La hora de la excelencia
Un Juan Carlos Navarro legendario llevó a España a revalidar su título en, Lituania. Según muchos, el Eurobasket más potente y exigente de la historia.
Dijo Dusan Ivkovic que había sido «el Eurobasket más duro de la historia». Puede que lo hiciera para suavizar el descalabro serbio –octavos clasificados–, pero, sin duda, el Europeo 2011 tuvo un plus de exigencia para todo el mundo. Tres semanas de torneo, once partidos y prácticamente todos los gallos en competición, incluida una excelente selección francesa que aspiraba a todo.
Fue este el escenario en el que España alcanzó su quinta final en seis años, el séptimo podio del Siglo XXI, el séptimo Europeo consecutivo llegando al menos en semifinales… El segundo título continental consecutivo. Pocos lo habían hecho antes. Lituania en 1937 y 39, la Unión Soviética en 1979 y 81 y Yugoslavia en varias ocasiones (entre el 79 y el 83 y en los periodos 1989-91 y 1995-97).
No hubo el sufrimiento de dos años antes –ni el de uno después–; nunca estuvo España al borde de la eliminación, pero sí necesitó dar lo mejor de sí, su excelencia. Y contando con Navarro, ésta fue insuperable. El capitán de la selección se fue a un promedio de 29.3 puntos en sus tres partidos finales, cada cual más impresionante…
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