El Joventut, cinco años después

Después de cuatro años de dominio del Barcelona, el Joventut conquistó de nuevo el trofeo del que fue primer campeón. La Minicopa viaja a Badalona gracias a una generación que aúna talento y fortaleza física a partes iguales. El equipo de Paco Redondo se impuso en la final precisamente a un Barcelona que no le pudo hacer frente a pesar de que Rubén Muñoz dispone de un grupo muy intenso pero que no acertó con el ritmo del partido.

Una competición abierta
Este año la competición ha estado mucho más igualada que en ediciones precedentes y ha sido justamente la final, entre los dos mejores equipos, el partido en el que se ha establecido una mayor diferencia. Siete de los 14 partidos que se disputaron en el Magariños acabaron con una ventaja igual o menor a los 10 puntos. Así que los muchísimos aficionados que acudieron en cada una de las tres jornadas a la calle Serrano 127 salieron absolutamente ganados por un baloncesto con muy pocas cortapisas, algo afortunadamente propio de jugadores que cumplirán 14 años en este 2009, con una decena de incrustaciones que tan sólo cumplirán los 13. Precisamente dos jugadores que en la edición del año pasado disputaron la Minicopa siendo infantiles de primer año han tenido un gran peso específico en los dos equipos que lucharon por el título; también lo hicieron en Vitoria y entonces Carlos Barrera se proclamó campeón con el Barcelona mientras Agustí Sans se conformaba con el subcampeonato. Esta vez han cambiado las tornas y es el menorquín el que levantó el título junto a sus ocasionales compañeros.

Joventut: Tres avispas y un martillo
Dispone Paco Redondo de un equipo equilibrado en el que los tres bases –David Jofresa, cerebral; Xavi Assalit, impredecible; y Pol Bassas, fantasioso– tienen tanto talento y sentido del juego como pocos centímetros. No importa; son tres avispas que ejecutan un juego veloz, que hacen de la velocidad de pase una religión y que encuentran en Alejandro Antúnes y Ferran Ventura dos velocísimos aleros con buena mano y mucha facilidad para la penetración; son jugadores incansables que amenazan desde cualquier posición. Álvaro López y Sergi Colomé son relevos más que fiables, con lo que el ritmo del equipo no decae. Los jugadores interiores son muy distintos entre ellos: Xavier García dispone de una muy buena mano, mientras que Alex de la Iglesia es el jugador con mejor juego de espaldas y en la final sujetó muy bien al brasileño Andrade a pesar de la diferencia de centímetros, y Edgar González tiene unos larguísimos brazos que le permiten llegar a muchos balones y un físico más que prometedor pero que ahora acusa la excesiva delgadez. Este grupo interesante ha estado liderado por Agustí Sans, que ha repetido este año Minicopa y también galardón de mejor pasador. Pero ha sido algo más: el martillo que destroza cualquier defensa y el jugador que puede jugar en cualquiera de las 5 posiciones; ha sido especialmente eficaz en las penetraciones, explotando al máximo su condición de zurdo… que maneja con la misma destreza la derecha; su capacidad atlética le ha permitido rebotear en los dos tableros, aprovechando cada rechace ofensivo que capturaba, sacando además falta a sus rivales (15, 7 en ataque en la final).

Para el entrenador Paco Redondo «esta Minicopa ha sido muy especial porque después de cinco años volvemos a ganar un torneo de tanto prestigio. El equipo ha ido de menos a más y ha sido en la final donde ha dado su máximo nivel».

Barcelona: Impecable hasta la final
El Barcelona, entrenado por Rubén Muñoz, defendía título. Desde 2005 no había quien le descabalgara de la Minicopa. A Madrid llegó con muchas posibilidades y lo cierto es que su fase inicial fue perfecta ganando sus partidos con absoluta facilidad. Quizá eso le perjudicara en la final, en la que siempre fue a remolque. Su ‘refuerzo’, un altísimo pívot brasileño, Andrade, no tenía la enjundia de Sans, pero este Barça tiene muy buenos mimbres, con un inteligente Bernat Camarasa, base que maneja muy bien la pelota y pasa con inteligencia; Carlos Barrera es un escolta que ya jugó el año pasado y que es muy determinante en el juego ofensivo azulgrana. Junto a él, destaca Carlos Vivas, un alero con buena mano y muy intenso atrás. Especialmente interesante ha sido la aportación de Adrián Martínez, del 96, que en la final plantó cara a toda la batería de hombres altos de la Penya capturando nada menos que 8 rebotes (4 ofensivos), los mismos que Andrade. Saborido rayó también a buen nivel.

