La vida sin Ricky

La semana pasada Ricky Rubio reparaba su rodilla izquierda en Colorado abriendo el periodo de convalecencia que dejará huérfanos de su magia a Timberwolves, selección española y aficionados. ¿Cómo se recompondrán todos ellos?

De seis a ocho meses de rehabilitación y en torno a un año para que la rodilla vuelva a funcionar como solía. Los pronósticos de los médicos son unánimes. No habrá Juegos Olímpicos y el objetivo de Ricky debe ser llegar al training camp de los Timberwolves en octubre (esta vez sí, pues no habrá lockout que incordie). Al periodo de recuperación no afecta que en la clínica del doctor Steadman en Colorado se descubriera que, además del ligamento cruzado anterior, en la fatídica acción con Kobe Bryant el base catalán también se rompió el lateral externo. Tampoco que el jugador no se operara de inmediato, como podría indicar la lógica, sino doce días después (del 9 al 21 de marzo). Una rodilla recién lesionada está llena de sangre y es recomendable esperar a que esta se reabsorba para proceder a la cirugía, lo que ayudará en fases posteriores.

Respecto a otros jugadores que sufrieron la misma lesión, la ventaja de Ricky Rubio es su juventud, la ausencia de problemas previos en la articulación y su menor peso. Todo ello contribuirá, teóricamente, a una recuperación menos traumática. David West, Al Jefferson, Jamal Crawford, Kyle Lowry, Nene Hilario, Al Harrington, Baron Davis, Kendrick Perkins, Michael Redd… Una breve lista de los jugadores que militan actualmente en la NBA después de haber pasado una lesión de ligamento cruzado; dolencia bastante habitual en baloncesto.

Y mientras Ricky afronta su rehabilitación con todo el positivismo del mundo, como ha demostrado, el mundo a su alrededor debe acostumbrarse a vivir una temporada sin él. A los Timberwolves les está costando –balance 2-5 sin él–, los aficionados a la NBA echarán de menos al quinto asistente de la liga (8.5 pases de canasta) y uno de los más creativos y la selección española ha de rehacer su juego de bases para los Juegos.

Con Calderón reforzado aún más como ‘uno’ titular del combinado nacional, la principal duda estriba en si Sergio Llull, que ha acudido a los últimos tres campeonatos de selecciones siempre como escolta, conservará esa posición en cancha o Scariolo hará que la cambie por la de ‘uno’, al igual que en el Real Madrid. Esa decisión abriría la puerta a un base nuevo o, por el contrario, a otro jugador exterior –escolta o alero– adicional. Los próximos meses ayudarán a clarificar el enigma. Chequeamos la salud de la posición de base en el baloncesto español y la idoneidad de cada ‘seleccionable’…

… Más información en la revista GIGANTES.

YA EN TU QUIOSCO