La reconquista de Ricky
Tras una temporada en que casi todo han sido preguntas, dudas y críticas, este Eurobasket es la primera prueba de Ricky Rubio para empezar a reconquistar a cuantos eran adeptos a su causa no hace tanto. Antes del ilusionante desembarco en la NBA… es hora de volver a ser Ricky.
[Por Fernando Martín
Fotos: Javier López]
La sesión de entrenamiento vespertino ha acabado hace tiempo, pero Ricard Rubio (El Masnou, 1990) se queda lanzando triples mientras la inmensa mayoría de sus compañeros estiran, se ponen hielo y van abandonando el pabellón rumbo a una merecida cena en el cercano hotel de concentración. Los tiros van entrando en un elevado porcentaje, pero aún así el ejercicio se prolonga. Flaqueza arrinconada. Cuando el número 6 de la selección da por finalizada su jornada y pasa por la camilla del fisio, ya solo quedan en el edificio sus compañeros Serge Ibaka y Xavi Rey. Luego se sumerge casi hasta la cintura en un cubo de agua helada, bálsamo para articulaciones y tejidos, y así nos atiende, ciertamente aterido de frío pero con una sonrisa frecuente.
«Mi año ha sido irregular», explica, «pero positivo a nivel colectivo por todos los títulos que hemos conseguido. Es para estar contento por ellos»…
… Más información en la revista GIGANTES.
YA EN TU QUIOSCO