Final Four

Fue Ettore Messina quien en la previa de la final contó la historia de Héctor y Aquiles como analogía a su rivalidad con Obradovic. En la Iliada el segundo mataba a su rival de un lanzazo al cuello. Sin sangre derramada, pero así ganó Zeljko su séptima Euroliga.

[Por Fernando Martín
Fotos: Carlos Candel]
[Enviados especiales a Berlín]

Aquiles

Dios de Europa

Narraba Homero que Aquiles persiguió al príncipe Héctor alrededor de las murallas de Troya hasta que le dio alcance y le atravesó el cuello mediante intervención divina. Cuenta la historia del baloncesto que Zeljko Obradovic le ganó tres finales de Euroliga a Messina, impidiendo al italiano repetir título en cada ocasión, pues ese es un honor que le corresponde a él; desde que repitiera con Joventut y Real Madrid en 1994 y 95 nadie lo había conseguido. ¿Se la devolverá el italiano el año que viene?
Un duelo grande en una Final a Cuatro memorable, con una tremenda intensidad desde el principio pero sobre todo en su resolución, a la que no se puede pedir mucho más. Un triple de Siskauskas que se sale de dentro y que podía hacer cambiar la gloria de manos en el transcurso de un segundo: 73-71, quinto título verde. Spanoulis, el que dijo no a la NBA, extraño MVP con sólo 5 de valoración. Jasikevicius, otro rebotado de la Liga norteamericana, cuarta final y cuarto título con su tercer equipo diferente; una machada. Alvertis, campeón de Europa en vaqueros por quinta vez, igualando históricamente a Clifford Luyk y Aldo Ossola. ¿Dinastía verde o moscovita? Dos títulos para cada uno en los últimos cuatro años. Que llegue ya la final de 2010.

La batalla de dos mitos
Obradovic y Messina juntos en el mismo parquet. Sólo unos metros de tarima separando a los exponentes del basket actual en Europa; once títulos en su palmarés. El abrazo de los protagonistas antes del salto inicial no era más que la señal de que su amistad quedaría aparcada durante cuarenta minutos. No llevaban ni tres y ya se estaban comiendo a los árbitros. A los cinco Messina era advertido de técnica por Brazauskas tras la segunda personal de Lorbek. A los seis, falta en ataque a Pekovic que hacía que al serbio se lo llevasen los demonios. Manos a la cabeza, brazos abiertos, gritos a la mesa y advertencia a Obradovic en el minuto 15. Ambos entrenadores sabían que esa batalla también había que ganarla… y la ganó Messina, provocando que muchos jugadores del Panathinaikos echaran pestes en la zona mixta del trío de colegiados por el desnivel en las personales (27 a 19) y tiros libres (el doble para el CSKA en la segunda parte: 20 a 10). Ellos también juegan.

Profundidad
Ya había avisado Messina que temía la profundidad de plantilla de los griegos, bastante superior a la suya, como se demostró en la segunda parte, en la que sólo empleó siete efectivos. Un asunto clave del partido era cómo sería el CSKA capaz de defender al poste bajo a los pivots del Panathinaikos, más numerosos y potentes. El primer ataque del partido del Panathinaikos fue un balón interior para Pekovic; el del CSKA, también. Parecía una declaración de intenciones y al equipo ruso no le iba mal (4-10), pero el partido se decidiría algo más lejos y con el pick and roll que ejecutan a la perfección Jasikevicius y Spanoulis.

Un primer parcial 10-0 (17-12) merced a una personal más técnica a Smodis lanzaba a los atenienses, pero sólo era un anticipo de lo que se iba a ver en el segundo cuarto. El CSKA perdía la cabeza en ataque y una zona le costaba el primero de los siete triples que enchufaría el conjunto griego a través de cinco jugadores distintos (7/10 en el segundo cuarto). La ventaja empezaba en 7 puntos, seguía por 10, 12, 14, 15, 16… ¿Reaccionaría el CSKA? Ya van 17, 20 con un triple sobre la bocina de Nicholas (48-28). Exhibición verde en todos los aspectos; el CSKA borrado del mapa. Había que frotarse los ojos.

El Panathinakos estaba solo en la pista. La defensa en línea de pase era extraordinaria, y el conjunto ruso no conseguía llevar el balón donde quería y para colmo la aportación necesitada del banquillo no llegaba (hasta bien avanzado el segundo tiempo el 80% de sus puntos eran de los titulares) ni de Morris, ni de Planinic, ni de Kaun, al que la inexperiencia le jugó una mala pasada.

Pero como se trataba de dos equipos históricos, casi legendarios, la paliza no podía continuar. La situación cambió radicalmente en el tercer periodo. El CSKA ajustó la defensa del pick and roll y gozó de muchos tiros libres rápidos (7/8 en los primeros cinco minutos) que le permitieron acortar la distancia sin gastar demasiadas energías. Langdon, el tirador de hielo, pedía el balón y tomaba el peso de la responsabilidad. Once puntos suyos obligaban a Obradovic a pedir tiempo con su ventaja casi reducida a la mitad (56-43, m. 27). La reacción, heroica, mantuvo durante ocho minutos sin anotar a su rival, hasta un máximo acercamiento a 6 puntos (56-50). En todo el tercer periodo el Panathinakos hizo un -3 de valoración, por 24 de su rival; elocuente.

En ese momento en que el Panathinaikos también necesitaba su héroe encontró a un joven chico de 25 años que Obradovic pescó del Panionios y le puso de titular en de millonaria plantilla en su primer partido de Euroliga, allá por 2007: Stratos Perperoglou. Él sabe reconocer el carácter. El alero, digno sucesor de Alvertis, anotó 6 puntos seguidos (65-52) en tres jugadas para cortar un parcial que era brutal: 0-17.

La inercia ganadora del CSKA, ese sentido de la supervivencia, seguía presente. Su 1/9 en triples no presagiaba nada bueno, pero en el momento cumbre le entraron. Siskauskas, Khryapa, Smodis, de nuevo ‘Siska’, y el CSKA afrontó los últimos 26 segundos uno abajo (70-69) pese a dos tiros libres errados de Khryapa, clave en la remontada con 5 rebotes de ataque. Al final, 5.8 segundos y el balón para el lituano. Gran defensa de Nicholas, pero su tiro bien pudo entrar. Aquiles, campeón.