logrando sobre la pista. En su podcast, Draymond Green Show, recordó aquel partido con una mezcla de orgullo y cierta espina clavada:
«Fue uno de mis mejores triple-dobles. En ese momento, si me hubiera percatado, habría intentado anotar un par de canastas más. Pero no me di cuenta, ya era demasiado tarde, hubiera perseguido los puntos como un loco. Sentí que estaba en un ritmo defensivo muy loco en ese partido. Estaba en el lugar indicado en todo momento. Cada vez que me acercaba al atacante, me quedaba con el balón en la mano. Yo estaba como: ‘Qué salvajada’. Ojalá hubiera sabido, hubiera sido mucho mejor firmar un cuádruple-doble, me hubiera encantado, absolutamente. Pero la historia es la historia, e hice historia como el único jugador en tener un triple-doble sin puntos, por lo que sigo apreciando eso».
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