Lietuvos Campeón sorpresa

Final a Ocho de la Eurocopa repleta de sorpresas. Comenzó con el Hemofarm batiendo al favorito Dynamo Moscú y acabó con el Lietuvos Rytas remontando la final ante el Khimki de Scariolo y Garbajosa que había dejado en el camino al Pamesa y el iurbentia. Lietuvos Rytas, título y Euroliga.

[Por Nacho Doria
Fotos: Euroleague/Getty Images]

Todo parecía encauzado para la fiesta del Khimki. Tras acabar con las esperanzas de los dos equipos españoles (con reacción postrera ante el Pamesa y con control ante el iurbentia), el conjunto dirigido por Sergio Scariolo dominaba claramente la final ante el Lietuvos Rytas. Poco antes del término del tercer periodo, los moscovitas ganaban por un amplio 49-62. ¿Título decidido? No. A partir de ese momento, los de Vilnius firmaron un espectacular 17-0 que les dejó a las puertas de la gloria (66-62, con cinco minutos por jugarse). Máxima tensión en el Palasport Olímpico. Un 2+1 de Delfino empataba a 71 poco antes de entrar en el último minuto. Un tiro libre del que sería MVP, Petravicius (72-71), una canasta de Eidson (74-71) y un triple tras tiempo muerto de Babrauskas (77-71) decantaron el resultado. ¡Lietuvos, campeón!
«No sé si en el último cuarto [parcial de 27-12] se nos ha acabado el gas o, simplemente, es que jugamos a no perder en vez de a ganar. Tras 32-33 buenos minutos, nos descentramos, dejamos de jugar con agresividad. Esos 27 puntos encajados en el último cuarto han sido nuestro gran problema» manifestó Scariolo en la rueda de prensa tras la final. «No hay excusas, ellos jugaron mejor y hay que felicitarles. Nos sorprendió su aumento de intensidad en el último cuarto. Hemos pagado muy caro la falta de condición física en la recta final del partido porque no hemos podido equiparnos su deseo de victoria» aseguraba Jorge Garbajosa. El Khimki se derrumbó en el momento más inoportuno y el Lietuvos no perdonó.

El Khimki fue a más durante la Final a Ocho. Los largos periodos de inactividad de Lampe y Delfino sembraban muchas dudas sobre la compenetración del grupo. Pero los moscovitas dieron la sensación de contar con muchas papeletas para llevarse el título (y plaza en Euroliga 09-10) a casa. Finalmente, el Lietuvos se convierte en el primer club en lograr dos Eurocopas (2005) haciendo gala de un espíritu combativo e inconformista. Su gran estrella, Chuck Eidson, brilló en cuartos ante el Benetton, pero después se diluyó. Pero entonces surgió el pívot Marijonas Petravicius con 23 puntos en la semifinal ante el Hemofarm y 20 en la finalísima. Y en cada uno de esos dos partidos tuvo un escudero desde el perímetro: Lukauskis primero y Babrauskas después. Capacidad de reacción ante un cambio de guión fue la mejor virtud de los de Kurtinaitis en Turín. ¡Felicidades!
Bilbao, con la cabeza bien alta
El iurbentia soñó con la final. En semifinales, tras ir a rebufo del Khimki todo el choque (13-2; 21-10 inicial con Garbajosa y Fridzon de protagonistas), se situó a cuatro puntos (71-67). Entonces, una jugada de 2+1 de Wilkinson liquidó las esperanzas de los vascos. Los jugadores que habían sobresalido la noche anterior en cuartos ante el Zadar (Blums, Seibutis y Guardia) no pudieron mantener el nivel ante el conjunto de Scariolo. Recker ofreció su mejor versión desde hace tiempo y Banic se fajó olvidándose de sus problemas físicos, pero no fueron suficientes. «Estoy muy satisfecho de nuestro trabajo de estos dos días y a lo largo de toda la Eurocopa en nuestra primera participación continental. Nuestra actitud y comportamiento no han sido los típicos de un debutante y estoy convencido de que esta experiencia jos será muy valiosa cuando volvamos a jugar en Europa. Hoy hemos tenido problemas por la intimidación de Lampe y Mozgov, que nos han obligado a tirar de fuera. Y, salvo Recker, nuestros tiradores no han tenido el día» aseguró Txus Vidorreta tras caer ante el Khimki y escuchar encendidos piropos por parte de Scariolo. Los rusos, sin embargo, sí estuvieron muy atinados desde los 6.25: 13 de 29 con Delfino y Garbajosa como principales artilleros.

En cuartos de final, el iurbentia batió al Zadar con un feliz capicúa: 76-67. Los vascos salieron arrolladores (12-0) y terminaron el primer cuarto con trece puntos a favor (24-11). Los problemas de faltas de Gecevski menguaban aún más el juego interior croata, que ya en febrero se quedó sin Dejan Ivanov. En la reanudación, historia parecida: 10-1 de salida y contundente 49-32 en el minuto 22. ¿Pan comido? Pues no, los de Sagadin reaccionaron gracias al acierto de Peric y Ruzic y lograron un 4-21 que dejaba el partido empatado al término del tercer cuarto (53-53). Los vizcaínos podían acusar la presión tras tener el partido encaminado, pero su reacción fue digna de un equipo sólido, sin fisuras. Nada que ver con un debutante temeroso y complaciente. Blums lideró un 10-0 capital (de 55-55 a 65-55) y dio el relevo a Javi Salgado para la recta final. El base bilbaíno sentenció con seis tiros libres seguidos (de 67-64 a 73-67).

Valencia, con sabor amargo
El Pamesa Valencia, sin embargo, regresó a casa con la sensación de haber perdido una gran ocasión de dar una alegría a su afición. Los taronjas tuvieron contras las cuerdas al Khimki: 65-58 tras triple de Avdalovic en el minuto 33. Los cinco triples de los valencianos en el último cuarto estuvieron a punto de llevar a los de Spahija a la siguiente ronda: Kuqo 59-54; Williams 62-56; el mencionado de Avdalovic 65-58 y los dos últimos de Oliver para un 68-64 y emocionante 73-74 a falta de un minuto.

Partido igualado (se registraron 7 empates y 8 cambios de ventaja en el marcador) que se iba a decidir en las últimas jugadas. Atrás quedaba el 0-13 del segundo periodo que otorgó la iniciativa a los rusos (25-33, con triple de Garbajosa para redondear el parcial). El ala-pívot español tuvo problemas de faltas ante Nielsen y fue eliminado con un apretado 70-69 y 2:40 en el electrónico. Delfino y Wilkinson fueron los verdugos del Pamesa en las jugadas decisivas.

La derrota del Dynamo Moscú de David Blatt ante la factoría de talentos del Hemofarm abrió la competición en Turín. Después, el Benetton caía ante el Lietuvos. Los pronósticos quedaban hechos añicos. Tres días después, los de Kurtinaitis alzaban el trofeo que le da pasaporte para la Euroliga tumbando a un Khimki gracias a una inesperada pero loable reacción. La Final a Ocho de la Eurocopa ha deparado fuertes emociones y grandes sorpresas en busca del sucesor del DKV Joventut en el palmarés. Pamesa e iurbentia, con distintas sensaciones, se quedaron en el camino; Scariolo y Garbajosa deberán buscar ahora su plaza en Euroliga mediante el campeonato ruso. Finalmente, el Lietuvos se llevó el doble premio de esta competición: trofeo y ascenso a la elite. Un equipo sin grandes estrellas, pero con un espíritu colectivo capaz de superar cualquier obstáculo que se interponga en su objetivo.