[March Madness ] Sweet Sixteen: sin Cade Cunningham y con una gran sorpresa

Fueron la gran sorpresa en 2018, llegando incluso a la Final Four. Y este parece ser un objetivo hasta realista para este nuevo grupo de los Ramblers, más después de eliminar a un número uno como Illinois. La entrañable Sister Jean tiene muchos motivos para ser feliz y es que su amada Loyola Chicago ha vuelto a llevarse todos los titulares en un March Madness. O casi todos, tras la segunda victoria de la gran cenicienta de esta edición: Oral Roberts. Los Golden Eagles volvieron a dar la campanada, eliminando esta vez a Florida en un final de infarto, con el dúo Obanor-Abmas volviendo a brillar. Menos fortuna tuvo Cade Cunningham, que no pudo evitar la eliminación de su equipo a manos de Oregon State (80-70) pese a irse hasta los 24 puntos.

Loyola Chicago Ramblers (#8) 71 – Illinois Fighting Illini (#1) 58

Regresó el matagigantes. Después de alcanzar la Final Four en 2018, eliminando a Miami, Tennessee o Kansas State, Loyola Chicago sigue agigantando su maravillosa historia. Los Ramblers dejaron esta vez en la cuneta a todo un número uno como Illinois, pero, además, lo hicieron a lo grande, dominando el partido desde el inicio con un juego tan coral como efectivo. Movimiento de balón con sentido, basado en la inteligencia y la creación de espacios para sus numerosas amenazas tanto interiores como exteriores. Y un director de orquesta inmejorable en la figura de Porter Moser, su entrenador. Illinois nunca tuvo opción.

La lectura de los Ramblers fue inmejorable, llevando a su oponente al terreno más peligroso. Sin espacios y sin ritmo, Illinois estuvo siempre por detrás de una Loyola Chicago que mandó sin oposición, encontrando en la pintura a un Cameron Krutwig que le ganó el duelo a un futuro NBA como Kofi Cockburn, alcanzando los 19 puntos, 12 rebotes y 5 asistencias. Con la primera pieza del tablero caída, a los Fighting Illini tan solo les quedaba el perímetro. Precisamente, su gran talón de Aquiles.

Y es que esta Illinois nunca ha destacado por su tiro exterior. Dosunmu (9p y 4/10 en TC) chocó una y otra vez contra el muro defensivo y únicamente el puertorriqueño André Curbelo, recurriendo a recursos casi mágicos, conseguía encontrar algún resquicio en semejante tabique. Illinois intentó sobrevivir, pero el destino ya estaba marcado. Loyola Chicago mostró rasgos de auténtico candidato y la ilusión regresa para unos Ramblers que este año van a por todo. ¿Conseguirá alguien despertarles del sueño?

Oral Roberts Golden Eagles (#15) 81 – Florida Gators (#7) 78

Da igual ya lo que suceda en las próximas rondas. Oral Roberts ha inscrito su nombre entre las legendarias historias de este gran baile. Los Golden Eagles, que eliminaron a toda una Ohio State (#2) en primera ronda, volvieron a sorprender al mundo ante Florida. Guiados de forma excelente por el pequeño Max Abmas, que se fue de nuevo a los 26 puntos, Oral Roberts nunca perdió su esperanza pese a vivir durante minutos y minutos por detrás en el marcador.

Además, en el tramo final añadieron una pieza que, otra vez, volvió a ser fundamental en el momento más decisivo: Kevin Obanor. El interior desquició a la defensa de los Gators con su capacidad para anotar de tres (28 puntos y 4 aciertos) y, a la vez, su habilidad y picardía cerca del aro. Sin embargo, la gloria se la acabaría llevaría DeShang Weaver, cuyo triple a 2:10 del final desactivó de forma definitiva a Florida, que fue incapaz de anotar una sola canasta en el tiempo restante. Por segunda vez en la historia (la primera, en 2013 con la mítica Florida Gulf Coast), un seed 15 estará en el Sweet Sixteen.


Hasta pronto, Cade.

Oregon State Beavers (#12) 80 – Oklahoma State Cowboys (#4) 70

De forma amarga y prematura. Así finaliza la etapa universitaria de Cade Cunningham, uno de los grandes candidatos al próximo Draft de la NBA, que no pudo evitar la derrota en esta segunda ronda de su Oklahoma State. Los Cowboys firmaron un muy mal primer tiempo y fueron a remolque durante todo el partido de una Oregon State que insistió en darle vida a su rival a base de balones perdidos. Sin embargo, ni los 24 puntos finales de Cunningham pudieron completar la épica remontada. Y es que, incomprensiblemente, después de un triplazo del propio Cade que ponía a su equipo a 3 puntos a 3:42 del final… los Cowboys fueron incapaces de volver a anotar.

¡Qué muñeca, Buddy Boeheim!

Syracuse Orangemen (#11) 75 – West Virginia (#3) 72

Segunda exhibición del escolta de Syracuse en este March Madness. Y esta vez, con un valor aún mucho mayor: para eliminar a toda una West Virginia (#3). Los Orangemen firmaron un partido muy completo, aprovechando la inspiración de Joe Girard en la primera mitad (12 puntos y 3 triples) y nutriendo a Boeheim en una segunda parte apoteósica. 27 de sus 30 puntos llegaron en el segundo tiempo y acabó siendo el propio Buddy el que sentenció la victoria desde el tiro libre. West Virginia luchó con valentía y coraje, pero ni los 23 puntos de su tirador Sean McNeil (7/13 en triples) pudieron evitar la debacle.

Los pequeños detalles… te pueden costar un upset.

Texas Tech (#6) 66 – Arkansas Razorbacks (#3) 68

Posiblemente, el mejor partido de lo que llevamos de torneo. Arkansas y Texas Tech nos regalaron un encuentro de gran riqueza táctica, enormes dosis de talento individual y, por encima de todo, mucho carácter. Ambos lucharon hasta la bocina para conseguir el billete al Sweet Sixteen, pero los Razorbacks fueron más precisos y efectivos en el momento decisivo. Y es que, en los últimos dos minutos, los Red Raiders perdonaron dos oportunidades de 1+1 desde el tiro libre y dos tiros en penetración que podrían haber cambiado radicalmente el relato.

El ala-pívot Justin Smith, con 20 puntos y 6 rebotes volvió a ser el mejor de Arkansas, que tuvo en el prometedor Moses Moody (15 puntos y 2 triples) un aliado impagable en el tramo final, con una sucesión de canastas para romper el parcial de 14-2 de su rival.


Rutgers Scarlet Knights (#10) 60 – Houston Cougars (#2) 63

Cuando más difícil parecía la remontada, Houston mantuvo la fe y trasladó la presión a una Rutgers que no supo jugar con ventaja en el marcador. Los Scarlet Knights vieron en su mano el histórico avance al Sweet Sixteen… y entraron en pánico en el tramo final. Mala selección de tiro, errores de concentración en el rebote y falta de confianza y fe en plena remontada rival. Dos factores que sí tuvieron Dejon Jarreau (17p) y un Quentin Grimes (22 puntos y 9 rebotes) decisivo en el tramo final.

Sin embargo, todo se acabó decidiendo en las últimas acciones. Y, tras un fallo en penetración del propio Jarreau, el alero Tramon Mark, resolvió el partido. Rebote crucial, tiro mortífero y, además, oportunidad para tomar la delantera en el tiro libre. A Rutgers le quedó un último intento. Pero por muy buena que pudiera ser la jugada, ya había perdido lo más importante: la fe.