Las grietas de la NCAA

El baloncesto universitario ha probado ser uno de los negocios más rentables del deporte moderno, pero también un sistema que se asienta sobre pilares notablemente descompensados. Una situación insostenible.
[Por Fernando Martín y Antonio Gil
Fotos: Getty Images y SLAM Magazine]

Con el lockout de la NBA coleando, el basket universitario será el ‘único show en la ciudad’ al menos durante varias semanas. No cabrá un alfiler en los pabellones y los índices de televisión seguramente pasarán de brillantes a gloriosos, al carecer de competencia. Otra temporada perfecta echando a andar. Perfecta porque todo el mundo encontrará en ella lo que ande buscando. El público, una cantidad ingente de espectáculo e historias que merece la pena seguir. Las televisiones, horas y horas de programación de indudable interés que obligarán a los anunciantes a hacer cola. Las universidades, una fuente única de recursos y un ejercicio de proselitismo sin parangón. Negocio redondo… ¿Para todos? Permítannos dudarlo.

Como es sabido, a los jugadores universitarios no se les permite recibir ingresos durante su carrera bajo pena de sanciones de diferente gravedad…

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