Previa Final Four (II): Aday Mara ante el mayor reto del curso: un rodillo llamado Arizona
Un español en una Final Four de la NCAA. Aday Mara vivirá este sábado uno de los momentos más especiales para nuestro baloncesto. Michigan se enfrentará a Arizona, el mejor equipo del país, en una semifinal con sabor a mucho más.
Dos caminos distintos, una misma meta. Michigan y Arizona se cruzan en una semifinal que enfrenta a dos de los proyectos más sólidos del país, dos equipos que han sabido llegar hasta aquí desde argumentos muy diferentes pero igual de convincentes. No es solo un partido por un puesto en la final, es un pulso entre identidades, entre la defensa que asfixia y el talento que desborda. Un partido que muchos esperaban en la gran final y que tendrá un sabor muy similar. Y como ya hicimos en la previa de la primera semifinal, Enrique Peidro y Gerard Solé nos desgranan opciones, protagonistas e ingredientes de cada uno de los participantes. ¿Qué tiene que hacer Michigan para doblegar a la gran favorita? ¿Por qué Arizona es el equipo más temible del país?
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02:49 – Michigan (#1) vs Arizona (#1)
Enrique: Michigan no ha llegado hasta aquí por inercia, sino por construcción. Es, probablemente, el equipo más completo del torneo en términos de eficiencia: mejor defensa del país en defensive rating y top-5 en offensive rating, una combinación que rara vez falla en este tipo de escenarios. Pero más allá de los números, hay una sensación constante de control. Los Wolverines dictan el ritmo desde atrás, protegen el aro, cierran el rebote y, cuando encuentran ventaja, castigan con una precisión que desespera. A eso se le suma un nombre propio que pesa por encima del resto, Yaxel Lendeborg, plenamente instalado en la conversación por el National Player of the Year, ese tipo de jugador que aparece incluso cuando el partido no parece suyo. Y junto a él, un factor diferencial que condiciona todo: Aday Mara, cuya presencia en la pintura altera ataques, protege el aro y genera ventajas desde la lectura. Dos piezas que, combinadas, elevan el techo competitivo de Michigan a un nivel muy difícil de igualar. Y en el banquillo, además, un entrenador que ya sabe lo que es gestionar una Final Four.
Además, hay factores que encajan especialmente bien en este cruce. Michigan se siente cómodo en partidos de lectura, donde puede imponer su defensa posicional y obligar al rival a jugar a media pista, reduciendo espacios y ritmo. Y ahí Arizona no siempre encuentra la misma fluidez. Los Wildcats han sufrido más cuando el partido se vuelve estructurado y menos cuando pueden correr, algo que Michigan controla con disciplina. A eso se suma la profundidad real de la rotación: Lendeborg generando, Cadeau dirigiendo con criterio y un banquillo que mantiene el nivel competitivo sin fisuras. No es solo talento, es coherencia colectiva, y en estas alturas del torneo, eso pesa tanto como cualquier racha de acierto.
Entiendo por dónde vas, Gerard, con Arizona, pero ahí es donde empieza el debate real. Ser el mejor ataque del país está muy bien… hasta que te enfrentas a la mejor defensa. El crecimiento de Brayden Burries es evidente, pero también lo es que va a tener menos aire para crear ante un sistema que reduce espacios al milímetro. Motiejus Krivas puede competir con Mara en tamaño, sí, pero no en impacto global sobre el juego. Y si la idea es que perfiles como Kharchenkov o el físico de Koa Peat inclinen la balanza, conviene recordar que Michigan no solo iguala ese nivel, sino que lo sostiene con una consistencia mucho más fiable durante cuarenta minutos. Arizona tiene argumentos, claro que los tiene. Pero Michigan tiene algo más incómodo: la capacidad de convertir el partido en exactamente lo que le interesa.
Y si todo eso no es suficiente, Gerard, quizá tengamos que ir preparándonos para lo que viene. Porque cada vez parece menos descabellado pensar que estamos a punto de presenciar algo que no ha pasado nunca: un español disputando la final de la NCAA. No sé tú cómo lo ves… pero yo iría haciendo hueco para esa historia.
Gerard: Vaya por delante, amigo Enrique, que una cosa es lo que me pide el corazón y otra lo que me indica la cabeza. Ojalá tengamos un español disputando la final de la NCAA. Ojalá todo lo que escribo a continuación acabe siendo cenizas y Michigan dispute la gran final. Pero es lo que tienen los Wolverines delante no es un equipo cualquiera. Es el mejor equipo del curso. Del país. Y no de los más completos de los últimos años. Esta Arizona da auténtico miedo, porque tiene la experiencia, tiene el físico y tiene el talento de los equipos campeones.
Los números no engañan, pero no lo indican todo. Michigan ha sido uno de los mejores estadísticamente, especialmente tras su espectacular non-conference. Pero hay que mirar más allá para evaluar a los Wildcats. Tommy Lloyd, que creció bajo el paraguas de Mark Few en Gonzaga, ha llevado esta universidad al siguiente nivel. Arizona ha dominado la pintura ofensivamente, con más de 42 puntos de media en la zona, convirtiéndose también en el equipo que más tiros libres lanza por encuentro. Donde más brillan es dónde más se ha podido tambalear Michigan, con los problemas de faltas de Aday Mara y Morez Johnson. Y ahí Krivas, Awaka, Koa Peat y el juego sin balón de un multiusos incansable como Ivan Kharchenkov serán auténticos puñales.
Y es que Arizona sí tiene un cinco grande que pueda jugarle de tú a tú a Aday. Motiejus Krivas se ha establecido como el guardaespaldas principal de la defensa de los Wildcats, pero también un recurso de poste bajo y juego sin balón muy útil. Y si por si eso no fuera suficiente, me pregunto quién podrá parar a dos auténticas fuerzas de la naturaleza como Tobe Awaka y, en especial, a Koa Peat. 21 puntos ante Houston en la final de la Big 12. 21 ante Arkansas en el Sweet Sixteen. Y 20 a Purdue para alcanzar la Final Four. Su mejor versión.
Y aún no te he hablado del perímetro. Porque, aunque Arizona sí ha sufrido para tener un punto de regularidad desde la larga distancia (uno de los peores en porcentaje y número de lanzamientos), ya ante Purdue demostraron que, si es necesario, se puede convertir en el arma definitiva. La evolución de Brayden Burries le lleva a ser considerado ya uno de los mejores exteriores de esta nueva generación en la NBA. Burries está tirando mejor que nunca (¡68.4% en triples con casi 5 intentos de media en el Madness) y la Final Four puede ser su escaparate perfecto para incluso competir por el número cuatro o cinco del Draft. Y si por si esto te faltara poco, tienes que contar con los dobles dígitos asegurados del veterano Jaden Bradley, un guard con mucha chispa y flamante jugador del año en la Big 12, y los tiros liberados de un francotirador como Anthony Dell’Orso. Nada, imposible. El camino de Aday acaba en semifinales, por mucho que nos duela. Arizona es otro nivel. La pantalla imposible.
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