El premio gordo de la semana

Como todos los años por estas fechas, la NBA ha comenzado a repartir los premios individuales de la regular season. Derrick Rose, Dwight Howard, Jason Terry y Mike Brown han sido los primeros en recibir unos trofeos que, por otro lado, estaban cantados.

[Por Antonio Gil
Fotos: Getty Images]

A mediados de temporada, el entrenador de los Chicago Bulls, Vinny del Negro, ya se había pronunciado, declarando a los cuatro vientos que Derrick Rose sería elegido mejor novato del año sí o sí. Razón no le faltaba. La campaña del base de Chicago ha sido para enmarcar y que se hiciera oficial el galardón sólo era cuestión de tiempo.

En número uno del pasado draft sumó 111 de los 120 votos posibles para el primer puesto, ganando claramente a O.J. Mayo (Memphis Grizzlies) y Brook Lopez (New Jersey Nets), que le siguieron en la clasificación, mientras que nuestros representantes, Marc Gasol y Rudy Fernández, acababan octavo y décimo respectivamente. Los números de Rose durante la temporada (16.8 puntos, 6.3 asistencias y 3.9 rebotes, en 37 minutos de media en los 81 partidos que ha disputados) son motivo más que suficiente para llevarse el premio, pero la forma en la que ha llevado en volandas a los Bulls de vuelta a los play offs de la NBA, haciendo gala de una madurez y una concentración dentro de la pista poco común entre los jugadores de primer año, es un aliciente bastante importante. Se podría decir que Rose ha devuelto la ilusión a los fans de la franquicia de la ‘Windy City’, que no sonreían como este año desde que un tal Michael Jordan hacía que los sueños de mucha gente se convirtieran en realidad. Y es que el hecho de que el novato de los Bulls haya jugado toda su vida con el 23 a la espalda, antes de tener que cambiarlo por obligación al llegar a Chicago, sólo podía ser una señal. De hecho, Rose es el primer jugador de los Bulls en ser nombrado en solitario novato del año desde el propio Air Jordan (Elton Brand tuvo que compartir los honores con Steve Francis en 2000).

Aunque el premio de Rookie of the Year solo tiene en cuenta la regular season, por si a alguien aún tenía dudas sobre la valía de Derrick Rose, sólo hay que remitirle al primer partido de la serie de play offs que enfrenta estos días a los Chicago Bulls con los Boston Celtics. Unos números de 36 puntos, 11 asistencias y 12/19 en tiros de campo deberían ser suficiente para convencer a cualquier insensato que aún fuera receloso al hecho de que hablar de Rose a estas alturas no es hacerlo de una estrella emergente, sino de una estrella con mayúsculas en la mejor liga del mundo.

Un Superman de la defensa
Dwight Howard sigue haciendo historia. El pívot de los Orlando Magic se convirtió la pasada semana en el jugador más joven en ser nombrado Jugador Defensivo del Año, y para colmo lo hizo con una superioridad aplastante. ‘Superman’ acaparó un total de 548 votos, sumando más que el resto de jugadores de la lista juntos, y superó con un margen insultante a LeBron James y Dwyane Wade, segundo y tercer clasificado respectivamente. Y lo cierto es que no es para menos, tal y como reflejan sus 13.8 rebotes (9.6 defensivos), 2.9 tapones y 1 robo por partido. Además, los Magic fueron la sexta mejor defensa del campeonato, permitiendo sólo 94 puntos por noche a sus rivales y dejándoles en un 43.3% por ciento de los tiros de campo. Sin duda, Howard es la mejor palabra para definir el concepto intimidación en la actual NBA.

A sus 23 años, el pívot de la franquicia de Orlando es toda una eminencia en la Liga y su presencia en la pintura una garantía para los Magic, que cargan sobre sus enormes y musculosas espaldas todo el peso de un equipo llamado a hacer grandes cosas en los próximos años. ¿Lo ‘peor’? Que este chico que estaba llamado a ser el pívot más dominante de la NBA no hay duda de que ya lo es, pero además tiene muchísimo margen de mejora todavía. «Normalmente este premio se le entrega a jugadores mucho más veteranos, así que es una alegría que se lo hayan dado a él con tan sólo 23 años. Sin embargo, a Dwight aún le queda mucho recorrido y puede mejorar mucho todavía». Son palabras de un Stan Van Hundí que vive su mejor momento como técnico gracias a un ‘Superman’ que ya está a la altura de otros grandes defensores de la historia de la Liga como Kareem Abdul-Jabbar, Bill Walton, Hakeem Olajuwon, Ben Wallace o Kevin Garnett.

Jason Terry sale del banquillo y triunfa
Otro premio que estaba cantado desde hacía bastante tiempo es el de mejor jugador saliendo desde el banquillo. El nombre de Jason Terry estaba escrito desde hace meses en un trofeo que no podía ser para ningún otro jugador. Simplemente hay que mirar sus promedios (19.6 puntos, 3.4 asistencias, 1.3 robos y 46.3% en tiros de campo, en 33.7 minutos por partido) para darse cuenta de que la aportación del escolta de los Mavs ha sido vital a lo largo de toda la regular season y uno de los principales motivos para que los de Dallas estén donde están ahora mismo.

Terry ha sido todo un revulsivo saltando a la pista desde el banco (sólo ha sido titular en 11 de los 74 partidos que ha disputado esta campaña) y su certera muñeca todo un seguro de vida para su equipo, el cual se ha cargado a las espaldas en más de una ocasión a lo largo de la temporada, cogiendo las riendas en los momentos más oportunos y ofreciéndose cuando el balón más quema en un partido igualado. No se es el máximo anotador de la NBA saliendo del banquillo por casualidad, y la competencia para llevarse el galardón de jugadores también muy productivos desde el banco como Nate Robinson (New York Knicks) o Trevor Ariza (L.A. Lakers) quedó en mera anécdota a la hora de elegir al mejor reserva de la Liga.

Mike Brown, el señor de los banquillos
En los banquillos tampoco hubo muchas dudas. Elegir al entrenador del año fue tan fácil como hacer justicia al balance de victorias y derrotas de los Cavaliers (66 partidos ganados por 16 perdidos, 21 victorias más que el año anterior) y aderezarlo con el dato de que Cleveland sólo ha perdido en toda la temporada dos partidos en casa (uno por un solo punto en la prórroga ante Philadelphia). Simplemente por esto, Mike Brown ya era más que merecedor del premio que se le ha otorgado con total justicia. Pero si además le sumamos que ha hecho funcionar a un equipo plagado de jugadores de segundo nivel y jornaleros entorno a toda una estrella como LeBron y lo ha convertido en uno de los grande favoritos al título, además del equipo con mejor ambiente de vestuario de toda la NBA, la temporada de Brown tiene más mérito todavía.

Su nombramiento como entrenador de la Conferencia Este para el All Star de Phoenix y los premios de entrenador del mes en diciembre, febrero y marzo no fueron más que el preámbulo de lo que acaba de llegar ahora con la regular season ya terminada, es decir un justo premio a un trabajo bien hecho. Así lo han visto también los encargados de otorgar el premio, que le han dado votas más que suficientes para no rivalizar ni con Rick Adelman (Houston Rockets) y Stan Van Hundí (Orlando Magic), segundo y tercer clasificados. Los Cavs son LeBron James, pero también Mike Brown.