El límite era el cielo de oro

Ellas lo sabían, lo habían imaginado en sus sueños, lo habían hablado en las habitaciones, lo habían confesado a sus amigos, amigas, familias. Sí, ellas sabían que podían conseguir algo tan maravilloso como colgarse el oro, algo tan fantástico como traspasar todos los límites. ¡Felicidades!

Un fin de semana de ensueño encumbró a esta generación a lo más alto del baloncesto Europeo. Ganaron a Rusia en las semifinales en un partido dramático y repleto de todas las necesidades tácticas y psicológicas necesarias para superar a un rival imponente. Y, en la final, tocaron el cielo ante Italia con su mejor baloncesto, explotando todas y cada una de las virtudes que le había llevado a la selección, acumulando todos los conocimientos adquiridos en su formación en sus clubes o centros de tecnificación y, como no, a lo largo de un campeonato en el que se fueron haciendo tan mayores, tan buenas, tan ‘jugonas’ que acabaron siendo las mejores. Le devolvieron a Italia el resultado de la primera jornada arrasándolas por 20 puntos. 69-49. España reeditaba el título conseguido hace un año con la generación anterior. Impresionante.
«Han conseguido divertirse jugando al baloncesto y eso es algo vital en todos los jugadores y las jugadoras y, especialmente, en esta edad. Han sabido arroparse, ayudarse, exponer sus virtudes individuales y ganar una final contra una selección que nos había ganado de veinte en la primera jornada»…

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