Congelados

Serbia no ganaba a España desde el Eurobasket de 2001, con nueve partidos entre todo ese abismo de tiempo. Llegaban al Eurobasket calladitos, sin las grandes expectativas ni declaraciones de sus gloriosos años; casi pidiendo permiso. Los españoles, en cambio, eran los favoritos indiscutibles con un bagaje de tres años soberbios.

Signo perfecto de cómo ha cambiado el baloncesto en estos últimos tiempos. Sin embargo, como avisaba Scariolo en la previa, la distancia entre su equipo el resto no es tan grande como se piensa. Y el Eurobasket es paradigma de las sorpresas y trampas de elefantes. España cayó en una de ellas en el día más negro que se recordaba desde aquel choque contra Estados Unidos en la primera ronda de los Juegos. No estamos acostumbrados a las derrotas y una así escuece. Sumada a la de la Lituania preocupa. «Confío mucho en el equipo y estoy seguro que los jugadores van a creer en sí mismos en los próximos partido», contestaba Scariolo. Quedémonos con lo positivo. Aún hay mucho Europeo por delante y éste no se gana en el primer partido, sino en el noveno, en Katowice. No en la Hala Torwar de Varsovia, que los otros trescientos días del año es una pista de hielo. Así se quedó España, helada.

Dura caída
«No podemos jugar peor que hoy. Tampoco podemos vivir del tiro exterior. Empezamos mal y no entraba ni una. Nos metimos en un pozo difícil de salir, pero el campeonato es largo», explicaba un cariacontecido Pau Gasol a la televisión. Era su regreso a una cancha de basket; su primer partido del verano. Y no fue bueno, para qué engañarnos. «Cuando no defiendes nada ni metes de fuera, pasan estas cosas», explicaba Navarro, esforzado como siempre, con garra, pero sin acierto (3/16 en tiros de campo). «Sólo toca animarnos y seguir para adelante», valoraba Raül López. Inicio gélido de Eurobasket. Lo pasaron todas las selecciones fuertes en el gran estreno, pero todas ganaron. España pagó el peaje, el canon por tener todos los ojos sobre ellos. «Hemos permitido muchos tiros fáciles, producto de demasiados nervios, aunque confío en que no se olvide, a la hora de juzgarnos, las lesiones y todos los factores externos por los que ha atravesado el equipo», añadió el técnico italiano. Toca ponerse serios y atajar los problemas. «Pido al equipo que suba su nivel de competitividad», expresaba el de Brescia.

Y hace falta porque los errores fueron muchos. El primer triple no llegó hasta el minuto 25 y se concluyó con un 2 de 19; tétrico, pero peor aún fue el 15/28 en tiros libres, que hizo inútil el desnivel de personales (27 Serbia, 14 España). Krstic, ese ‘cinco’ NBA que nunca parecía marcar diferencias, hizo lo que quiso, acabando con 17 puntos y 6 rebotes. El mago Teodosic evitó que le cambiaran el ritmo y el general Macvan dio toda una lección de personalidad sus 19 años. Pero lo peor fue esa larga caída al vacío. Del -16 (36-20) de antes del descanso que parecía ya excesivo hasta el 58-39 del minuto 32 que ya eran palabras mayores
Llull inyectó casta y fuerza al equipo, que empezó a defender de nuevo y consiguió un parcial 1-11 (59-50). Navarro parecía entonarse. Pero era tarde, y los segundos caían apremiando las decisiones. Scariolo intentó una zona 1-3-1, variante que seguro quería reservar para fases más decisivas. Pero el partido, la primera victoria, estaba en las manos del maestro Ivkovic y del equipo más joven del Europeo.

Malos augurios
España falló seis triples en apenas cinco minutos mientras Serbia hacía que cada ataque suyo no consumiera más de diez segundos. La defensa española tardaba en ajustarse y Scariolo probaba por primera vez con la fórmula Pau-Marc. Pero sólo era una solución temporal. Serbia seguía haciendo mucho daño, con sus pivots abiertos. En el minuto 14 ya habían jugado Ricky, Cabezas y Raül, los tres bases, algo que incluso en los amistosos Scariolo había tratado de evitar.

La derrota en Lituania había advertido, quizás acongojado más de la cuenta, pues en el día previo los protagonistas hablaban de cautela y cuidado, términos que quizás denotaban una excesiva preocupación que terminara por mermar la confianza. «Si sólo pensamos en la final y en la medalla de oro, podemos tener tropiezos»; profético Garbajosa. «Creo que tenemos bastante claras las ideas sobre cuáles son nuestros puntos fuertes y débiles y bajo qué condiciones podemos competir al máximo nivel y defender el favoritismo que todos nos otorgan», añadía finalmente Scariolo.

Por cierto, ya deben saber los jugadores españoles que en este Eurobasket serán visitantes en todas las canchas; el resto de hinchadas ya hacen frente común contra los subcampeones olímpicos. Que no sirva de excusa, pero es la realidad.

Pau y Marc, por fin juntos
Ya avisaba Marc en la entrevista que publicamos hace unas semanas que estaba ansioso por jugar y entrenar con su hermano. Lo segundo se produjo en los entrenamientos previos al debut. Lo primero, llegó finalizando el primer cuarto. No es habitual ver a Pau como ‘cuatro’ en la selección, pero Scariolo planea hacerlo frecuente. «El año pasado ya jugamos juntos algunos minutos y antes, con Pepu Hernández, también. Pero sí, ha sido una pena que Pau se lesionara porque no hemos podido probar algunas cosas. De todas formas tenemos todo el campeonato por delante para intentarlo», advertía el mediano de los Gasol. Hay que confiar en que esa pareja, y en el resto de apuestas arriesgadas de esta selección. También en la mejoría y frescura que ofrecerá Rudy Fernández cuando esté totalmente recuperado de su rotura de fibras. Su presencia se ha demostrado esencial.

El ejemplo serbio
Hace unos meses la leyenda Duda Ivkovic le contaba a Sreten Pantelic en GIGANTES (num. 1.224) que si hubiera podido elegir, España no estaría en su grupo, pero que no le quedaba otra que preparar a su selección para ganar a los campeones del Mundo. Y tanto que lo hizo. Es conocido que Ivkovic ha ganado los tres únicos Eurobaskets que ha dirigido, y aunque muchos han menospreciado a esta selección serbia sin súper estrellas, Scariolo avisaba que «Serbia estará luchando por las medallas. Tiene potencial para ello y ha llevado a cabo un excelente trabajo de refundación». Otra vez, profético.

Serbia es el tercer país que más jugadores tiene en la NBA (seis), sólo por detrás de Estados Unidos –obvio– y Francia. Sin embargo, únicamente uno de ellos está en la selección del Eurobasket, Nenad Krstic, que acudió a la concentración de su selección tan solo un día después de contraer matrimonio. «Ejemplo de lealtad», le llamó Ivkovic. España debe igualar la entrega que demostraron los serbios y esa lealtad al juego por el que siempre han apostado. Sólo así llegará el oro que todos hemos venido a buscar a Polonia.