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La gesta de Michael Jordan: el ‘Flu Game’ en las Finales NBA 1997

La gesta de Michael Jordan: el ‘Flu Game’ en las Finales NBA 1997

Recordamos una de las grandes gestas de Michael Jordan: el 'Flu Game' de las Finales de 1997.

El 11 de junio de 1997 los Chicago Bulls, para darle una mala noticia: Michael Jordan estaba enfermo. Así lo cuenta David Halberstam en ‘Playing For Keeps’, la mejor biografía escrita sobre el 23:

«A eso de las ocho de la mañana, uno de los guardaespaldas de Michael Jordan llamó a Chip Schaefer, el preparador físico del equipo, para decirle que Jordan había pasado toda la noche despierto con síntomas parecidos al de un resfriado y estaba gravemente enfermo. Schaefer fue corriendo a la habitación de Jordan y lo encontró encogido sobre la cama en posición fetal y sepultado en mantas, aunque el termostato estaba puesto al máximo. El mejor jugador del mundo parecía débil como un zombi».

Esa noche, los Chicago Bulls jugaban en Utah el quinto partido de las Finales de la NBA contra los Jazz en el Delta Center. El cuerpo médico de los Bulls le puso inmediatamente intravenosas para compatir la severa deshidratación. En las horas previas, empezó a correr el rumor de que no podría jugar.

«Michael, normalmente de un tono de piel bastante oscuro, tenía un color entre blanco y gris. Bill Wennington, pívot suplente de los Bulls, recuerda que sus ojos parecían muertos», describe Halberstam en su libro.

Pero Michael Jordan jugó. Y no sólo eso, sino que a pesar de estar visiblemente mermado, lideró una victoria crucial de los Bulls con 38 puntos, incluidos 17 en el segundo cuarto y el triple decisivo en el último minuto.

Aquí tienes el vídeo:

Este partido pasó a la historia como el ‘Flu Game’, aunque todavía hoy se debate si era realmente un resfriado, una resaca o, como contó hace unos años Tim Grover, su preparador físico, una intoxicación alimentaria.

«Estábamos en el hotel. El servicio de habitaciones había terminado a las nueve, nos entró hambre, y no encontrábamos ningún sitio para comer, así que pedimos unas pizzas. En aquella época no había muchos hoteles en Park City, así que todo el mundo sabía donde estábamos. Así que pedimos pizza y vinieron cinco tipos a traérnosla. Cogí la pizza y les dije ‘Tengo un mal presentimiento con esto’. De todo el mundo que había en la habitación, [Jordan] fue el único que comío. Y a las dos de la mañana, recibí una llama en mi habitación», recordó Grover en una entrevista en la ESPN.

Sin duda, una de las grandes hazañas de la carrera de Michael Jordan.

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