Real Madrid: Un puzzle que encajó bien
Como cada año, el Real Madrid acude con un grupo de jugadores a los que invita y que se conocen de entrenar los fines de semana y disputar algún torneo previo. Con esas premisas, el juego desarrollado por el equipo que dirige Pablo Sañudo ha sido muy interesante. De Guadalajara llegó Pablo Moreno, un base/escolta que en cada partido ha demostrado una intensidad fuera de lo común, activo en uno y otro lado de la pista y además con un lanzamiento exterior más que aceptable; de Jaén reclutaron al pívot Javier de la Blanca, de excelentes movimientos y buena mano; también es muy luchador. Jaime Unzúe (San Agustín), un 2.07 que marca el techo de esta Minicopa y también de la generación del 95, que pese a su falta de kilos demostró un par de cosas muy destacables: no rehuye la pelea cuerpo a cuerpo en las zonas y, una vez atrapado el rebote, siempre mantiene el balón bien arriba; en defensa sus larguísimos brazos hacen rectificar no pocos tiros. Fran Goñi (Estudio) fue sin duda el jugador más impactante de este equipo y uno de los más destacados del campeonato: anotó, reboteó, defendió y alcanzó cotas de valoración muy estimables: 19, 27, 13 y 33 fueron sus puntuaciones parciales.

Gran Canaria: El colectivo como fin
Cumplieron con creces los canarios de Jesús Ponce al ganar dos de los tres partidos de la primera fase. Y no lo tenían fácil porque el primer encuentro les enfrentaba al Estudiantes, que además jugaba en su cancha. Fue Alberto Santos, un alero cercano al 1.90 el que culminó las acciones de un equipo que juega muy bien llevado por Gonzalo Santana y Pablo Sanderson. También demostraron saber jugar con el marcador igualado, como ante el Tau y ahí fue Sebastián González el que mantuvo al equipo con sus puntos tras cuatro rebotes ofensivos. Estuvieron a la altura contra el Barcelona y plantaron batalla al Real Madrid en la lucha por el tercer puesto, con Santana y Santos de nuevo muy efectivos.

Pamesa Valencia: Respirando en un grupo infernal
El equipo que entrena Pedro Marhuenda tuvo que lidiar con un grupo del que después saldrían el campeón y el tercer clasificado de la Minicopa. Lo mejor que tuvo el equipo valenciano es que supo sobreponerse a una dura derrota en el primer partido. Después de perder contundentemente ante el Real Madrid dio buena cuenta del Unicaja y plantó cara a un Barcelona que se jugaba el primer puesto del grupo. Fue clarísimamente de menos a más de la mano de Jordi Llopis, un ala-pívot de 1.90, muy fuerte y con una mano más que aceptable; buen penetrador, se convirtió en el máximo anotador del torneo y también ayudó en el rebote; contra el Unicaja anotó 9/10 de dos y 1/2 en triples para alcanzar 30 puntos de valoración; ante el Barça culminó su excelente torneo con 7/9 de dos. Cuenta este equipo con dos jugadores del 96 muy altos, Fran Franco (1.92) y Matías Boho (1.85); apuesta a largo plazo que en esta ocasión estuvieron acompañados por el base Sergio Beut, con buena muñeca desde el triple.

Estudiantes: Un equipo de largo recorrido
No es el equipo de Pablo Borrás un grupo que tenga ni muchos centímetros ni muchos kilos. Hay muy pocos jugadores hechos y eso es una buena noticia para el Estu. Pelearon y cayeron ante el Gran Canaria, cayeron sin paliativos ante el Barcelona y terminaron sufriendo pero ganando ante el Tau. En cada partido brilló un jugador: el pívot David Vera lo hizo ante el Granca (7 y 7), el pívot Adrián Muñoz (6 y 7) ante el Barça, y el escolta Ander Martínez (17 y 6) ante el Baskonia. Es el Estu un equipo de largo recorrido en el que también pueden aparecer otros nombres en cualquier otro momento porque talento natural tienen para hacerlo.

Baskonia: Un salto cualitativo
Si otros años nos lamentábamos de que los equipos que formaba el Baskonia no estaban a la altura del acontecimiento, en esta ocasión, y a pesar de que también tenía jugadores invitados y, sobre todo muchos (7) de primer año, ha dado un enorme salto de calidad. El equipo de Asier Alonso se ha mostrado muy competitivo y, solventado el primer trago ante el potente Barcelona, pusieron en jaque al Gran Canaria, con el que cedieron sólo por 2 puntos, para terminar forzando al Estudiantes a hacer un último cuarto prácticamente al límite para no irse de vacío. Jon Urtxulutegui, un pívot explosivo del 96 fue el máximo reboteador del campeonato y ante el Estu se mostró intratable (17 y 9). Estuvo muy bien acompañado bajo tableros por Koldo Romano (10 y 7) ante el Granca. También mostró muy buenas maneras el alero Danel Ayala.

Unicaja: Un puesto inesperado
Siempre estuvo el equipo malagueño, en esta ocasión dirigido por Manuel Bazán, luchando por la cabeza, pero en esta ocasión no pudo competir porque desde el principio no le salieron las cosas. Cedió por 9 en el estreno ante el Joventut, con un Gabriel Carrillo muy activo, y cayó claramente ante un Pamesa que estuvo mucho más centrado; la fuerza del ala-pívot Samuel Montoro (13 y 10) no fue suficiente. Ya a la desesperada, ni Montoro, otra vez (13 y 9), ni el base Rubén Gutiérrez (11 puntos) pudieron hacer nada y terminaron en el último puesto del grupo.